Asalto conservador al sufragio

Biden se centra en la lucha por el derecho a voto en EEUU

  • En un discurso en Atlanta defiende cambiar las reglas del filibusterismo para pasar dos propuestas de ley que protegen el sufragio

  • Además de la oposición republicana y de moderados demócratas, el presidente enfrenta críticas de activistas que piden acción y no palabras

El presidente de EEUU, Joe Biden, durante su intervención de este jueves con motivo del primer aniversario del asalto al Capitolio.

El presidente de EEUU, Joe Biden, durante su intervención de este jueves con motivo del primer aniversario del asalto al Capitolio. / DREW ANGERER / POOL (REUTERS)

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha colocado en lo más alto de sus prioridades la lucha por garantizar el derecho al voto, que tanto él como el Partido Demócrata y numerosos observadores y analistas denuncian bajo asalto del Partido Republicano no ya solo en Washington, sino sobre todo a nivel estatal. Este martes el mandatario lo ha demostrado con un discurso en el estado de Georgia, una intervención en la que ha respaldado públicamente, sin ambages, un cambio en las reglas del filibusterismo. No ha pedido la anulación completa de esa herramienta que permite bloquear normativa si no tiene 60 de los 100 votos del Senado, pero sí ha reclamado alteraciones específicas si son necesarias para reforzar las protecciones al sufragio.

“Lamentablemente el Senado, diseñado para ser el mejor órgano de deliberación de el mundo, es una sombra de lo que fue", ha dicho el mandatario. "Como institucionalista creo que la amenaza a nuestra democracia es tan grave que demos encontrar una manera de aprobar estas leyes de voto, debatirlas, votar. Hay que dejar que se imponga la mayoría y si ese mínimo se bloquea, no tenemos más opción que cambiar las reglas del Senado, incluyendo deshacernos del filibuster para esto”, ha dicho en referencia a dos propuestas de ley que están ante la Cámara.

La de Biden es una apuesta arriesgada. Con una exigua mayoría de 50 votos más el de la vicepresidenta Kamala Harris en el Senado, al menos dos demócratas, Joe Manchin y Kyrsten Sinema, han mostrado su rechazo frontal a cambiar esas reglas. Y el mandatario no tiene garantizado poder sacar adelante ni la enmienda para alterar el filibuster que el líder del Senado, Chuck Schumer, ha asegurado que se votará como muy tarde el lunes 17, día dedicado a Martin Luther King , abriendo la puerta a las votaciones de dos propuestas de ley sobre derechos de voto.

Punto de inflexión

“En los próximos días, cuando estas propuestas se sometan a voto, se marcará un punto de inflexión en este país”, ha dicho Biden en su discurso , en el que han resonado ecos del discurso que dio la semana pasada en el primer aniversario del asalto al Capitolio. Como el 6 de enero ha reiterado sus duras críticas tanto a Donald Trump como a los republicanos. "El objetivo del expresidente y sus aliados es privar del derecho a voto a cualquiera que vote contra ellos, así de simple", ha asegurado en Atlanta. "Los hechos no importarán. Su voto no importará. Ellos decidirán lo que quieren y lo harán. Ese es el tipo de poder que ves en estados totalitarios, no en democracias. Debemos estar atentos”.

“¿Elegiremos la democracia sobre la autocracia, la luz sobre la sombra, la justicia sobre la injusticia?”, ha dicho también Biden, que antes de embarcar rumbo a Atlanta ha recordado a los senadores que enfrentarán “el juicio de la historia”.

Cuestionado por activistas

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Los republicanos se han lanzado a un asalto feroz del discurso de Biden y de cualquier intento demócrata de alterar el filibusterismo pero no son las lógicas y habituales críticas conservadoras las únicas preocupaciones que debe tener el mandatario. Una coalición de influyentes activistas y organizadores comunitarios en Georgia han rechazado acudir a los actos en Atlanta del presidente y la vicepresidenta, que han tildado de “una pérdida de tiempo”. Se denuncia como un inútil ejercicio retórico que no llega acompañado de un plan específico para sacar adelante las dos propuestas de ley que luchan contra la supresión de voto: la Freedom to Vote Act y otra bautizada en honor al fallecido congresista y luchador por los derechos civiles John Lewis, que reinstauraría protecciones contra la discriminación que se instauraron en 1965 y en 2013 eliminó el Tribunal Supremo.

“En vez de discursos el Senado debería votar”, denunció la coalición en un comunicado conjunto el lunes. “Lo que necesitamos, en vez de una visita del presidente, la vicepresidenta y los legisladores es que la Casa Blanca y el Senado se queden en Washington y actúen inmediatamente para aprobar legislación federal que proteja nuestra libertad para votar”, declararon.