Tensión en Asia central

Graves disturbios fuerzan la dimisión en bloque del Gobierno de Kazajistán

  • El presidente Tokayev nombra primer ministro en funciones a Aliján Smailov y decreta el estado de emergencia en la región de Mangistau y la ciudad de Almaty

  • Las movilizaciones de manifestantes que protestan contra la inflación en los precios de la energía, la falta de democracia y la corrupción inquietan de sobremanera en la vecina Rusia,

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

Escribe desde Moscú

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Ruge de nuevo la calle en la hermética república exsoviética de Kazajistán. El presidente del país, Kassim Jomart Tokayev, ha destituido a todo el Gobierno y ha decretado el estado de emergencia en Alma Ata, la ciudad más populosa del país, y la región de Mangistau, rica en yacimientos de hidrocarburos, debido a los disturbios provocados por manifestantes que, desde el pasado fin de semana, protestan por el incremento del precio del gas. La situación inquieta de sobremanera en Rusia ante el posible efecto de contagio que podrían tener unas movilizaciones en un país vecino, donde reside una nutrida población de origen ruso y aquejado de males similares, como la corrupción y la total ausencia de pluralismo político.

Ocho miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos, un centenar de agentes hospitalizados, y alrededor de dos centenares de personas arrestadas. Este es el balance de tres días de protestas, inusuales en un país de marcado sesgo autoritario. Las concesiones realizadas por el jefe del Estado, que incluyen, además de la dimisión forzada de todo el Ejecutivo, una marcha atrás en el motivo que desencadenó las movilizaciones -el incremento del precio del gas- no han logrado apaciguar los ánimos, y en las últimas horas los manifestantes han tomado al asalto incluso la alcaldía de Alma-Atá, la ciudad más poblada del país, prendiéndole fuego, y la sede de la fiscalía. Se ha informado también de asaltos a entidades bancarias, comercios y restaurantes.

Las fuerzas de seguridad se han visto obligadas a emplearse a fondo, disparando granadas aturdidoras y empleando gas lacrimógeno contra los concentrados. Pero la lealtad a las autoridades de dichos cuerpos no está del todo garantizada, a tenor de ciertas informaciones. En algunos casos, incluso se ha visto cómo agentes deponían sus escudos y sus cascos antidisturbios y acudían a abrazar a sus oponentes. "Se están pasando a nuestro lado", gritaba una mujer, según ha constatado la agencia France Presse.

Las principales redes sociales no han funcionado durante las últimas horas en todo el territorio nacional. Ante la gravedad de los hechos, el presidente Tokayev se ha dirigido a la ciudadanía en un vídeo difundido a través de Facebook en el que ha hecho un llamamiento a la calma. "No necesitamos ningún conflicto", ha espetado. Horas más tarde, ya durante la noche, al comprobar la impotencia de las fuerzas de seguridad para sofocar la revuelta, el jefe del Estado ha pedido ayuda a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la alianza militar encabezada por Rusia y que agrupa a un buen número de exrepúblicas soviéticas y ha acusado a fuerzas extranjeras de desencadenar las protestas.

Más allá de los inconvenientes provocados por el encarecimiento de la energía en un país exportador de gas y petróleo, todo parece indicar que los manifestantes querían expresar su descontento no solo ante la gestión gubernamental sino también debido a la situación política y económica del país, coreando consignas contra Nursultán Nazarbáyev, el hombre que gobernó con mano de hierro el país desde la desintegración de la URSS, allá por los años 90 hasta su renuncia al cargo, en 2019. "¡Que se vaya el viejo!", pudo oírse en las calles de Alma Ata durante la noche.

Pese a que únicamente ostenta el cargo de presidente del Consejo de Seguridad, se da por descontado que Nazarbáyev continúa ejerciendo una importante influencia sobre la vida política del país. De hecho, la ciudad de Astana, la capital del país, ha sido rebautizada como Nur-sultán, el nombre de pila del antiguo jefe del Estado. Además, ostenta el título honorífico de 'Lider de la nación', y goza de inmunidad ante eventuales persecuciones de la justicia contra su controvertida gestión al frente del país, plagada de denuncias de corrupción.

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En Moscú, el Kremlin, enzarzado en un pulso con la OTAN y la UE, ya ha advertido contra toda, según su vocabulario equivale cualquier tentativa de injerencia desde el extranjero, según ha asegurado el portavoz presidencial, Dmitri Peskov. Un mensaje similar ha emitido el Ministerio de Exteriores. Según un comunicado, la institución estaba siguiendo "de cerca" los acontecimientos en el vecino estado, al tiempo que deseaba "una solución pacífica de los problemas dentro del marco legal y constitucional".

Pese a la escasa información disponible, se sabe que el descontento está fuertemente arraigado en este estado de Asia Central de menos de 19 millones de habitantes. Las elecciones presidenciales sin verdaderas alternativas que se celebraron en 2019 y encumbraron al actual presidente vinieron acompañadas de graves protestas.

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