Recibió un disparo

Escrutinio y críticas a la policía de Los Ángeles por la muerte de una adolescente en una tienda

 

  • Una de las tres balas que un agente disparó contra un sospechoso de agresión alcanzó en un probador a Valentina Orellana-Peralta

  • Este año el departamento angelino ha matado a 18 personas de disparos, parte de los 900 muertos a manos de la policía en EEUU

Escrutinio y críticas a la policía de Los Ángeles por la muerte de una adolescente en una tienda

Robyn Beck / AFP

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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18 de las 37 personas a las que agentes de policía de Los Ángeles han disparado este año han fallecido, más del doble que el año pasado, según un análisis del 'Los Angeles Times'. Son parte de las más de 900 personas que han matado policías de todo Estados Unidos durante 2021. Pero el caso de la última víctima, la adolescente chilena de 14 años Valentina Orellana-Peralta, ha intensificado las críticas y el escrutinio sobre el uso de fuerza letal por parte de los uniformados en la ciudad californiana y, en general, en el país.

Orellana-Peralta estaba el jueves pasado con su madre en un probador de la tienda Burlington en North Hollywood buscando vestidos para navidad cuando cerca de una docena de agentes acudieron al establecimiento después de recibir varias llamadas que denunciaban que un hombre, identificado luego como Daniel Elena López, de 24 años, estaba agrediendo a clientes. Aunque algunas de las llamadas sugirieron que podía tener un arma de fuego y al menos una mencionó que se habían oído disparos, Elena López había realizado sus agresiones a tres clientas con el candado de una bici.

 Como ha confirmado el vídeo hecho público el lunes por la policía, los agentes subieron a la segunda planta donde estaba Elena López. Uno de ellos, armado con un rifle de asalto, pidió a sus compañeros que frenaran, retrocedieran, guardaran distancia y le dejaran a él ponerse delante. Cuando llegaron a uno de los pasillos vieron sangre y a una de las víctimas de Elena-López, que estaba al fondo de ese pasillo y aparentemente alejándose de la mujer. El agente armado con el rifle disparó inmediatamente tres veces y alcanzó al sospechoso, que murió poco después.

Una de sus balas, no obstante, había rebotado en el suelo y cruzado la pared del probador, donde hirió fatalmente a Orellana-Peralta, que murió en brazos de su madre.

Investigaciones y críticas

El agente ha sido dado de baja, sin suspensión de salario, y se ha abierto una investigación interna, que el jefe de la policía, Michel Moore, ha prometido que será “exhaustiva, completa y transparente”. Además, y en aplicación de una ley estatal que entró en vigor en julio y que obliga al Departamento de Justicia a investigar casos con víctimas de la policía para determinar si se presentan cargos contra los agentes involucrados, se ha lanzado ese procedimiento ante la muerte de Orellana-Peralta.

El caso guarda paralelismos con uno similar sucedido en 2018, cuando en un supermercado Trader’s Joe la policía mató a una gerente, Melyda Corado, en una persecución del sospechoso de un tiroteo. En aquel caso el criminal no murió por los disparos y ha acabado siendo el imputado por la muerte de Corado, mientras el policía que disparó no enfrentó cargos. Albert Corado, hermano de la víctima de aquel caso y ahora candidato al consejo municipal de Los Ángeles, ha denunciado que “nada ha cambiado”.

No es la suya la única voz que critica las tácticas que usa la policía en EEUU, que desde la matanza en el instituto de Columbine (Colorado) aplica en casos de tiroteos activos la idea de “disparar primero”, una que hace aguas especialmente cuando el agresor no tiene un arma de fuego como en este caso. “Nada en el vídeo justificaba abrir fuego en la forma en que hizo el policía. (...) La fuerza letal es la última opción sobre la mesa”, le ha dicho a 'The Guardian' John Hamasaki, un abogado penal y miembro de la comisión policial de San Francisco, que ha destacado también que no hubo aparente intento de desescalada de la situación o de controlar y comunicarse verbalmente con Elena López.

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 Grupos como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos también han denunciado lo sucedido. “Todo en el entrenamiento en la academia se supone que les enseña a considerar los peores escenarios posibles antes de desenfundar sus revólveres”, dijo en un comunicado Domingo García, presidente del grupo. “Igualmente preocupante es que este es el último en una serie de tiroteos de la policía de Los Ángeles que involucran a latinos. Está claro que los días de ‘dispara primero, pregunta después’ vuelven a asomar su fea cabeza en una de las mayores agencias del orden de la nación”.

Ron Gochez, un activista comunitario y profesor de instituto en Los Ángeles, también ha señalado a tintes raciales del caso en unas declaraciones al 'Los Angeles Times', sugiriendo que posiblemente el incidente se habría manejado de forma distinta en un barrio más afluente y blanco. “Me doy cuenta de que era una situación peligrosa, pero la forma en que la policía actúa en nuestras comunidades muestra una desconsideración total hacia nuestras vidas”, ha declarado.