El Papa viaja a Chipre y Grecia en una visita centrada en el drama de los refugiados

  • Durante la gira, que durará cinco días, Francisco visitará por segunda vez durante su pontificado el campamento de migrantes de la isla griega de Lesbos

  • El objetivo del periplo es también estrechar los lazos con los ortodoxos que se separaron de la Iglesia católica en 1054 durante el gran cisma entre Oriente y Occidente

El papa Francisco durante su visita a la Catedral maronita de Nuestra Señora de Gracia, en Nicosia.

El papa Francisco durante su visita a la Catedral maronita de Nuestra Señora de Gracia, en Nicosia. / EFE

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Agencias

El papa Francisco llegó este jueves a Chipre, primera etapa de un viaje de cinco días que incluirá también a Grecia, países en los que abogará por una acogida humanitaria de las personas migrantes y por el diálogo entre las diferentes iglesias. Durante la viaje, el Pontífice visitará el actual campo de refugiados de la isla griega de Lesbos, en el que hay 2.500 personas, lejos de las casi 10.000 que se alojaban en el centro de Moira, destruido por un enorme incendio el pasado verano. Mientras que en Chipre, país que más refugiados recibe de Europa en relación con su población, celebrará una oración con los migrantes. Según el gobierno chipriota, se están llevando a cabo negociaciones con el Vaticano para trasladar a varias familias de refugiados a Italia, como ocurrió en 2016 durante su primera visita a Lesbos, cuando llevó a Roma a tres familias sirias.

"Emprendemos este viaje bonito, pero donde tocaremos las llagas", ha dicho el Pontífice en referencia al drama de los refugiados. "Espero que podamos recoger los mensajes que nos mandarán", ha añadido Francisco a los periodistas en el avión que le ha trasladado hasta Chipre. En un video publicado los días previos al viaje, el Papa lamentó que actualmente el Mediterráneo es "un gran cementerio" para muchos migrantes, que además son recibidos con hostilidad en tierra. "El mar, que a muchos pueblos abraza con sus puertos abiertos, recuerda que los manantiales de la vida conjunta están en la acogida recíproca". Francisco recordó a aquellos que "en estos años todavía huyen de guerras y pobreza" y que, cuando llegan a las costas del continente europeo y de otras latitudes, "no hallan hospitalidad sino hostilidad, y son utilizados".

Oración ecuménica

Se trata de la segunda visita que lleva a cabo un Papa a Chipre, una isla poblada especialmente por cristianos ortodoxos, tras la realizada por Benedicto XVI en 2010. Poco después del aterrizar, Francisco se dirigió a la catedral maronita de Nuestra Señora de la Gracia, en Nicosia, donde se reunió con el patriarca de esta iglesia católica oriental (que representa a menos del 1% de la población chipriota, pero está presente en Siria y Líbano), el cardenal Béchara Rai.

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El viernes, el papa celebrará en Nicosia una misa en un estadio, frente a 7.000 fieles y una oración ecuménica con los migrantes, cerca a la "línea verde", la zona desmilitarizada administrada por la ONU que divide la ciudad y la isla en dos partes, un gesto considerado particularmente simbólico. La misa será el único evento en el que participará la comunidad católica de Chipre, compuesta por unas 25.000 personas (entre 5.000 y 7.000 maronitas), sobre una población de un millón, la mayoría de religión ortodoxa.

Con este, el papa Francisco ha realizado 35 viajes al extranjero, desde su elección en 2013. El diálogo con los ortodoxos, que se separaron de la Iglesia católica en 1054 durante el gran cisma entre Oriente y Occidente, es una de las prioridades del pontificado de Francisco.