Nuevo régimen

Barbados rompe sus vínculos con la corona británica y se convierte en república

  • La reparación del pasado colonial esclavista y el impacto económico de la pandemia plantean importantes retos a la isla

  • Las fuertes inversiones realizadas por China aumentan su peso en la nueva república y en otros países del Caribe

El príncipe Carlos conversa con la presidenta electa de Barbados, Sandra Mason, a su llegada a la isla, este domingo.

El príncipe Carlos conversa con la presidenta electa de Barbados, Sandra Mason, a su llegada a la isla, este domingo. / TOBY MELVILLE (REUTERS)

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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La isla caribeña de Barbados se habrá convertido este martes en la república más joven del mundo después de casi 400 años de dominio británico. La gobernadora general, Sandra Mason, pasa a ser la primera presidenta de la antigua colonia en sustitución de la reina Isabel II como jefa de Estado, 55 años después de alcanzar la independencia. El príncipe de Gales ha querido asistir a la ceremonia en representación de la soberana y subrayar que la ruptura de lazos con la monarquía no debe significar romperlos también con Gran Bretaña. Su presencia y el que le haya sido concedido el máximo honor de la nación, la Orden de la Libertad de Barbados, ha provocado algunas protestas.

Un pasado de esclavitud

La primera vez que un barco británico llegó a esa isla de aguas turquesa, playas de arena blanca y palmeras cimbreantes fue el 14 de mayo de 1625. El capitán del navío, John Powell, tomó posesión del lugar en nombre del rey James I. “Los Barbados” (los que tienen barba) pasó a ser una colonia inglesa. Los habitantes indígenas desaparecieron pronto y el lugar se transformó, como otros lugares del Caribe, en una sociedad regida por las normas, la economía y la brutalidad de la esclavitud, que no cesaría hasta 1834. La independencia aún tuvo que esperar más de un siglo, hasta 1966. Ahora llega el último paso en la separación, si bien Barbados seguirá formando parte de la Commonwealth.

La historiadora Hilary Beckles cree que lo imperativo es exigir que los británicos pidan perdón por el pasado de esclavitud y ofrezcan una correcta reparación. “Hicieron grandes fortunas con la producción de azúcar y la mano de obra ‘disponible’ de los esclavos. Esa gran fortuna ha asegurado al Reino Unido un lugar como superpotencia imperial y ha causado un sufrimiento del que no se ha hablado”. Por el momento no hay planes de cambiar la bandera o el himno nacional, pero los términos, “real y “corona” van a ser eliminados del lenguaje oficial.  La decisión de desprenderse de la monarquía no ha sido sometida a referéndum. Algunos barbadenses consideran que quizás no era el mejor momento para dar ese paso, en plena crisis económica causada por la pandemia, que ha dejado a la isla sin turismo y con un alto nivel de desempleo que ronda el 16% de la población activa.

En manos del emperador chino

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Los británicos adoran Barbados, uno de los destinos de vacaciones de las clases acomodadas. Es la tierra de legendarios jugadores de cricket, famosos cocteles de ron y noches bajo las estrellas al ritmo del calypso. Pero la ‘Little England’ (la Pequeña Inglaterra), como se conoce a la isla, corre el peligro de abandonar su relación con la monarquía británica para depender del nuevo emperador mundial que es China. Barbados ha recibido 500 millones de dólares en inversiones para el sector turístico financiadas aquel país. La agencia oficial del gobierno isleño, Invest Barbados, ha abierto una sucursal en Pekín para tratar de atraer inversiones. Hay ayudas prometidas para el desarrollo de sectores como trasporte marítimo, aviación, agricultura e infraestructuras, parte de un plan de 7.000 millones de dólares con el que las autoridades chinas están aumentando su presencia en otros lugares del Caribe.

La decisión de revocar a la reina como jefa del Estado va a ser observada cuidadosamente por otras antiguas colonias en similares circunstancias, en la región. Hasta este martes Barbados era uno de los 16 países con la monarca británica en ese papel supremo. Santa Lucia, Jamaica, Belice o Bahamas, entre otros, podrían tomar idéntico camino.