Medio ambiente

La Amazonía brasileña registra un récord de deforestación

  • Algunas organizaciones medioambientales lo atribuyen al "triunfo del proyecto ecocida" de Bolsonaro

Vista general de un incendio forestal en las cercanías de la ciudad de Cuiabá en el estado de Mato Grosso (Brasil), en una fotografía de archivo. EFE/Rogerio Florentino

Vista general de un incendio forestal en las cercanías de la ciudad de Cuiabá en el estado de Mato Grosso (Brasil), en una fotografía de archivo. EFE/Rogerio Florentino

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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La cumbre del clima COP26 cerró con un compromiso de terminar con la deforestación mundial en 2030. Brasil también lo suscribió, pero el Gobierno de ultraderecha volvió a mostrar hasta qué punto sus palabras se separan de la realidad. La destrucción de la selva en la Amazonía aumentó un 33% durante los primeros 10 meses de este año, lo que equivale a más de 9.700 kilómetros de vegetación. Durante el período comprendido entre agosto de 2020 y el pasado mes de julio, la pérdida de cobertura vegetal ascendió a 13.235 kilómetros cuadrados. Se trata de la mayor área degradada en los últimos 15 años. De acuerdo con el Observatorio del Clima, que agrupa a 70 grupos ecologistas incluyendo internacionales como Greenpeace y WWF, el nuevo récord de deforestación de la Amazonía muestra "el triunfo del proyecto ecocida" del presidente Jair Bolsonaro.

Cada medición del Instituto Nacional de Estudios Espaciales (INPE) provoca escalofríos porque no hace otra cosa que demostrar una tendencia que parece irrefrenable. A estas alturas del año, la tala en la parte brasileña de la mayor selva tropical del mundo ya es un 21,97% superior a la de los 12 meses precedentes, cuando el poder del agronegocio y la minería devoró 10.851 kilómetros cuadrados. El temor y la resignación de los ambientalistas es que muy pronto se llegue a los números de 2006, cuando fueron talados 14.286 kilómetros cuadrados.

La magnitud de la presente deforestación impacta también visualmente al observar un mapa: la pérdida selvática es similar al territorio que ocupa Montenegro y superior a la de países como Catar, Jamaica y Kosovo.

La obra de Bolsonaro

Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil con un marcado desdén hacia las cuestiones ambientales que le provocó más de un roce internacional. Sus tres años de gestión han marcado un alza constante de la deforestación. La delegación brasileña fue a Glasgow, escenario de la COP26, con la voluntad declarada de combatir esas acciones ilegales. La verdad es otra. El Sindicato de Empleados Públicos en el Área de Ciencia y Tecnología y la misma dirección del INPE aseguraron que, antes de viajar a Glasgow, el Gobierno tenía en sus manos las estadísticas sobre lo que había ocurrido en la Amazonía.

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Según el INPE, entre los nueve estados que la conforman, los que más contribuyeron en la deforestación en el último año fueron los de Pará, con el 39,75% de toda la tala medida, Amazonas (17,73%) y Mato Grosso (17,10%), que son paradójicamente los que cuentan con las mayores extensiones preservadas. Carlos Nobre, copresidente del Panel Científico de la Amazonía (SPA, por sus siglas en inglés), advirtió de que ya existen zonas que corren el peligro de llegar a un punto de no retorno en este bioma.

"El resultado es fruto de un esfuerzo persistente, planeado y continuo de destrucción de las políticas de protección ambiental en el régimen de Jair Bolsonaro. Es el triunfo de un proyecto cruel que convierte a Bolsonaro en una amenaza climática global", afirmó el secretario ejecutivo del Observatorio del Clima, Marcio Astrini.