Sin Netanyahu

Israel aprueba el primer presupuesto en tres años y medio

  • Las cuentas avaladas 10 días antes del fin del plazo han evitado el colapso del Gobierno, consolidando la gestión de Bennett en una rara estabilidad política

  • El nuevo presupuesto incluye más de 8.000 millones de euros a mejorar las condiciones socioeconómicas de la población palestina de Israel

El nuevo primer ministro israelí, Naftali Bennett, este lunes en Jerusalén.

El nuevo primer ministro israelí, Naftali Bennett, este lunes en Jerusalén. / ATEF SAFADI (EFE)

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Israel está de fiesta. Por primera vez en tres años y medio, el Parlamento aprueba un presupuesto nacional. Diez días antes de la fecha límite, los diputados de la Knéset han pasado por 61 votos a favor y 59 en contra las cuentas de 2021. "Este es el momento más importante desde que se formó el Gobierno", anunciaba el primer ministro Naftali Bennett desde el atril antes de la votación. En un debate maratoniano que se ha alargado más allá de las 5 de la madrugada, la coalición multicolor que gobierna Israel desde junio celebra una rara estabilidad política que se extiende en el país.

"Después de tres años y medio de caos, gestión fallida y parálisis, años en los que el país fue una herramienta en un juego personal, años de cuatro campañas electorales una tras otra en un callejón sin salida", Bennett se ha enfrentado este jueves a la hora de la verdad. Y la coalición no ha fallado. La frágil mayoría se ha impuesto en cada voto a los cientos de enmiendas que componen las cuentas para este año. Los diputados han aprobado un plan de gasto de 609.000 millones de shekels, unos 170.000 millones de euros. Esta misma tarde reanudarán el debate para aprobar el presupuesto de 2022 que también puede alargarse hasta la madrugada. 

Hasta el último voto, el agresivo exprimer ministro Binyamin Netanyahu ha intentado entorpecer el debate. "Debemos derrocar a este Gobierno de irresponsables", ha dicho el ahora líder de la oposición tras acusar a Bennett de encabezar "un Ejecutivo de mentirosos". Netanyahu se reunió con miembros individuales de la coalición en un esfuerzo por persuadirlos de votar en contra del presupuesto y derribar al Gobierno, pero no tuvo éxito.

Gobierno salvado

Si la Knéset no hubiera aprobado las cuentas antes del 14 de noviembre, el país hubiera vuelto a la casilla de salida que tan bien conoce. Tras la desintegración del Parlamento, se hubieran tenido que convocar elecciones, las quintas en tres años. En cambio, ahora se espera que la aprobación del plan económico estabilice la coalición en el futuro cercano. Integrada por ocho partidos políticos con disparidades ideológicas y de agenda en conflicto, nació por el deseo de destronar al rey Bibi, quién dirigió el país durante tres lustros. 

La facilidad y la relativa velocidad con la que han aprobado el presupuesto ha reforzada a la coalición en su seno y también de cara al público. La opinión pública israelí ve cómo sus líderes son capaces de mantenerse unidos pese a la escasa mayoría de un diputado y las profundas diferencias ideológicas. Aunque la aprobación de 3.000 nuevas viviendas para colonos en la Cisjordania ocupada creó las primeras desavenencias en el gabinete liderado por Bennett.

Fondos para los palestinos

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"Después de años de caos, hemos formado un Gobierno, hemos superado la variante delta [del coronavirus] y ahora, gracias a Dios, hemos aprobado un presupuesto para Israel", ha tuiteado Bennett tras finalizar el debate. Después de conciliar el sueño durante unas horas, los legisladores han sido convocados para aprobar el Proyecto de Ley de Arreglo Económico que detalla cómo se pondrá en práctica el plan financiero. También votarán las cuentas de 2022 compuestas por 573.000 millones de shékels, alrededor de 160.000 millones de euros.

Lo más relevante del nuevo presupuesto son los más de 8.000 millones de euros dedicados durante cinco años a mejorar las condiciones socioeconómicas de la población palestina de Israel. El partido Ra’am lo había exigido como una de las condiciones para apoyar el pacto de Bennett y Lapid. Pese a la oposición de Netanyahu, estas cuentas dedicarán financiación al 20% de la población del país históricamente olvidado. "¡Unas vacaciones para el Estado de Israel!", ha celebrado Bennett en Twitter.