Nicaragua es un "estado policial" según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

  • De acuerdo con la CIDH los comicios del 7 de noviembre se realizarán en un “clima de represión y cierre de los espacios democráticos en el país”.

  • Daniel Ortega competirá contra candidatos testimoniales y sin ninguna posibilidad de poner en riesgo su reelección presidencial

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. / Europa Press

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) aseguró que las elecciones nicaragüenses del 7 de noviembre, en las que Daniel Ortega compite contra sí mismo por un nuevo período presidencial, tienen lugar en un "clima de represión y cierre de los espacios democráticos en el país". En un informe lapidario, la CIDH consideró que los últimos 13 años del matrimonio entre Ortega y Rosario Murillo convirtieron a ese país centroamericano en un "estado policial".

"Las distintas funciones del Estado no corresponden a órganos separados, independientes y equilibrados entre sí. Todos los poderes están alineados con el Ejecutivo, por lo que no representan límites para el ejercicio del poder ni impiden las arbitrariedades", señala el documento titulado "Concentración de Poder y Debilitamiento del Estado de Derecho en Nicaragua".

Según la CIDH, esa concentración se ha dado de forma paulatina en Nicaragua, a partir de 1999, y se intensificó en 2007, con la vuelta de Ortega al Poder Ejecutivo. Los problemas se agravaron durante el estallido social de 2018. El Gobierno de Ortega-Murillo ha "instalado un régimen de supresión de todas las libertades, mediante el control y vigilancia de la ciudadanía y la represión ejercida desde las instituciones de seguridad estatales y paraestatales avalado por los demás poderes; en concertación con las instituciones de control".

De cara a los comicios, dijo la CIDH, se ha intensificado la represión con el arresto "arbitrario" y la "criminalización" de 39 personas "bajo cargos infundados y sin las debidas garantías judiciales". En ese sentido, recuerda que desde mayo pasado fueron siete aspirantes presidenciales Cristiana Chamorro Barrios, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora, Medardo Mairena y Noel Vidaurre.

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De acuerdo con el Centro de Investigaciones en Comunicación de la Universidad de Costa Rica (UCR), el Gobierno de Ortega-Murillo "controla el escenario electoral" para asegurar su continuidad en el poder.

"No es sandinismo, es sadismo", señaló Silvio Prado, columnista de El Confidencial, sobre una contienda electoral en la que Ortega compite contra candidatos apenas testimoniales.  "La mascarada que se escenificará el 7 de noviembre no tendrá ninguna significación para el futuro de Nicaragua. No implicará cambio ni estabilidad. La auto coronación del dictador, aparte de más de lo mismo, estará signada por la inminencia de una nueva crisis". Para Prado, ¿cómo llamar, si no sadismo, "a la política puesta en marcha por la dictadura para encerrar por más de 150 días sin pruebas de ningún tipo, a personas que a todas luces no están implicadas en ninguno de los delitos que la propaganda oficial ha inventado?". A su criterio, "es sadismo no darles ni un trozo de tela para cubrirse en las noches, impedir que se comuniquen entre sí, e interrogarlas a cualquier hora para quebrarles la moral. ¿Por qué siguen interrogándolas después de casi cinco meses en su poder si no es por sadismo? ¿Qué pruebas esperan obtener que no hayan podido lograr ya a estas alturas?".

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