Audiencia en el Vaticano

El Papa a Biden: "Eres un buen católico y debes seguir recibiendo la comunión"

  • Francisco y el presidente de EEUU se reúnen en el Vaticano durante un hora y cuarto, una audiencia récord

  • La Santa Sede califica el encuentro de "cordial conversación", en la que han hablado del "compromiso común" por el medio ambiente y de inmigración

El papa Francisco y el presidente de Estados Unidos hoy en la audiencia en el Vaticano.

El papa Francisco y el presidente de Estados Unidos hoy en la audiencia en el Vaticano. / EFE

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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En un Vaticano híperblindado, los dos católicos más poderosos del planeta, el papa Francisco y Joe Biden, el presidente de EEUU, han celebrado este viernes un esperado encuentro. Y la larga duración de la reunión ya ha sido un indicador de la sintonía entre los dos. Otro gesto que ha denotado esta sintonía han sido las palabras que el Papa ha dedicado al mandatario, según ha consignado el propio Biden: "Eres un buen católico y deberías seguir recibiendo la comunión".

El presidente de EEUU ha visitado el Vaticano en pleno pulso con una parte de los obispos estadounidenses a cuenta de su posición a favor del derecho al aborto. El mes que viene, en la asamblea general de la Conferencia Episcopal en Baltimore, se presentará un documento sobre la eucaristía cuya redacción en junio logró autorizar la mayoría conservadora con un voto 168-55. Aunque entonces no mencionaron directamente al presidente, lo que se pretende es negarle a Biden la comunión, informa Idoya Noain. Un documento que ya ha rechazado el Papa en anteriores ocasiones al asegurar que él jamás a negado a nadie este sacramento.

Biden, que ha aprovechado su participación en el G-20 de este fin de semana en Roma para reunirse con el Pontífice, ha llegado a la librería papal 10 minutos después del mediodía y se ha ido a las 13.40. Todo un récord si se tiene en cuenta que en 2017 el Papa despachó a Donald Trump, de carácter e ideas opuestas a las de él, en una media hora, y que incluso con Barak Obama no se entretuvo más de 50 minutos. 

Finalizado el encuentro con el Papa, Biden se ha reunido -por espacio de hora y media- con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y el secretario de Relaciones con los Estados, Paul Gallagher. "Hubo risas y un buen entendimiento entre el presidente Biden y el papa Francisco", ha asegurado un portavoz de la presidencia estadounidense. 

Abultada comitiva

Reflejo del buen clima fue también la abultada comitiva con la que Biden se ha presentado en el Vaticano. Escoltado por una caravana de 70 coches blindados, que han recorrido a toda velocidad la vía de la Conciliación, el presidente del Estado más poderoso del mundo ha acudido a la cita acompañado por su esposa Jill, pero también por 10 de sus colaboradores más cercanos, entre ellos, el secretario de Estado, Antony Blinken, el consejero de Seguridad Nacional y la secretaria general adjunta, Jennifer O’Malley Dillon. 

El preámbulo no permitía otro guion. Biden es el segundo presidente católico de EEUU después de John Fitzgerald Kennedy. Rara vez falta a misa los domingos y es un gran admirador del Papa, con quien ya se encontró en dos ocasiones cuando era vicepresidente de Obama.

En este clima, la sala de prensa del Vaticano ha calificado la reunión de "cordial conversación", en la que los dos protagonistas hablaron de "su compromiso común con la protección y el cuidado del planeta". Un tema, este, aún muy espinoso para los países del G-20, por la negativa de China e India a aceptar compromisos sólidos, y que el Papa promueve abiertamente desde la publicación de su encíclica Laudato Si, de 2015.

Giro significativo

El único asunto de conversación donde es muy probable que la armonía se haya resquebrajado es la migración, puesto que la política de Biden no ha supuesto un giro significativo respeto a la de Trump. Más bien, al revés. Según datos divulgados recientemente, en los últimos 12 meses, EEUU ha expulsado de su territorio a 1,7 millones de migrantes de 160 nacionalidades distintas, todo un récord. Y, de estos, alrededor de un millón han acabado en México, un país azotado por la violencia del narcotráfico.

Esto junto a "la situación sanitaria y la lucha contra la pandemia del covid-19" -que Francisco ha denunciado ser desigual en la redistribución de recursos para que todos los países frenen la pandemia- también ha sido cuestiones abordadas, informó la Santa Sede.

Fin de la crisis con Macron

Biden también ha aprovechado su visita a Europa para reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron, con quien ha escenificado el aparente fin que de la crisis que ha amenazado con desestabilizar una de las alianzas más antiguas de Occidente. Por primera vez desde que en septiembre Australia cancelase una millonaria compra de submarinos franceses para adquirir otros de fabricación estadounidense, ambos tuvieron su primer cara a cara que culminó con una disculpa del norteamericano.

EEUU fue "muy torpe y poco elegante" porque Francia es un socio "de valor extremo", afirmó Biden. "Tenemos que mirar hacia el futuro", le respondió Macron, tras la reunión celebrada en la Embajada de Francia en el Vaticano. "Hay que iniciar un proceso de confianza", añadió el líder francés, horas después de que el Gobierno italiano filtrara que Biden estaría dispuesto a aceptar la creación de una defensa común europea, un proyecto impulsado por París y, en el pasado, hostigado por Washington.

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La crisis de los submarinos generó preocupación en las pasadas semanas tras que líderes europeos respaldaran a Francia y aseguraran que había sido una "señal de alerta" para Europa, según llegó a decir el ministro alemán de Asuntos Europeos, Michael Roth. "Debemos preguntarnos cómo fortalecer la soberanía; debemos preguntarnos cómo podemos mostrar más unidad en cuestiones de política exterior y seguridad", añadió.

El escepticismo europeo tiene su parte de razón. Es fruto de cinco años de administración de Donald Trump, en los que el expresidente estadounidense puso en duda la relación con Europa. Una circunstancia que se suma a que aún hay varios pendientes abiertos con Washington, entre otros, los relacionados con el mundo de los gigantes tecnológicos y los datos digitales.