Tensión entre dos potencias

Taiwán confía en la defensa militar de Washington ante un ataque chino

  • La presidenta Tsai Ing-wen admite la presencia de tropas estadounidenses en su territorio

La presidenta de Taiwan, Tsai Ing-wen, durante la celebración del día nacional el pasado 10 de octubre.

La presidenta de Taiwan, Tsai Ing-wen, durante la celebración del día nacional el pasado 10 de octubre. / ANN WANG (REUTERS)

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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Tsai Ing-wen, la presidenta de Taiwán, ha admitido este jueves la presencia de tropas estadounidenses en la isla, ha aclarado que la amenaza china aumenta a diario, ha confiado en el auxilio militar de Washington y ha ensalzado su país como un bastión democrático que merece la protección global. No hay nada nuevo pero su discurso alimenta el relato de la "peor crisis en décadas". Cualquier esfuerzo memorístico o buceo en la hemeroteca revela cuadros similares cuando han gobernado los soberanistas en Taipei.

"No son tantos como la gente piensa", ha afirmado Tsai en referencia a la soldadesca estadounidense en una entrevista a la cadena CNN. "Tenemos un amplio marco de colaboración con Estados Unidos para que incremente sus capacidades defensivas", ha añadido. Su presencia no era un secreto porque tres semanas atrás la había desvelado el medio 'The Wall Street Journal', que habló de una veintena de efectivos. Es la primera vez que Taipei admite la presencia de militares estadounidenses en su suelo desde que la última guarnición lo abandonara más de cuatro décadas atrás con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con China. Se sabe también que no son recién llegados pero para Pekín supone una bofetada que pisen territorio que considera propio por lo que el asunto se había llevado con la "ambigüedad estratégica" que define las relaciones entre Taipei y Washington. La Casa Blanca colgó a principios del pasado año un vídeo con sus soldados ejercitándose en la isla y lo eliminó de inmediato. Meses después desmentía el Ministerio de Defensa taiwanés a la misma velocidad un comunicado propio en el que había asegurado que su Ejército era adiestrado por el estadounidense.

Apelación a la comunidad internacional

A esa "ambigüedad estratégica" aludió Tsai. Joe Biden, el presidente estadounidense, pareció dinamitarla recientemente al responder que su país estaba comprometido a la defensa de Taiwán ante una invasión china. El revuelo justificó que la Casa Blanca puntualizase horas después que la vieja estrategia seguía en pie y en la prensa china se aludió a la edad de Biden. La situación, de hecho, induce a la confusión: Estados Unidos vende armas a un país al que no reconoce para defenderse de otro al que sí reconoce y es un enigma si reaccionaría ante un ataque enviando tropas o con un comunicado de condena. Preguntada por la cuestión, Tsai mostró su confianza en la defensa militar de Estados Unidos "debido a la larga relación que nos une".

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También avanzó que su pueblo luchará "tanto como pueda" pero que la misión incumbe a la comunidad internacional que comparte sus valores. "Aquí tenemos una isla de 23 millones de personas intentando protegernos cada día y defender nuestra democracia para asegurarnos la clase de libertad que merecemos", añadió. "La amenaza de China aumenta cada día", remachó.

No hay sosiego en el estrecho de Formosa cuando gobierna el Partido Democrático Progresista, partidario de mantener alejado a Pekín. Las tensiones actuales se explican por la sedimentada frustración que han causado en Pekín los cinco años de Tsai en el poder, por las nulas posibilidades de que cambie el escenario político y por las interferencias de Estados Unidos, que sabe que Taiwán es el camino más corto para soliviantar a su rival por la primacía global. A principios de mes alarmaron los 150 vuelos de cazas y bombarderos chinos sobre la Zona de Identificación de Defensa Aérea de Taiwán. Ninguno de ellos se acercó a suelo taiwanés pero fue inédito ese trasiego. Taipei aseveró que la tensión había alcanzado su punto más alto en cuatro décadas y advirtió de que Pekín estará lista para invadirla en 2025.