Dispositivo policial

Italia blinda Roma ante la cumbre del G-20 y el riesgo de protestas violentas

  • El Eur, el barrio modernista fundado por el exdictador Benito Mussolini, es el epicentro del despliegue

  • El miedo por que las manifestaciones de antivacunas deriven en disturbios alienta el dispositivo policial

Un carabinieri patrullando sobre Eur.

Un carabinieri patrullando sobre Eur. / Efe

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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Roma es en estos días una ciudad engañosa. Quien camine por sus calles lo puede comprobar. Las patrullas de policía cortan las carreteras en puestos de control, los helicópteros que zumban en el cielo e, incluso, los drones espías que zigzaguean circunspectos hacen venir a la mente los días del confinamiento más estricto impuesto para frenar la pandemia. Pero, esta vez, la capital italiana no está militarizada ante el peligro de un virus desconocido. Lo está por las amenazas internas y externas de protestas violentas por la cumbre de líderes del G-20 que tendrá lugar este fin de semana. 

El Eur, el barrio modernista fundado por el exdictador Benito Mussolini, es el epicentro del despliegue. Desde mitad de semana, es un revoltijo de miles de agentes con varios uniformes: antidisturbios, carabineros, la policía secreta, francotiradores, personal del Ejército e, incluso, de la guardia de finanzas. Es la denominada 'zona roja', un perímetro de seguridad de una decena de kilómetros cuadrados, integrado por numerosas manzanas y arterias de gran circulación que, hasta que culmine la reunión de los 19 países de las economías más potentes del planeta y la Unión Europea, las autoridades quieren que sea imposible de penetrar sin una razón específica como ser residente, una autorización, o un pase de prensa. 

El motivo es que allí, donde está el Nuovo Centro Congressi la Nuvola (la Nube), se llevarán a cabo las principales reuniones de los líderes de las potencias. Será entonces cuando el total de medidas de seguridad alcanzará su cenit para la población local. Se cerrará el espacio aéreo sobre la zona, no se podrá circular en vehículos ni aparcar y, en algunas zonas, estará prohibido acceder a pie. También se cerrarán varias estaciones de metro y se desviarán rutas de autobuses, dejando vacías las habitualmente concurridas paradas del transporte público y, probablemente, también los cercanos centros comerciales.

Protestas

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El miedo a los violentos antisistema Black Block, a las agitadas protestas de los movimientos antivacunas -que ya han anunciado una protesta-, e incluso a una manifestación convocada en oposición al Ejecutivo de Mario Draghi, es lo que está en el centro de la preocupación policial. Razón por la que, además, no solo el Eur se verá afectado por las medidas. También habrá limitaciones a la movilidad urbana y controles intensificados en el centro de la ciudad -entre otros, en la zona cercana al palacio de Gobierno (Palazzo Chigi) y en Fontana di Trevi-, y en el barrio de Parioli, donde están localizados muchos de los ultralujosos hoteles en los que suelen hospedarse las comitivas de los líderes que acuden de visita a Roma.

El Vaticano no será una excepción. Pues hasta allí se desplazarán algunos jefes de Estado para reunirse con el Papa, entre ellos, el católico practicante Biden y el presidente coreano Moon Jae-in. Completarán la estampa los centenares de periodistas acreditados, procedentes de todos los rincones del mundo, que esperarán la información, a distancia prudencial para evitar los contactos directos con los líderes, desde el Palacio de los Congresos del Eur, también en plena 'zona roja'. 

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