Crisis política

El Gobierno portugués se tambalea por la falta de apoyo de la izquierda al presupuesto

  • El partido comunista y el Bloco de Esquerda anuncian su voto en contra de las cuentas y acercan al país a elecciones anticipadas

Antonio Costa.

Antonio Costa. / AFP / JOHANNA GERON

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Lucas Font
Lucas Font

Corresponsal en Lisboa.

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Portugal se asoma a las elecciones anticipadas. El Partido Comunista Portugués (PCP), uno de los antiguos socios parlamentarios del Gobierno, ha anunciado este lunes su rechazo a los Presupuestos y se suma a la negativa del Bloco de Esquerda (BE), que anticipó su voto negativo este domingo. En caso de que no haya cambios de última hora, un escenario muy poco probable, el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, convocará los comicios a principios del próximo año.

El líder del PCP, Jerónimo de Sousa, ha considerado insuficientes las medidas propuestas por el Ejecutivo socialista en el sector sanitario. "Necesitamos reforzar el Servicio Nacional de Salud. Reclamamos la valorización de las carreras, el aumento de los incentivos a los profesionales de salud, más consultas, exámenes y cirugías. El Gobierno ha tomado la decisión inversa, que favorece los negocios de los grupos de salud", ha asegurado de Sousa. El anuncio de la gratuidad de las guarderías no ha sido suficiente para conseguir la abstención de los comunistas.

Las medidas en materia de sanidad, salarios y pensiones tampoco han convencido al BE. Entre ellas la creación de un nuevo Estatuto del Servicio Nacional de Salud (SNS), que trata de garantizar la exclusividad de los trabajadores en el sector público, o el aumento de 40 euros del salario mínimo para el próximo año, hasta los 705 euros. El Ejecutivo también ha anunciado una subida de 10 euros de las pensiones más bajas, algo insuficiente para los bloquistas. “Si el Gobierno insiste en poner trabas donde podría haber avances, el BE responderá por el pueblo y por el SNS y votará en contra de los Presupuestos”, ha asegurado este domingo la líder bloquista, Catarina Martins. 

El Gobierno convocó una rueda de prensa poco después de las palabras de Martins, en la que la ministra de Salud, Marta Temido, y la ministra de Trabajo, Ana Mendes Godinho, reprocharon al BE su “intransigencia”. “Los Presupuestos refuerzan el Servicio Nacional de Salud, no solo en las condiciones de trabajo, sino también en la respuesta a los usuarios”, ha explicado la ministra de Salud, quien ha recordado que los hospitales tendrán más autonomía para contratar a profesionales sanitarios. Godinho, por su parte, ha pedido “compromisos, y no imposiciones” y ha destacado el avance en materias de trabajo y pensiones.

Crisis involuntaria

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La convocatoria de elecciones anticipadas es un escenario poco favorable para prácticamente todos los partidos. El primero en mostrarse en contra ha sido el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, quien ha apelado siempre a los acuerdos en un momento que considera decisivo para el país, con la entrada del primer tramo de los fondos de recuperación europeos. "La votación es el miércoles, voy a evaluar la situación con serenidad y entender el estado de los diversos protagonistas para ver si es posible encontrar el número de diputados suficiente para viabilizar los Presupuestos". Sin embargo, el presidente ha sido claro sobre cuál será su posición si finalmente las cuentas no salen adelante. "Mi posición es muy simple: si no hay Presupuestos, avanzaré hacia la disolución del Parlamento". La decisión de Rebelo de Sousa descarta definitivamente la posibilidad de que el Gobierno siga adelante sin las cuentas aprobadas, como llegó a sugerir el primer ministro Costa.

La convocatoria electoral será una mala noticia para el Partido Socialista tras los malos resultados en las elecciones municipales, en las que perdieron 12 alcaldías de las 161 conquistadas en 2017, entre ellas Lisboa. La pérdida de la capital supuso un duro golpe para el partido y dio alas al conservador Partido Social Demócrata, a pesar de que su líder, Rui Rio, cuenta con una importante oposición interna y se jugará el liderato del partido en un congreso convocado para principios de diciembre. El eurodiputado Paulo Rangel será su principal rival, en representación del ala más dura de la formación, y tratará de aprovechar una hipotética convocatoria de elecciones para debilitar a Rio, un escenario que podría perjudicar al partido en una convocatoria electoral anticipada.

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