Moda con conciencia

Cómo comprar ropa sin dañar el planeta (en exceso)

Una mujer acude al mercadillo ’baúl weekend’ de ropa de marca de segunda mano donada.

Una mujer acude al mercadillo ’baúl weekend’ de ropa de marca de segunda mano donada. / JORDI COTRINA

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Laura Puig
Laura Puig

Periodista

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Con pequeños gestos, el consumo de ropa puede ser mucho más sostenible y minimizar el impacto que hoy en día tiene en el planeta la producción masiva de prendas, muchas de las cuales acaban en el vertedero tras un uso muy corto. Según la Ellen MacArthur Foundation, la cantidad de veces que nos ponemos una prenda antes de tirarla cayó un 36,3% en todo el mundo entre 2002 y 2016.

Lo ideal, pues, es intentar comprar la ropa imprescindible y optar antes por otras alternativas como las tiendas de segunda mano, el intercambio o la reparación. No obstante, si no hay más remedio que adquirir nuevas prendas, hay que seguir unos pasos muy sencillos:

El precio justo

Una de las primeras cosas que hay que hacer a la hora de adquirir una prenda es mirar el precio. "Alguien, en alguna parte, lo está pagando", recuerdan en Moda Sostenible Barcelona. "Una camiseta de dos euros fabricada al otro lado del mundo implica probablemente que alguien haya infringido las normas medioambientales, que la persona que ha tejido esa camiseta tiene unas condiciones laborales y económicas que no te parecerían razonables ni justas, y que se ha exportado y distribuido hasta llegar a tu tienda. Todo eso por dos euros", coincide Celia Ojeda, portavoz de Greenpeace.

Sin embargo, pagar más tampoco es un criterio de sostenibilidad porque, según asegura Mathilde Charpail, de la organización Sustain Your Style, las mismas fábricas que elaboran prendas de marcas de lujo confeccionan otras 'low cost'. "Quizás la calidad en superior, pero utilizan los mismos procesos", añade Charpail.

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Es muy importante mirar el etiquetado interior de las prendas. En primer lugar hay que mirar dónde se han fabricado y optar por aquellas que se hayan confeccionado en España o estados vecinos. "Hay que rehuir los países lejanos por la contaminación que genera su transporte", subraya Ojeda. También hay que tener en cuenta que muchas fábricas textiles se encuentran en países que, como Bangladesh, cuentan con unas regulaciones laborales y medioambientales muy laxas. "Cuanto menos tengan que moverse los materiales y las prendas, menos impacto tendrán sobre el medio ambiente", apuntan desde Moda Sostenible Barcelona.

Tejidos con conciencia

Otra información que hay que mirar con atención en la etiqueta interior es la composición de la prenda. "Hay que evitar todo lo posible el poliéster", aconseja la portavoz de Greenpeace. Se trata de un material derivado del petróleo y "tarda hasta 200 años en descomponerse", recuerda Charpail. Además, al lavarse desprende microplásticos que no pueden filtrar las lavadoras y acaban llegando al mar y entrando en la cadena alimentaria.

En el caso del algodón, hay que intentar que sea orgánico -que evita el uso de pesticidas e insecticidas- y de cultivo sostenible. También hay lana 'concious', que procede de ovejas criadas con pastos orgánicos y su tratamiento se lleva a cabo con productos ecológicos. Con los años, además, han ido saliendo nuevas fibras alternativas más respetuosas con el medio ambiente, como las elaboradas a base de bambú, cáñamo, cáscara de coco, lino, banano o piña.

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