La contradicción de Varsovia

Polonia, un país díscolo pero beneficiario neto de los fondos europeos

  • Pese a la deriva de Varsovia, el 55% de los polacos confian en la UE frente al 28% que dice hacerlo en el Gobierno de Morawiecki

  • Entre 2021 y 2027 el país se consolidará como uno de los grandes perceptores de las ayudas europeas con más de 140.000 millones

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki. / JOHANNA GERON / AFP

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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Desde que el partido Ley y Justicia (PiS), que preside Jaroslaw Kaczynski, se hiciera con las riendas del Gobierno de Polonia en el año 2015 los intentos por erosionar la independencia judicial, limitar la libertad de prensa e imponer su soberanía bloqueando decisiones a nivel europeo en distintas formaciones del Consejo se han multiplicado. Las últimas encuestas, sin embargo, hablan por sí solas sobre el sentimiento que prima entre los ciudadanos de este país, que ingresó en la Unión Europea el 1 de mayo de 2004, tras un referéndum en el que el 74% de los votantes apoyó la adhesión, y que se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de los fondos europeos

Pese a la deriva y la retórica gubernamental del ejecutivo que lidera Mateusz Morawiecki, los polacos confían más en la Unión Europea que en su propio gobierno o parlamento y se sitúan entre los diez países más euroentusiastas del bloque comunitario. Según el último Eurobarómetro elaborado por la Comisión Europea en julio pasado, el 55% de los polacos asegura confiar en la Unión Europea, seis puntos por encima de la media comunitaria y cinco más que en invierno pasado, frente al 28% que dice confiar en su gobierno nacional (28% en la UE) y el 26% en el parlamento polaco (35% en la UE). Solo en otros ocho estados miembros el nivel de confianza en la UE es superior. 

La misma encuesta también constata que el 53% tiene una imagen positiva de la UE (45% en la UE), que el 79% es optimista con el futuro del club (66%) y que ocho de cada diez se sienten europeos frente al 18% que declara lo contrario. Unos niveles de aceptación y europeísmo que no extrañan teniendo en cuenta el papel que han jugado los fondos europeos en el desarrollo y la transformación de Polonia, que se ha convertido en estos últimos 17 años en uno de los grandes receptores de la política regional -también de la agrícola aunque por detrás de Francia o España- y en el principal beneficiario neto de unas ayudas europeas que no ha cesado de aumentar.

Inyecciones multimillonarias

Entre 2007-2013, por ejemplo, el Gobierno polaco percibió más de 83.000 millones de euros entre fondos regionales y agrícolas. Esta cifra se disparó entre 2014-2020 por encima de los 100.000 millones y durante el actual marco presupuestario, que cubre el período 2021-2027, aumentará hasta los 107.000 millones, a los que sumarán los 35.600 millones previstos en el plan de recuperación polaco con cargo al fondo antipademia Next GenerationEU, 23.900 millones de ellos en forma de subsidios a fondo perdido y el resto en préstamos a condicionales favorables. Unos ingresos a los que Varsovia, pese a sus continuos desafíos y procedimientos de infracción que tiene abiertos, incluido un procedimiento bajo el artículo 7 del Tratado, no piensa renunciar. 

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“Más de un 85% de los ciudadanos quieren que Polonia siga siendo parte de la UE y mi gobierno forma parte de esta mayoría proeuropea”, recordaba el martes Morawiecki durante el agitado pleno de Estrasburgo rechazando un ‘Polexit’ e insistiendo en que el sitio de Polonia, que entre 2003 y 2018 registró un aumentó de su Producto Interior Bruto del 81%, no irá a ninguna parte. “Este es nuestro lugar y no nos vamos a ir”, zanjó. Pese a este posicionamiento y aunque nadie quiere que Polonia siga el camino emprendido por el Reino Unido, la presión política no ha dejado de aumentar y la reciente sentencia del Tribunal Constitucional polaco del pasado 8 de octubre, declarando incompatibles con la Constitución polaca varios artículos de los Tratados europeos, ha sido para muchos la gota que ha colmado el vaso que debe llevar a Bruselas a actuar contra Polonia. 

“Es hora de que el Consejo de la UE defienda a las personas en Polonia y en la UE y acuerde una acción colectiva sobre las recomendaciones del estado de derecho y reconozca formalmente que los valores de la UE están siendo atacados en Polonia”, reclama el director para Europa de Human Right Watch, Philippe Dam. “Bruselas se ha dado cuenta de que Varsovia está desafiando la integridad del propio tratado de la UE. Y si Polonia se sale con la suya, entonces la dirección futura de la UE, incluida una unión más estrecha, el estado de derecho y la defensa de los derechos humanos, está en peligro. Se habrá sentado un precedente. La presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, tiene el poder de revertir esta tendencia”, avisa Judy Dempsey, analista de Carnegie Europe.