Una década de conflicto en Siria

Un ataque con bombas deja a 14 militares muertos en Damasco

Dos artefactos explosivos estallan al paso de un autobús del Ejército por un puente en el centro de la capital libia.

Imagen del autobús tras la explosión en Damasco (Siria).

Imagen del autobús tras la explosión en Damasco (Siria). / EFE

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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La guerra en Siria no se detiene. Damasco ha sufrido su peor ataque en más de cuatro años este miércoles cuando dos artefactos explosivos han matado a 14 militares sirios en el corazón de la ciudad a hora punta. De momento, nadie ha reivindicado el ataque. El autobús donde viajaban los soldados ha quedado carbonizado y otros tres compañeros han resultado heridos. Este ataque poco común ha despertado los fantasmas del conflicto en una capital que durante esta década de violencia ha pasado del control rebelde a la mano dura de Asad.

Durante la mañana del miércoles, mientras la población de Damasco se dirigía al trabajo y a la escuela, dos bombas colocadas al lado de la carretera estallaron rompiendo con la calma que había dominado la capital en los últimos años. Un tercer dispositivo explosivo fue desactivado por una unidad de ingenieros sobre el puente Hafez al Asad. En ese punto se encuentran decenas de autobuses que van a los distintos barrios de la ciudad. “Es un acto cobarde”, ha denunciado el comandante de la policía de Damasco, Huséin Jumaa, a la televisión estatal.

Juma ha informado que una fuerza policial ha acordonado el área de inmediato en busca de más bombas. Apenas una hora después del ataque, el autobús incendiado ha sido retirado y la zona despejada. Damasco lamenta el ataque más mortífero desde marzo del 2017 cuando un atentado con bomba reivindicado por Estado Islámico contra el Palacio de Justicia mató a una treintena de personas. Mientras en la capital lamentan la alteración de su calma, en Idlib, al noroeste de Siria, el Ejército ha matado a ocho personas, entre ellas cinco civiles. 

Este atentado en el corazón de Damasco desafía la convicción del Gobierno de Asad de que el conflicto ha finalizado tras una década de violencia y éxodo. Aún hay zonas fuera del control del dictador donde los ataques no se detienen, como en el noroeste del país. Asad intenta convencer de que la estabilidad ya está garantizada para que los esfuerzos de reconstrucción y los proyectos de inversión empiecen a ponerse en marcha. Aunque la comunidad internacional se mantiene escéptica, los vecinos de Siria no han dudado en romper el aislamiento de Asad y reemprender lazos diplomáticos y comerciales.

Refugiados torturados

“He discutido con el Gobierno sirio formas de reforzar la coordinación mientras abordamos los desplazamientos internos y de cooperar para eliminar los obstáculos al retorno de los refugiados”, tuiteó este jueves Philippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Este acercamiento de la ONU a un régimen acusado de crímenes de guerra ha desatado la polémica. La organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado las declaraciones del diplomático.

Noticias relacionadas

Un nuevo informe publicado por HRW recoge testimonios de los refugiados sirios del Líbano y Jordania que decidieron volver a su país de origen. A su llegada, son sometidos a abusos, torturas e incluso asesinatos extrajudiciales. El Gobierno sirio y las milicias afiliadas torturaron, mataron y secuestraron a aquellos refugiados que regresaban de forma voluntaria a sus hogares en las zonas controladas por el régimen, donde la mayoría de los combates se han detenido tras una década de guerra.