Choque judicial

El primer ministro de Polonia contraataca y planta cara a la UE

  • En una carta al resto de líderes europeos e instituciones europeas, Mateusz Morawiecki defiende la posición del Tribunal Constitucional polaco cuestionando la primacía del derecho europeo

  • En vísperas de comparecer ante la Eurocámara alerta contra el riesgo para la UE de convertirse en un organismo gestionado por instituciones sin control democrático que “usurpen” poderes a los Tratados

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki. / JOHANNA GERON / AFP

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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Al más puro estilo del húngaro Viktor Orban, el primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, acudirá este martes a la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo a defender en persona la sentencia del Tribunal Constitucional polaco que cuestiona la primacía de la legislación europea y considera incompatibles con la Constitución polaca varios artículos de los tratados de la UE. Un contraataque que ha arrancado este lunes con una extensa carta enviada a los presidentes de las instituciones europeas -del Consejo Europeo, Comisión y Eurocámara- así como al resto de líderes de la UE en la que alerta del riesgo de que instituciones sin control democrático gobiernen la UE, usurpen poderes que no les corresponden e impongan su voluntad. 

El contragolpe de Morawiecki, en vísperas del debate parlamentario y a cuatro días de un Consejo Europeo en el que no está prevista una discusión a Veintisiete pero que parece complicado evitar pese a la falta de apetito de Berlín y París, ha coincidido con el anuncio de su ministro de justicia, Zbigniew Ziobro, de su intención de pedir que se denuncie a Alemania ante el TJUE por el sistema de elección de jueces que, según argumenta, también genera dudas en cuanto a su independencia. Un elemento que añade munición y eleva unos grados más la tensión entorno a las reformas judiciales, el cumplimiento de las sentencias del TJUE, el bloqueo del plan de recuperación polaco -de 36.000 millones de euros- y la activación del mecanismo de condicionalidad, una de las herramientas que tiene la UE desde comienzos de año y que permite suspender la entrega de ayudas europeas en caso de que se haga un mal uso sistémico del presupuesto y los fondos de recuperación.

Aunque en la misiva el ultraconservador polaco asegura que su país seguirá siendo un “miembro leal” de la UE, que respeta la ley europea y que reconoce su primacía del derecho europeo sobre las leyes nacionales en las áreas de competencia europea advierte que este respeto no es ilimitado. “Las competencias de los órganos de la UE se extienden solo a cuestiones que les hemos confiado en los tratados” y “los intentos de extenderlas no puede ser aceptados”, zanja. Es más, avisa de que en todos los países, la Constitución retiene su primacía y que el Constitucional polaco no ha hecho nada que no hayan hecho en el pasado los tribunales de Alemania, Francia, Italia, España, Dinamarca, Rumanía o República Checa.

Aviso a los Veintisiete

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En este sentido, alerta contra lo que define un “fenómeno peligroso que amenaza el futuro de la unión” como es que un organismo centralizado por instituciones sin control democrático usurpe poderes que no le han conferido los tratados. “Si no detenemos este fenómeno todos sentiremos sus efectos negativos. Hoy puede afectar a solo un país y mañana, con otro pretexto, a otro”, avisa al resto de mandatarios europeos en el sentido de que hoy es Polonia quien está en el punto de mira pero mañana podría ser cualquiera. 

“Nos enfrentamos a un fenómeno muy peligroso por el que varias instituciones de la UE usurpan poderes que no tienen e imponen su voluntad a los Estados miembros 'per fas et netas'. Esto es particularmente evidente hoy porque los instrumentos financieros están siendo utilizados con este objetivo. Sin ninguna base legal hay un intento de forzar a los Estados miembros a hacer lo que las instituciones de la UE les dicen que hagan, al margen de cualquier base legal para imponer esas demandas”, acusa Morawiecki insistiendo en que los Veintisiete gobiernos -“Estados libres, iguales y soberanos”- no deberían aceptar esta práctica. “No solo porque es ilegal sino porque es peligrosa para la continuidad de la UE” porque “debilita a todos los Estados miembros”, vaticina.