Ataque contra un político

El asesinato del diputado 'tory' David Amess reabre el debate de la seguridad en el Reino Unido

  • La ministra de Interior ordena la revisión de las medidas de protección de los cargos electos

  • Algunos parlamentarios proponen modificar los encuentros con sus representados para evitar más ataques

El primer ministro británico, Boris Johnson, y el líder laborista, Keir Starmer, participan en la ofrenda floral en homenaje al diputado conservador asesinado el viernes, David Amess, en la iglesia metodista de Leigh-on-Sea.

El primer ministro británico, Boris Johnson, y el líder laborista, Keir Starmer, participan en la ofrenda floral en homenaje al diputado conservador asesinado el viernes, David Amess, en la iglesia metodista de Leigh-on-Sea. / TOLGA AKMEN (AFP)

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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El asesinato del diputado conservador David Amess ha reabierto el debate en el Reino Unido sobre la seguridad de los políticos británicos en un clima cada vez más crispado y hostil. La ministra de Interior, Priti Patel, ha ordenado la revisión inmediata de las medidas de seguridad de los parlamentarios. Fuerzas policiales en todo el país están contactado a los diputados para discutir riesgos y el respaldo que puedan precisar. "No podemos dejarnos intimidar. Lo ocurrido es muy condenable y no podemos dejar que interfiera en el funcionamiento de nuestra democracia", afirmó Patel.

Amess murió cuando estaba atendiendo las consultas rutinarias con los miembros de su circunscripción en Ligh-on-Sea, en Essex, una tarea que realizan periódicamente todos los diputados. Ese cara a cara con sus representados es considerado una parte fundamental del sistema democrático británico, pero el riesgo es evidente y cada vez mayor. Cuando en similares circunstancias la laborista Jo Cox perdió la vida en 2016 a manos de un fanático de extrema derecha se habló de revisar la protección de los políticos en esos contactos directos. Ahora esa fórmula, que muchos electos consideran vital, está siendo cuestionada. Algunos han suspendido temporalmente los encuentros.

Vínculo islamista

La muerte de Amess fue un ataque terrorista, según la policía, que está investigando "una posible motivación vinculada al extremismo islamista". De acuerdo con el diario 'The Times', le bastó con dar su nombre para poder entrar en la iglesia metodista de Belfairs donde tenía lugar el acto. Una vez cometida la agresión, no intentó huir y tampoco profirió los gritos reivindicativos habituales de los terroristas islámicos en estas situaciones. El detenido es un hombre de 25 años de nacionalidad británica y origen somalí, según los medios británicos. Se desconoce si estaba en el radar de la policía o si había asistido a algún programa de desradicalización. El diputado conservador habría recibido más de una docena de puñaladas.  Los agentes registraron dos viviendas en los alrededores de Londres relacionadas con suceso, si bien todo apunta a que el agresor actuó solo.

El crimen ha provocado una honda conmoción. En la mañana del sábado caminando uno al lado del otro, el primer ministro, Boris Johnson, y el líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, depositaron unas flores en la iglesia donde tuvo lugar el ataque. A ellos se unió Priti Patel y el presidente de la Cámara de los Comunes, el 'speaker', Lindsay Hoyle. "En los próximos días tenemos que discutir y examinar la seguridad de los diputados y las medidas a tomar", ha anunciado Hoyle.

¿Suspensión de encuentros cara a cara? 

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Tras la muerte de Jo Cox y hasta 2020, la policía contabilizó 678 delitos contra diputados, incluidos 46 casos de acoso y nueve incidentes relacionados con terrorismo. La seguridad en torno al Parlamento se ha reforzado considerablemente con barreras, controles y un buen número de agentes, especialmente después del ataque terrorista de 2017. Pero es imposible garantizar la seguridad de cada uno de los 650 diputados cuando trabajan en sus respectivas circunscripciones. El conservador Tobias Ellwood, que en aquel atentado trató de salvar la vida sin éxito del policía Keith Palmer en una de las puertas del Palacio de Westminster, ha pedido que se suspendan temporalmente los encuentros cara a cara que se habían reanudado hace poco después del cierre al que obligó la pandemia. "Recomiendo que ningún diputado tenga un encuentro directo; hasta que se pueda, mover a Zoom, o hacer las consultas por teléfono".

Una veterana diputada laborista, Harriet Harman, está preparando una carta para pedir a Johnson una solución urgente. "No es cuestión de seguir como si no hubiera pasado nada y ver esto como si fuera parte del riesgo que conlleva el oficio de ser un diputado. Pero tampoco es cuestión de tener un nivel de seguridad tan alto como el que necesita la ministra del Interior, el primer ministro, o la ministra de Exteriores. Tenemos que discutir cómo encontrar un equilibrio".