Crisis sanitaria global

Nueva Zelanda abandona su estrategia de "cero covid" ante el avance implacable de la variante delta

Imagen de una desértica calle de Auckland tomada el pasado 26 de agosto, durante su confinamiento.

Imagen de una desértica calle de Auckland tomada el pasado 26 de agosto, durante su confinamiento. / FIONA GOODALL (REUTERS)

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EFE

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, anunció este lunes su intención de sustituir la estrategia "cero covid" por un nuevo modelo que tiene en cuenta las tasas de vacunación para relajar las restricciones de movimiento. Esta decisión tiene lugar en pleno avance de la variante delta y después de que las autoridades no hayan logrado controlar el brote de la ciudad de Auckland pese al estricto confinamiento desde hace siete semanas.

"La eliminación era importante porque no teníamos vacunas. Ahora las tenemos, así que podemos empezar a cambiar la manera de hacer las cosas. Tenemos más opciones y tenemos buenos motivos para sentirnos optimistas de cara al futuro, pero no podemos precipitarnos", declaró la primera ministra en rueda de prensa.

Ardern recalcó que, pese a este cambio, sigue siendo necesario "contener y controlar el virus todo lo posible" para esta transición en que las vacunas se suman a las restricciones para garantizar la salud pública.

Australia y Vietnam

Es la primera vez que el Gobierno de Nueva Zelanda reconoce públicamente que abandona su estrategia de eliminación total del coronavirus, que le valió ser reconocido como el país más exitoso en la lucha contra la pandemia, con 4.352 contagios y 27 muertes hasta el momento.

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La mandataria anunció que las restricciones en Auckland se irán relajando por etapas, con la autorización para que grupos de hasta 10 personas de un máximo de dos hogares distintos puedan reunirse en la calle a partir de la medianoche del martes y la reapertura de los centros de educación infantil.

Con esta decisión, Ardern se une a Vietnam y Australia, que se han resignado a convivir con el coronavirus ante la dificultad de frenar la variante delta, el cansancio de las poblaciones y los estragos económicos. China queda ahora prácticamente como el único país decidido a erradicar el virus en su territorio, con una estrategia de test masivos, cierre de ciudades y confinamientos, que permanece inalterada desde el comienzo de la pandemia en Wuhan.