Presidenciales francesas

Los verdes franceses eligen a un político pragmático candidato al Elíseo

  • Los militantes ecologistas eligen a Yannick Jadot, un dirigente con un perfil moderado como candidato a las presidenciales de 2022

  • Salvo una alianza inesperada, competirá por un perfil de votantes parecido al de la aspirante socialista Anne Hidalgo

El elegido candidato a la presidencia de Francia por el partido Europa Ecología Los Verdes (EELV)

El elegido candidato a la presidencia de Francia por el partido Europa Ecología Los Verdes (EELV) / GEOFFROY VAN DER HASSELT / AFP

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Los verdes franceses quieren parecerse a sus socios alemanes de los Grünen. El eurodiputado Yannick Jadot se proclamó vencedor este martes por la tarde en la segunda vuelta de las primarias abiertas de Europa Ecología Los Verdes (EELV). Este candidato, con un perfil moderado y que cita a menudo el posibilismo de los verdes en Alemania como referente, representará a esta formación progresista en las elecciones presidenciales de abril de 2022. Así lo decidieron los más de 104.000 militantes y simpatizantes que participaron en una votación muy ajustada, en que Jadot ganó con apenas el 51% por delante la economista radical Sandrine Rousseau (48,77%).

“La ecología ha ganado en estas primarias. Somos una gran familia unida para ganar en esta campaña”, dijo Jadot a la prensa tras el anuncio de los resultados en un bar en el canal de Ourcq, una zona antaño obrera y ahora cada vez más 'hipsterizada' en el nordeste de la periferia parisina. “Estamos determinados en llevar a cabo esta campaña juntos, estamos preparados para llevar la ecología política al Elíseo”, declaró, por su lado, Rousseau, que pese haber sido la sensación en Twitter —otra vez más se demostró que las redes solo representan una parte concentrada y peculiar de la sociedad— perdió por unos escasos 2.000 votos de diferencia.

A pesar de estos cánticos a la unidad y del abrazo entre los dos finalistas, la ecología política sale dividida y con dudas respecto a su candidato. Jadot era el favorito de estas primarias, ya que el resto de aspirantes eran desconocidos para la mayoría de la población y los sondeos le dan unas perspectivas correctas, de entre el 6% (actualmente) y el 10% (hace unos meses). Pero su candidatura no sale reforzada tras una victoria por los pelos.

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Su duelo con Rousseau, partidaria de un ecofeminismo radical y un estilo político casi a las antípodas del de Jadot, refleja la diversidad de corrientes en EELV y el riesgo de que haya divisiones internas. Este partido experimentó un cierto auge en los últimos años —en las europeas de 2019 fue la formación de izquierdas más votada con el 13% y el año pasado conquistó las alcaldías de grandes ciudades como Lyon, Burdeos o Estrasburgo—, pero siempre obtuvo unos resultados muy modestos en las presidenciales. Jadot, un ex alto cargo de Greenpeace en Francia y que ocupa un escaño en la Eurocámara desde 2009, ya había vencido en otras primarias de los verdes en otoño de 2016. Al final, sin embargo, retiró su candidatura a las presidenciales del año siguiente para apoyar al socialista Benoît Hamon, que solo consiguió el 6% de los sufragios. Esta vez resulta bastante más improbable una alianza entre verdes y socialistas. Pese a sus similitudes programáticas, Jadot se quedó con la espina clavada de 2017 y todo apunta que ahora no renunciará. Además, los más de 100.000 votantes en las primarias, cuatro veces más que en 2016, muestran un cierto dinamismo del ecologismo galo, mientras que el Partido Socialista (PS) eligió a dedo a la alcaldesa parisina Anne Hidalgo como candidata. “Los verdes tienen una sociología electoral muy parecida a la del PS. Se trata mayoritariamente votantes de clases medias, con estudios superiores y que viven en grandes ciudades”, explica a EL PERIÓDICO el politólogo Thomas Guenolé, “Si ninguno de los dos candidatos no se retira, pueden terminar repartiéndose en dos a este tipo de electores y conformarse cada uno con solo un 6% de los sufragios”, añade este ensayista sobre la situación actual de la izquierda reformista francesa. Si esta sigue su tendencia actual, puede convertirse en “una batalla entre enanos”.