Cita diplomática global

Las tensiones de EEUU con los aliados y China marcan la Asamblea de la ONU

  • Biden debuta con un mensaje de unidad para combatir pandemia y cambio climático

  • Busca recuperar liderazgo pero choca con reticencias y críticas por su política exterior

El presidente de EEUU, Joe Biden, durante su discurso en la 76º sesión de la Asamblea General de la ONU, este martes.

El presidente de EEUU, Joe Biden, durante su discurso en la 76º sesión de la Asamblea General de la ONU, este martes. / EDUARDO MUNOZ / POOL (EFE)

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, lleva años alertando de la “gran división” que se estaba intensificando entre Estados Unidos y China. Este año ha elevado aún más su voz de alarma, tanto en vísperas del debate de la Asamblea General de Naciones Unidas como en el discurso sombrío con el que este martes ha abierto la gran cita diplomática en Nueva York. Y aunque es un cónclave marcado de forma fundamental por la imperiosa necesidad de enfrentar la pandemia, la emergencia climática y lo que Guterres ha calificado como “la mayor cascada de crisis de nuestras vidas”, han sido precisamente las tensiones entre Washington y Pekín las que han tenido un peso significativo en la primera sesión.

Esta era la primera vez que Joe Biden se dirigía a la reunión de 193 naciones como presidente de Estados Unidos. Ha utilizado su discurso para tratar de posicionar de nuevo a su país como líder global con una apuesta multilateralista y una promesa de una nueva etapa de “diplomacia incesante”, elementos que desdeñó su predecesor, Donald Trump. Pero lo cierto es que el mandatario llega sumido en tensiones no solo acrecentadas con Pekín, sino también con sus aliados.

La decisión unilateral de fijar la fecha de retirada de Afganistán y la caótica ejecución de esa retirada disparó la incomodidad entre socios de la OTAN. La tensión con Francia ha llegado a cotas inéditas tras el anuncio por sorpresa la semana pasada de una alianza con Australia y Reino Unido para un acuerdo de defensa que inutiliza un acuerdo de París con Canberra. Y son sobre todo la estrategia de la Casa Blanca hacia China de la que forma parte ese acuerdo AUKUS, y las tácticas que muchos ven innecesariamente apoyadas en la confrontación con el gigante asiático, las que despiertan suspicacias sobre el compromiso de Biden con una verdadera política multilateral y no guiada solo por su interés nacional.

Consciente de la situación Biden ha lanzado un mensaje que buscaba ser a la vez firme y tranquilizador. “Todas las grandes potencias tienen un deber bajo mi punto de vista de gestionar cuidadosamente sus relaciones para no pasar de competición responsable a conflicto”, ha dicho. “EEUU competirá vigorosamente, lideraremos con nuestros valores y nuestra fuerza y estaremos con aliados y amigos y nos opondremos a intentos de países más fuertes de dominar a los más débiles o hacer cambios territoriales por la fuerza, coacción económica, explotación técnica o desinformación”.

 “No buscamos, insisto, no buscamos una nueva guerra fría, un mundo dividido en bloques rígidos”, ha continuado. “EEUU está listo para trabajar con cualquier país que da un paso y sigue la resolución pacífica de nuestros retos, incluso si tenemos profundos desacuerdos en otras áreas”.

El mensaje de Xi

Es un mensaje similar al que unas horas después, en el último discurso de la sesión matutina del debate, lanzaba desde China en un mensaje grabado Xi Jinping. Solo el hecho de que el líder chino hablara, cuando inicialmente había decidido delegar en un cargo inferior una intervención que quedaría relegada al sábado, recuerda la pugna que las dos naciones están librando también por tener una posición dominante en la ONU, el organismo del que son principales financiadores.

Xi ha lanzado sus dardos a EEUU, como hacía Biden con China sin citar directamente al país. En clara referencia a Afganistán ha asegurado, por ejemplo, que “acontecimientos recientes en la situación internacional muestran una vez más que la intervención militar exterior y la llamada transformación democrática no implican más que daño”. Y hablaba de AUKUS y también posiblemente de la reunión del Quad organizada por Biden el viernes en la que se reúne con los líderes de Japón, Australia e India cuando ha dicho: “Debemos rechazar la práctica de formar círculos pequeños o juegos de suma cero”.

Pandemia y cambio climático

En esa pugna de poder en el mayor escenario global Biden ha intentado también situar a EEUU como líder en el combate contra la pandemia y contra el cambio climático. El estadounidense tiene convocada para este miércoles en Washington una cumbre virtual sobre Covid-19 donde anunciará nuevos compromisos de donaciones de vacunas. En la ONU ha anunciado también que buscará en el Congreso doblar la dotación económica de EEUU a los países más necesitados para combatir el cambio climático.

Todo lo ha querido enmarcar en un momento histórico que, ha asegurado, representa un giro en EEUU. "Hemos cerrado 20 años de conflicto en Afganistán y conforme cerramos esta era de guerra incesante abrimos una era de incesante diplomacia", ha dicho Biden. "En vez de seguir luchando las guerras del pasado fijamos la mirada y dedicamos nuestros recursos a los retos que tienen las llaves de nuestro futuro colectivo", ha declarado el mandatario, que sigue contando con la Autorización de Uso de Fuerza Militar de 2001 en la que Washington ampara operaciones militares en al menos nueve países.

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En un discurso en el que también ha instado a todos a "apoyar los derechos de las mujeres y las niñas", y en el que ha defendido que "la democracia sigue siendo la mejor herramienta que tenemos para dar rienda suelta a todo nuestro potencial humano", Biden ha declarado que el poder militar "debe ser herramienta de último recurso, no la primera" y que "no debe usarse como respuesta a cada problema que vemos alrededor del mundo". "Hoy muchas de nuestras mayores preocupaciones no pueden solucionarse por la fuerza de las armas", ha recordado. "Las bombas y las balas no pueden defender contra el covid-19 o sus futuras variantes".

Mientras Washington abría una investigación por el inhumano trato en su frontera sur a miles de haitianos Biden también ha lanzado otro mensaje: "El futuro pertenecerá a aquellos que abrazan la dignidad humana, no la pisotean". Son palabras, como las de todo su discurso, sin tacha, y han sido cálidamente recibidas pero sin alejar el escepticismo.