Cita diplomática global

Biden llega rodeado de escepticismo a la Asamblea General de la ONU

  • La caótica retirada de Afganistán y la tensión disparada con Francia marcan el estreno del presidente de EEUU

  • La cita diplomática global se produce en un momento de pandemia, emergencia climática y múltiples crisis

El secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente de EEUU, Joe Biden, en la sede del organismo en Nueva York.

El secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente de EEUU, Joe Biden, en la sede del organismo en Nueva York. / EFE/Eskinder Debebe/ONU

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Sobre el papel el estreno de Joe Biden como presidente de Estados Unidos en la Asamblea General de Naciones Unidas debía ser un momento de celebración, la vuelta de Washington a una apuesta por el multilateralismo y la diplomacia tras cuatro años en que Donald Trump verbalizó en ese mismo foro su desdén por ambos. El mandatario demócrata, no obstante, llega este martes a su primer discurso ante la gran cita diplomática mundial anual rodeado de escepticismo tras la caótica salida de Afganistán, con una crisis inédita abierta con un histórico aliado como Francia, tensiones elevadas con China que han llevado al secretario general de la ONU, António Guterres, a advertir del riesgo de una "nueva guerra fría" y las crudas imágenes que llegan desde la frontera del brutal trato a inmigrantes haitianos.

Biden aterrizó el lunes ya en Nueva York y mantuvo un encuentro con Guterres. En unas breves declaraciones ante la prensa repitió una frase que ha hecho común desde que llegó a la Casa Blanca: “Estados Unidos ha vuelto” y mostró su fe “en las Naciones Unidas y en su valor” y destacó que “solo se puede responder con soluciones globales a los retos que enfrentamos hoy para acabar con el covid-19 y lidiar con la amenaza para la humanidad más grave que hemos visto, que es la crisis climática”. 

Multilateralismo y “América primero”

Es un mensaje que va a ser central en su discurso que, según avanzaron fuentes de su Administración, va a estar centrado en la proposición de que EEUU, con la salida de Afganistán, “cierra un capítulo de 20 años de guerra y abre uno de intensiva, efectiva y decidida diplomacia definida por el trabajo con aliados y socios para resolver problemas que no pueden ser solucionados con fuerza militar”.

Las palabras, no obstante, llegan lastradas por la realidad. El abrupto anuncio de la retirada de Afganistán y su caótica ejecución dispararon la incomodidad entre aliados. Sigue vivo el recuerdo del bloqueo estadounidense en mayo de una declaración en el Consejo de Seguridad que pedía el fin de la violencia palestino-israelí mientras Israel bombardeaba Gaza. Y esos y otros elementos, sumados a la crisis diplomática con Francia, hace que haya quien reflexione que, aunque Biden hable del multilateralismo, sigue actuando también con la idea del "América primero" que Trump llevó a los extremos.

Tensión inédita con París

La tensión con París está en cotas inéditas desde que EEUU, Reino Unido y Australia anunciaron por sorpresa la semana pasada el acuerdo trilateral AUKUS para frenar la expansión China en la región índico-pacífico, un pacto para la construcción de submarinos nucleares que dejó en papel mojado un contrato de otros submarinos de París con Canberra. Francia, por primera vez en su historia, ha llamado a consultas a su embajador en EEUU y el presidente francés, Emmanuel Macron, ha decidido no asistir a la Asamblea de la ONU y ni siquiera enviar su discurso grabado, una intervención que va a dejar en manos de su ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian.

Este ha llevado de momento hasta Nueva York las críticas a Biden de dureza inusitada. “Pensábamos que este tipo de unilateralismo, de actuar impredecible, la brutalidad del anuncio, la falta de respeto por un socio, pertenecían al pasado”, decía el titular de Exteriores galo este lunes a la prensa en Nueva York, ante la que señalaba también que “quizá hay menos territorio común de lo pensado” con EEUU.

La Casa Blanca ha solicitado al Elíseo una conversación telefónica de Biden con Macron que debería celebrarse en los próximos días pero aún no se ha concretado. En la agenda del presidente estadounidense este martes sí está, en cambio, una reunión bilateral en Nueva York con el primer ministro australiano, Scott Morrison, y otra por la tarde, ya de regreso en Washington, con el primer ministro británico, Boris Johnson.

La tensión se propaga además más allá de Washington y París. Este lunes, en Nueva York, el consejo de ministros de Exteriores de la Unión Europea mantuvo una reunión informal tras la que Josep Borrell, Alto Representante, advirtió que la crisis “puede afectar a la relación con EEUU y Australia”. “No es un asunto bilateral francés sino que afecta al conjunto de la Unión”, dijo Borrell, que expresó en nombre del consejo “la clara solidaridad con Francia”.

La ONU, un fortín

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Esas tensiones, así como las que se han incrementado entre Washington y Pekín, desde donde Xi Jinping intervendrá también este martes pero con un discurso grabado en vídeo, enrarecen el arranque del debate en una Asamblea General que tiene otras complicaciones. Tras celebrarse casi totalmente de forma virtual el año pasado por la pandemia la cita vuelve a tener este año un fuerte componente presencial, pero la persistencia de la amenaza del coronavirus ha convertido el edificio de la ONU en un fortín de acceso muy restringido, limitando incluso el tamaño de las delegaciones diplomáticas.

Se toman medidas para tratar de evitar que la reunión pueda convertirse en un acontecimiento “supercontagiador” pero la ONU, que exige a muchos asistentes pruebas de inmunización y uso de mascarillas, ha decidido regirse por un sistema de “honor” en el caso de los dirigentes nacionales que acuden en persona y las tensiones y divisiones del mundo sobre la vacunación van a quedar más que simbólicamente expuestas este martes. Como es tradición las intervenciones las abre el presidente de Brasil y Jair Bolsonaro ha llegado a Nueva York sin haberse vacunado. No puede entrar en los restaurantes de la ciudad pero hablará en la ONU.