Futuro político en Francia

La división de las oposiciones refuerza a Macron en la precampaña de las presidenciales francesas

  • Numerosos candidatos proliferan en izquierda, derecha y ultraderecha

  • Marine Le Pen pierde fuelle ante la irrupción del ensayista xenófobo Eric Zemmour

El presidente francés, Emmanuel Macron, el pasado mes de junio.

El presidente francés, Emmanuel Macron, el pasado mes de junio. / PHILIPPE DESMAZES / REUTERS

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Enric Bonet

Un claro escapado por delante de un pelotón de ciclistas, muy apretujados, que se dan golpes y se obstaculizan. Eso impide que ninguno de ellos alcance al líder de la carrera. Este símil ciclístico resume la situación política en Francia en la precampaña de las elecciones presidenciales de abril de 2022. El presidente francés, Emmanuel Macron, parte como favorito de los comicios, sobre todo gracias a la fuerte fragmentación de las oposiciones. Tanto en la ultraderecha, en la derecha republicana como en la izquierda, proliferan los candidatos fruto de las divisiones internas.

Macron ha iniciado el nuevo curso en un momento de bonanza. Cerca del 41% de los franceses tienen una opinión positiva sobre él, según una media de los estudios de opinión realizada recientemente por el Journal du Dimanche. Esto representa unos niveles de popularidad superiores a los de sus predecesores François Hollande y Nicolas Sarkozy en el mismo momento del mandato. La recuperación económica y la aceleración de la campaña de vacunación dan alas al dirigente centrista.El joven presidente "vive un momento favorable, ya que las oposiciones parecen incapaces de organizarse", explica a EL PERIÓDICO el politólogo Christophe Bouillaud, profesor en Sciences Po Grenoble. Según un sondeo reciente del Instituto Harris, Macron será el más votado en la primera vuelta de las presidenciales con el 23% de los votos, lo seguirá la ultraderechista Marine Le Pen con el 19%, el conservador Xavier Bertrand (14%), el ecosocialista Jean-Luc Mélenchon (11%), el polemista xenófobo Éric Zemmour (10%) y la socialista Anne Hidalgo quedaría relegada a la sexta posición con el 7%. Faltan más de seis meses para los comicios y hay que coger con pinzas los estudios de opinión. Pero estos reflejan tendencias interesantes.

Competencia interna para Le PenLa primera de ellas es el desgaste reflejado por Le Pen. Tras el tropiezo de su partido en las elecciones regionales de finales de junio, en que la Reagrupación Nacional (RN) no conquistó ningún ejecutivo regional, ahora sufre la competencia interna de Zemmour. La probable candidatura de este conocido periodista y ensayista acapara los focos mediáticos en la precampaña. Con un estilo trumpista, Zemmour no se muerde la lengua cuando critica la inmigración y el islam, lo que seduce tanto a votantes de ultraderecha como de los sectores más duros de la derecha republicana. Hasta el punto de hacer peligrar la repetición del pronosticado duelo Macron contra Le Pen en la segunda vuelta de 2022.

Tampoco resulta boyante la situación de Los Republicanos (LR), socios franceses del PP. Este espacio sigue inmerso en unas rocambolescas discusiones internas para designar a su presidenciable. Su candidato mejor posicionado es Xavier Bertrand. El presidente de la región Hauts-de-France (norte) aspira a presentarse a través de una plataforma personal, aunque con el respaldo de los militantes de la derecha republicana. Pero los dirigentes de LR le exigen que su candidatura sea validada por unas primarias, algo a lo que se niega Bertrand. La presidenta de la región parisina, Valérie Pecresse, y Michel Barnier, negociador europeo sobre el Brexit, también aspiran a representar este espacio. No se puede descartar que al final termine habiendo dos candidatos de la derecha republicana, algo inhabitual en Francia.

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"Un momento de flotación electoral"

Respecto a la izquierda gala, sus divisiones recuerdan a las del Frente Popular de Judea de La vida de Brian. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, liderará al Partido Socialista, pero compite en el mismo espacio que el insumiso Mélenchon, un aspirante de los verdes, del Partido Comunista, el soberanista Arnaud Montebourg (exministro de Economía)… “En el caso de la izquierda, una parte de esta fragmentación se explica por divergencias ideológicas -distinta posición sobre el liberalismo económico, la multiculturalidad o el ecologismo-, pero en el caso de la derecha se debe sobre todo a una pelea de egos”, sostiene el analista político Luc Rouban. Las presidenciales de 2017 supusieron un big bang político en Francia, con la irrupción de Macron y la decadencia del bipartidismo. Desde entonces, “hemos entrado en un periodo de flotación electoral, que no logra reorganizarse ni estructurarse en torno a divisiones políticas claras”, explica el politólogo Jérôme Fourquet en el libro L’archipel français. En este mediático ensayo analizó la fragmentación de la sociedad gala fruto del auge del individualismo y la consolidación de distintas identidades religiosas, regionales, generacionales o sociales. Este mosaico social puede verse reflejado con un número históricamente elevado de candidatos en las presidenciales del año que viene. En ellas podría batirse el récord de 16 candidaturas de los comicios de 2002. Entonces, la proliferación de aspirantes, sobre todo en la izquierda, favoreció la clasificación inesperada del ultraderechista Jean-Marie Le Pen para la segunda vuelta. Cuando el tablero político es tan inestable, no se puede descartar ninguna sorpresa.