Región indo-pacífico

La UE no fue informada del pacto entre EEUU, Reino Unido y Australia

  • La Comisión Europea admite que no recibió la llamada de sus aliados y analiza las implicaciones de la iniciativa

  • El anuncio coincide con la presentación de la nueva estrategia de la UE para reforzar la relación con la región indo-pacífica

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, durante una intervención en la Eurocámara.

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, durante una intervención en la Eurocámara. / JULIEN WARNAND (REUTERS)

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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La alianza entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia -denominada AUKUS- para impulsar una asociación en materia de seguridad en la región del Indo-Pacífico con la que contrarrestar el dominio de China ha caído como un jarro de agua fría en la Unión Europea. No solo porque el pacto dinamita el contrato de venta de 12 submarinos diésel franceses a Canberra, que adquirirá a cambio submarinos nucleares estadounidenses, sino porque ha cogido totalmente desprevenido al club, el mismo día en que Bruselas ha hecho pública su estrategia para reforzar su presencia en la región indo-pacífico, segundo destino de las exportaciones europeas.

“Acabamos de conocer la alianza. No fuimos consultados. Yo como alto representante para la política exterior y de seguridad común de la UE no fui informado e imagino que esto no se ha cocinado anteayer. Lleva tiempo”, ha dicho el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, en rueda de prensa. Pero “no dramaticemos y pongamos en cuestión todo. Lamentamos no haber sido informados” y “nos gustaría saber qué significa este acuerdo” pero “no pongan en cuestión nuestras relaciones con Estados Unidos” ni el anuncio “debilita nuestra asociación con Australia”, ha añadido durante la presentación de la nueva estrategia europea hacia una región muy importante del mundo.

El enfado en algunas capitales como París, no obstante, es evidente. “Esta decisión unilateral, brutal, imprevisible, se parece mucho a lo que hacía el señor Trump”, ha dicho enfurecido el ministro francés de exteriores, Jean-Yves Le Drian, que ha dicho sentirse apuñalado por la espalda. “Este movimiento es inaceptable entre aliados que quieren desarrollar una asociación estructurada en el indopacífico”, ha añadido el jefe de la diplomacia francesa. “Entiendo la decepción del gobierno francés en cuanto a las perspectivas de cooperación en el terreno industrial y militar”, ha respondido Borrell, convencido sin embargo de que la nueva cooperación entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia es un ejemplo más de por qué la Unión Europea debe desarrollar sus autonomía estratégica en el ámbito de la defensa y de por qué la estrategia de la UE para la región indo-pacífico es más relevante que nunca.

Estrategia europea

Se trata, ha explicado el ex ministro español, de una parte del planeta crucial para la UE. “Es el futuro” y el lugar hacia el que se mueve “el centro de gravedad del mundo, tanto en términos geopolíticos como económicos”, ha dicho Borrell. Como ejemplo de la relevancia de la zona, toda una ristra de cifras recogidas en la estrategia. La región -Australia, China, India, Indonesia, Japón, Corea y Sudáfrica- produce el 60% del Producto Interior Bruto mundial, dos tercios del crecimiento global, es el segundo destino de las exportaciones europeas, cuatro de los diez principales socios comerciales de la UE están en la región y el 70% del aumento de la demanda de energía en 2030 vendrá de esta parte del globo. 

La importancia de la región no es, sin embargo, solo económica. También hay desafíos importantes por conflictos terrestres o marítimos y falta de confianza entre distintos actores políticos. “Por eso tenemos interés en que el orden internacional siga abierto y estable”, ha explicado el ex ministro español. El plan de Bruselas pone el foco en varios ámbitos.

Para empezar, en concluir las negociaciones de acuerdos comerciales con Australia, Indonesia y Nueva Zelanda, en completar un acuerdo de asociación con el África oriental y en estudiar la posible reanudación de negociaciones con Malasia, Filipinas y Tailandia. La estrategia también plantea celebrar nuevas alianzas y asociaciones verdes con los socios de la región con voluntad de luchar contra el cambio climático y reforzar la gobernanza de los océanos. Otras dos patas información serán la digital y la conectividad así como el apoyo a los sistemas sanitarios y preparación frente a pandemias. 

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Despliegue naval

Por último, la estrategia europea plantea la idea de aumentar el despliegue naval europeo en la zona para proteger las vías de comunicación marítima. “El despliegue de fuerzas y el aumento de las tensiones en algunas zonas como el Mar del sur o el este de China y en el estrecho de Taiwan pueden tener un impacto directo en la seguridad y la prosperidad europea”, señala la Comisión en el informe. Aún así, Borrell ha dejado claro la estrategia no va contra Pekín. “No es una estrategia de confrontación sino de cooperación con todo el mundo. No queremos ir ahí a solventar problemas, dar lecciones o llevar soluciones. Pero estamos interesados en la seguridad de la navegación en esa parte del mundo. Nuestra presencia allí no debe ser considerada como una amenaza sino (como elemento) para mejorar la seguridad en la zona”, ha insistido.