Entrevista

Josep Borrell: “Los talibanes están en el poder y esto es así nos guste o no”

  • El alto representante para la política exterior y de seguridad común de la UE afirma tras una intensa semana de reuniones ministeriales a nivel europeo que lo ocurrido en Afganistán es responsabilidad de todos

El alto representante para la Política Exterior y de Seguridad común de la UE, Josep Borrell.

El alto representante para la Política Exterior y de Seguridad común de la UE, Josep Borrell. / JURE MAKOVEC (AFP)

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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El alto representante para la política exterior y de seguridad común de la UE, Josep Borrell, no echa balones fuera. Defiende la creación de una fuerza europea capaz de actuar en situaciones de necesidad como la evacuación del aeropuerto de Kabul y admite que guste o no será inevitable entablar un diálogo con el nuevo gobierno talibán porque son quienes tienen la llave de salida de un país que se enfrenta a una “crisis humanitaria de dimensiones bíblicas”. Esta semana los Veintisiete le han encargado la misión de abrir una oficina europea en Kabul, siempre y cuando se den las condiciones de seguridad, para negociar la salida de “unos cuantos miles de personas” que no han podido salir ante de la fecha límite e impulsar una plataforma de diálogo regional con los países de la región. “Tendremos que hablar y ver los riesgos de la nueva situación, desde la movilidad de las personas hasta tráfico de armas, drogas o terrorismo".

¿Le sorprendió la rapidez con la que cayó el gobierno afgano y la precipitada evacuación de Kabul?

Creo haber sido uno de los últimos responsables políticos occidentales que tuvo ocasión de entrevistarse con el presidente Ashraf Ghani a finales de julio en Uzbekistán. Fue muy amargo porque era consciente de sus fuerzas. Decía que tendría que concentrarlas para defender las capitales, porque no podía garantizar la defensa de todo el país. Pero no le dio tiempo a aplicar su estrategia porque desde que los talibanes entraron en la primera capital de provincia y llegaron a Kabul apenas pasaron 10 días. Nadie presentó batalla. El desmoronamiento del ejército afgano debe haber sorprendido hasta los propios talibanes porque seguramente esperaban algo más de resistencia. Desde luego es un gran fallo de los servicios de inteligencia occidentales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó la decisión de salir de Afganistán sin hablar con los aliados pero ha sido Joe Biden quien ha ejecutado este dramático final. ¿Cuál ha sido el error de la Administración estadounidense? ¿Irse demasiado rápido, abandonar la base de Bagram sin evacuar antes, no coordinarse con la OTAN?

No es el momento de buscar cabezas de turco. Aquí todos somos corresponsables de lo que ha pasado en Afganistán y de lo que pueda pasar. La Administración Trump negoció una salida a fecha fija más que una salida basada en condiciones. Los manuales que yo estudiaba decían que nunca hay que contar tus planes al enemigo. Todo el mundo comparte que lo que hizo fue que los talibanes no se sentaran a negociar. También negoció sin consultar con los aliados occidentales y sin dejar que participara el gobierno afgano. Se pueden buscar a toro pasado objeciones pero lo que nos ha mantenido ocupados y nos mantendrá ocupados es el presente y el futuro. Hemos estado diez días dedicados en cuerpo y alma al rescate de los nacionales europeos y los afganos que han trabajado con nosotros y es una tarea que no está acabada.

Biden ha dicho que la salida era necesaria para evitar otra escalada militar. Teniendo en cuenta que el país es un avispero con talibanes, Al Qaeda, el Estado Islámico, los Muyahidines… ¿Son los talibanes el menor de los males posibles y se fían de ellos? 

En Afganistán hemos vuelto a un gobierno talibán después de 20 años de guerra. Están haciendo muchos esfuerzos para decir que representan otra cosa, que van a respetar más los derechos humanos. Presentan una cara amable pero habrá que juzgarles por sus actos y no por sus palabras. De momento, no sabemos mucho de sus actos porque no hay mucha información de lo que está pasando. Habrá que esperar a negociar cosas que para nosotros son vitales. La primera y más urgente sigue siendo intentar sacar a aquellos que no pudieron embarcar en los aviones. Esto no es un problema de fiarse o no. Hay un hecho objetivo que es que los talibanes están ejerciendo el poder en Afganistán y si uno quiere algo de ellos hay que hablar con ellos.

La caótica evacuación del aeropuerto de Kabul ha relanzado el debate sobre la fuerza de reacción rápida europea con 5.000 soldados. De haber existido, ¿podrían haber evacuado a más personas?

Lo que es seguro es que si los americanos no lo hubieran hecho los europeos no hubiéramos sido capaces de hacerlo. No podemos reprocharles nada aunque haya cosas que hubiéramos preferido que fueran de otra manera. Al final los que sacaron las castañas del fuego, los que pusieron los muertos, 13 marines, además del más de un centenar de afganos, fueron Estados Unidos. Los que son capaces de movilizar una fuerza armada estructurada, capaz de hacer frente a una situación límite como esta, son Estados Unidos no los países europeos ni la UE.

La UE se ha fijado 5 condiciones para comprometerse con el futuro gobierno talibán: que no se conviertan en santuario de terroristas, respeto de los derechos humanos, acceso a la ayuda humanitaria, un gobierno inclusivo… 

Nos vamos a relacionar con ellos pero nuestra relación será más o menos intensa en función de su comportamiento. Veremos hasta qué punto estos criterios se cumplen. De momento hay buenas palabras pero veremos qué pasa.

Dice que este diálogo es un “compromiso operativo”, que no supone reconocimiento institucional. Tener de nuevo presencia europea en Kabul, ¿no es reconocer implícitamente a los talibanes?

No, es reconocer explícitamente que los talibanes están en el poder y esto es así nos guste o no. Discutir con alguien algo tan complicado como es la salida del país de unos cuantas miles de personas identificadas, por haber sido colaboradores de los países occidentales, se hace mejor cerca que lejos. Hay que hablar con quienes tienen la capacidad de decidir. ¿Significa reconocerlos políticamente? No, es el reconocimiento fáctico de que si quieres conseguir que alguien salga del país tendrás que hablar con quien controla la puerta de salida. Pero primero tenemos que ver si se dan las condiciones de seguridad. Si no es posible desde Kabul habrá que hacerlo desde Doha que es el sitio más cercano desde dónde dialogar con el nuevo gobierno de Afganistán. De momento será poca gente porque no será una tarea de ayuda humanitaria sino identificar, localizar y negociar la salida de unos cuantos miles de personas que los Estados miembros se tienen que comprometer a acoger.

¿Cómo ve el papel de China y Rusia, que sí han mantenido su embajada en Kabul, en el nuevo escenario?

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China es una gran vecino, como lo es Pakistán, y naturalmente va a tener mucha influencia sobre el gobierno afgano. Tiene un interés político y económico muy grande en lo que pase en Afganistán que es la segunda reserva mundial más grande de litio, el petróleo del siglo XXI. Es evidente que tiene un interés estratégico para todo el mundo. En cuanto a Rusia, está en una situación distinta en la medida en la que lo que pase en Afganistán le puede afectar desde el punto de vista de la seguridad. Los países de Asia central también van a convertirse en países clave. Pero China y Qatar son dos países que en este momento puede que sean los que más influencia vayan a tener sobre el nuevo gobierno.

“Tenemos que hacer todo lo posible para no perder las conquistas de la mujer afgana”

El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, ha criticado la falta de “coraje” de la UE con los refugiados. ¿Comparte su crítica? Y ¿es partidario de una política de puertas abiertas en la UE? 

Soy partidario de las cosas que funcionan y de lo que los ciudadanos europeos están dispuestos a aceptar. Primero hay que atender las demandas de asilo de los que han estado trabajando con nosotros pero no solo de ellos. Una mujer afgana que ha estado trabajando de juez no ha trabajado con nosotros, pero se ha comprometido con la construcción de un país democrático, libre y progresista y también tenemos una responsabilidad con ella. Afganistán es un país de 38 millones de habitantes y la mitad de ellos, 19 millones, necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir. Es evidente que todos ellos no se van a ir y tenemos tanta obligación de ayudar a los que se van a intentar ir y a los que se queden. Europa no puede asimilar ni a 19 ni a 4 millones. Por tanto, habrá que cooperar con los países de tránsito y vecinos de Afganistán y preocuparse por los afganos que no van a salir. Por eso hemos multiplicado por cuatro la ayuda humanitaria de 50 a 200 millones, independientemente de quién gobierne en Afganistán.


¿Cuántas personas que han trabajado para gobiernos de occidente en Afganistán o que están en riesgo quedan por sacar del país?

Cada Estado miembro debe tener un inventario. El Gobierno español lo tiene pero esto cambia todos los días porque seguro que hay más de los que en un principio se apuntaron. A mí me tocó sacar del país a los trabajadores de las instituciones europeas y sus familias y eran unas 500 personas. Habrá que ver la forma en que podemos extender esto a otras personas que no están directamente vinculadas con nosotros pero que forman parte del intento de construir un Estado en Afganistán, medios de comunicación, sistema jurídico, organizaciones civiles.


Durante estos 20 años, las mujeres han adquirido derechos que corren el riesgo de perder. Los talibanes parecen dispuestos a incorporar algunas en el gobierno aunque no en altos cargos. ¿Es aceptable y respeta la condición de gobierno inclusivo y representativo?

Lo de inclusivo y representativo se refiere más que a la paridad (de género) a la participación de otras fuerzas políticas que no sean los talibanes. Otro parámetro es el respeto a los derechos que se habían conseguido porque no podemos minusvalorarlo. Cuando llegamos a Afganistán ninguna niña iba a la escuela. Ahora hay 3 millones de niñas que van a la escuela, mujeres periodistas, juezas… Es una conquista histórica para la mujer afgana y tenemos que hacer todo lo posible para no perderlo, sabiendo que para quien tenemos enfrente no es una conquista.


La UE ha congelado los 1.000 millones previstos en el presupuesto europeo como ayuda al desarrollo a Afganistán. ¿Hasta cuándo y no teme un impacto negativo sobre los afganos?

Lo que es la ayuda de gobierno a gobierno de momento la vamos a congelar porque no sabemos quién es ese gobierno, ni a qué se va a dedicar ni qué va a hacer. Depende de lo que hagan les ayudaremos o no. ¿Va a repercutir esto negativamente sobre la gente? Desgraciadamente sí, pero el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial también han congelado sus préstamos y desembolsos a Afganistán. Inevitablemente tiene consecuencias sobre el conjunto de la economía del país pero es difícil hacerlo de otra manera. Ahora hay mucha incertidumbre y no puedo decir cómo serán las cosas.