Escándalo político

El admirador del fascismo que avergüenza a Italia

  • Claudio Durigon, diputado de la Liga y subsecretario de Economía del Gobierno, pide que se devuelva el nombre de Arnaldo Mussolini a un parque público que ahora lleva el de los jueces antimafia Falcone y Borsellino

El político de la Liga y subsecretario de Economía del Gobierno italiano, Claudio Durigon.

El político de la Liga y subsecretario de Economía del Gobierno italiano, Claudio Durigon. / FACEBOOK

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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El verano se acaba, la vida política se reactiva, y en Italia los partidos vuelven a lanzarse dardos. El asunto tal vez no sería noticia si no fuera que entre los primeros quebraderos de cabeza que esperan al Gobierno de Mario Draghi no está solo la cuestión afgana o las reformas que pide la Unión Europea para el acceso a los fondos de recuperación, sino también una polémica que ha desenterrado al mismo tiempo la preocupación por la expansión de las mafias en un momento delicado y el debate sobre un pasado fascista que sigue sin archivarse en el país.

Quien ha sacado a luz este verano el inquietante popurrí es un tipo llamado Claudio Durigon (Latina , 1971), diputado la ultranacionalista Liga de Matteo Salvini y subsecretario de Economía del Ejecutivo de Draghi. La repentina 'fama' de Durigon -quien era casi un desconocido para la mayoría de los italianos hasta hace poco- se inició el pasado 4 de agosto, cuando subió a una tribuna, en la que también se encontraba Salvini, y defendió que un parque público de Latina, una ciudad de la región del Lacio, se vuelva a llamar Arnaldo Mussolini, hermano menor y hombre de confianza de Benito Mussolini, el dictador fascista que ensangrentó Italia en Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

El mencionado parque lleva desde 2017 (por decisión del actual alcalde de la ciudad, el independiente Damiano Coletta) el nombre de los dos jueces que son el mayor símbolo de la lucha antimafia del país, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, asesinados por la Cosa Nostra en 1992. "Alguien ha querido cancelar la historia de Latina cambiando el nombre de nuestro parque, que debe volver a ser llamado parque Mussolini, como ha sido siempre", fue el argumento de Durigon.

Peticiones de dimisión

De ahí la ira de la Asociación Nacional de Partisanos Italianos (ANPI), que ha pedido la dimisión de Durigon. "Esto no se aguanta más", se ha quejado Gianfranco Pagliarulo, presidente de ANPI, al pedir también leyes adicionales que prohíban "explícitamente" el uso de nombres de personajes ligados al fascismo para "calles, plazas, parques, jardines, y escuelas en todo el país".

Más duro aún ha sido Luigi Ciotti, el sacerdote fundador de la asociación antimafia Libera. "Se tiene que ir. ¿Cómo puede ser que nadie haya aún tomado esta decisión?", consideró Ciotti, entrevistado por 'Il Fatto Quotidiano'. Es "un insulto para las víctimas de la mafia", ha argumentado Ciotti. Incluso Enrico Letta, jefe del Partido Democrático, la primera fuerza progresista en el Gobierno, ha pedido que Durigon abandone.

El problema es que Latina, ciudad de 126.000 habitantes a 70 kilómetros de Roma, fundada en la época fascista (1932), y en la que la Liga de Salvini fue la segunda formación más votada en los comicios generales de 2018, es víctima de las mafias. Desde hace años, jueces y fiscales han levantado la voz de alarma sobre un territorio en el que distintos clanes mafiosos pujan por expandirse a pesar de los esfuerzos de la policía.

Sobornos de la mafia

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Y la plaga también carcome la política. Lo reflejaba una investigación que en julio culminó con el arresto de un empresario y su colaborador, acusados de haber recibido 45.000 euros de un clan mafioso para encontrar unos 200 votos destinados a la lista Noi con Salvini en las elecciones locales de 2016. Otro operativo, de febrero, acabó con la detención de 19 personas de un clan, acusadas de extorsión, homicidio y venta de drogas, entre otros delitos.

Un clima criminal del cual Durigon, el hombre de referencia de Salvini en el Lacio, podría ser la punta del iceberg, según el diario italiano 'Domani', que incluso ha publicado una fotografía de él con un personaje considerado cercano al clan Di Silvio, uno de los más peligrosos de Latina. No obstante, no es la primera polémica en la que Durigon se ha visto envuelto, después de que la pasada primavera se filtraran unas declaraciones suyas en las que aseguraba que el general de la Guardia Financiera que investigó una millonaria estafa de la Liga de fondos del Estado estaba bajo su control.