'Bacha push'

Las niñas que se visten de niños, la reacción al 'apartheid' de género en Afganistán

  • Esta costumbre permite que muchas chicas puedan tener las mismas libertades que los chicos hasta su pubertad, según explicó en un libro la periodista Jenny Nordberg

Niñas afganas asisten a una escuela para recibir clases de astronomía en Herat, Afganistán.

Niñas afganas asisten a una escuela para recibir clases de astronomía en Herat, Afganistán. / JALIL REZAYEE (EFE)

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Victoria Flores

Con la victoria talibán, la vida de las mujeres en Afganistán vuelve a estar al borde del abismo. Pese a que los insurgentes han asegurado que no serán tan estrictos con ellas como lo fueron en su anterior etapa en el Gobierno, a finales de los 90, la mayoría de ellas temen por sus vidas. Un claro ejemplo es que cada día se ven menos mujeres por las calles del país.

Sin embargo, ser mujer en el país asiático nunca ha sido algo fácil ya que pese a la caída del régimen talibán, muchas de sus normas siguieron vigentes en el país. Esta situación de discriminación provoca la existencia de las bacha posh o, lo que es lo mismo, niñas que se comportan y visten como niños hasta su pubertad. Es un secreto a voces en el país; así lo contaba la periodista sueca Jenny Nordberg en 2014 en 'Las niñas clandestina las de Kabul: La vida oculta de la chicas afganas disfrazadas de muchachos' (Capitán Swing). "Esto existía, por supuesto, bajo el mandato talibán", asegura la escritora.

Literalmente, bacha posh significa "disfrazado de niño" y es una tradición que se da en el país desde "mucho antes de los talibanes y mucho antes de los rusos", explica Nordberg. "Es una locura, ¿verdad? Era algo desconocido fuera del país, pero dentro todo el mundo lo sabía". Según relata esta escritora en una conversación con EL PERIÓDICO, "es algo muy común que está bajo la superficie de la sociedad y es mayoritariamente aceptado". "Es un síntoma de una sociedad muy disgregada y disfuncional en la que hay una especie de 'apartheid' de género, se sitúa a las mujeres y a las niñas como ciudadanas de segunda", subraya.

Jenny Nordberg descubrió en 2009 el secreto de las bacha posh.

/ Capitán Swing

"Más razones para ocultarte"

A pesar de que ahora hay "muchas más razones para ocultarse", la nueva llegada de los talibanes al poder pone a las 'bacha posh' en una situación delicada, ya que prohíben que los ciudadanos se vistan del sexo opuesto. Nordberg destaca que los insurgentes toleran esta práctica cuando se trata de niños pequeños, pero que es "mucho más peligroso" si lo hacen las adolescentes y las mujeres adultas. Durante el anterior régimen talibán, muchas familias utilizaron esta costumbre para poder dar una educación a sus hijas. Ser bacha posh era la única opción que tenían muchas chicas para poder vivir.

Las razones de los padres para recurrir a esta forma de vida son variadas: desde dar opciones de estudio a las hijas hasta tener más mano de obra para familias de clase baja o por motivos de honor por no haber podido tener un hijo varón. "Es visto como una ventaja aunque sea solo por un corto periodo de tiempo, incluso si hay gente que sabe que no es un chico real, que es una bacha posh, piensan que, bueno, al menos tienen una bacha posh", cuenta Nordberg.

"En una sociedad tan violenta y con un Estado tan débil, cuantos más hijos varones tengas, más fuerte parece la familia y mejor se puede defender, tienen hijos que pueden mantener a quienes envejecen y también pueden coger armas y defender a la familia", insiste.

De la libertad al confinamiento

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En su libro, Nordberg cuenta la historia de Shukria, una chica bacha posh que tuvo que volver a ser mujer durante el régimen talibán. "Había pasado casi toda su vida solo con chicos porque los hombres y mujeres vivían por separado y no sabía nada de la vida de las mujeres, por lo que no sabía comportarse como una de ellas", indica. La joven pasó de poder correr, jugar y salir de casa a estar "confinada en interiores oscuros, con las cortinas echadas y las ventanas pintadas de negro", narra la periodista.

Llama la atención que, en una sociedad tan machista y con tanta discriminación, esto sea algo tan común y aceptado. "Es algo que los afganos siempre han hecho para dar a las niñas algunos de los privilegios y libertades de los niños, todo el mundo lo sabe y a la mayoría de la gente no le importa", explica Nordberg. "Es completamente lógico, porque si das todos los derechos en una sociedad solo a la mitad de la población y no a la otra, siempre habrá gente que intente cruzar al otro lado", zanja la autora sueca.