Comicios federales

El voto por correo crece en Alemania y será clave en las elecciones de septiembre

  • El porcentaje de sufragio a distancia podría llegar al 50% del total, según proyecciones demoscópicas, a causa del 'efecto Corona'

Un coche pasa frente a un cartel electoral del candidato socialdemócrata, Olaf Scholz, que anima a los votantes a emitir el voto por correo.

Un coche pasa frente a un cartel electoral del candidato socialdemócrata, Olaf Scholz, que anima a los votantes a emitir el voto por correo. / FABIAN BIMMER / REUTERS

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Andreu Jerez
Andreu Jerez

Periodista

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El voto por correo ha crecido ininterrumpidamente en Alemania desde 1990: si en aquellos comicios federales de hace más de tres décadas supuso un 9,5% del total, en los últimos del 2017 superó el 28%. Este último porcentaje representó más de 13 millones de votantes hace cuatro años. La actual situación pandémica aumentará con gran probabilidad la cifra de personas con derecho a voto en Alemania que decidan emitir su sufragio antes del próximo 26 de septiembre, cuando los ciudadanos están convocados en persona a los colegios electorales.

Las últimas elecciones regionales en Renania-Palatinado y Baden-Württemberg – el pasado marzo –, y las de Sajonia-Anhalt – el pasado junio – son el precedente que sirve de mejor termómetro sobre el peso que el voto por correo podría tener en las próximas elecciones federales: en Renania-Palatinado, un 66% de los votantes emitieron su sufragio por correo – récord absoluto –, mientras que en Baden-Württemberg superó el umbral del 50%. En Sajonia-Anhalt, por su parte, el porcentaje de voto por correo se quedó en el 29%.

Analistas demoscópicos creen factible que el voto por correo suponga al menos el 50% en las próximas elecciones federales, y se convierta así en un factor clave para el resultado final y también para la posterior conformación de un gobierno, que será obligatoriamente de coalición a causa de la enorme fragmentación parlamentaria que vaticinan las encuestas.

Acelerón en la campaña

Desde el pasado lunes 16 de agosto ya se puede emitir el voto por correo en Alemania. Introducido en el país en 1957, el voto por correo postal ya no exige una explicación de sus porqués: lo puede ejercer cualquier que así lo solicite expresamente y por adelantado a su administración local correspondiente.

Los partidos políticos son conscientes de que las urnas están, por tanto, ya en marcha a pesar de que los colegios electorales no abran sus puertas hasta el próximo 26 de septiembre, y han dado un acelerón en sus respectivas campañas electorales. El candidato socialdemócrata a canciller, Olaf Scholz, aparece por ejemplo en algunos de los carteles de su partido con un sobre de voto por correo en las manos pidiendo “votar ahora” por unas “pensiones más estables”, un “salario mínimo de 12 euros” o “una protección más segura del trabajo y el medio ambiente”.

Los análisis de convocatorias electorales anteriores demuestran que los perfiles que más tienden a votar por correo son, por general, ciudadanos con una formación media y alta, interesados por la política, estudiantes, y también gente con enfermedades y movilidad reducida. El voto a distancia es mayor entre las mujeres que entre los hombres, y también entre los alemanes occidentales que entre los orientales. El aumento del voto por correo tendrá por tanto inevitablemente un impacto en los resultados finales.

Brecha en la participación

 “Contamos con un nuevo récord en la participación a través del voto por correo, que también marcará la movilización de diferentes caladeros electorales. En general, se dibuja una participación algo menor, sobre todo en aquellos sectores que tienden a ir menos a votar”, apunta Robert Vehrkamp, especialista electoral de la Fundación Bertelsmann.

Vehrkamp cree que la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) movilizará a menos voto castigo que en 2017 – cuando AfD obtuvo el 12,6% de los votos y se convirtió en la tercera bancada más grande del Bundestag –. Esa tendencia se verá además reforzada por el aumento del voto por correo, donde la ultraderecha obtiene tradicionalmente peores resultados.

Es lo que el experto Robert Vehrkamp califica de “efecto Corona”: “Debido a la pandemia, muchas personas votarán por correo, sobre todo en las capas de población con mayor formación y más interesadas por la política. Además, la obligación de solicitar por anticipado la documentación para votar por correo genera una especie de barrera psicológica entre los votantes con menos formación. Ello agrava a la de por sí fuerte división social en la participación electoral”.

Penalización a AfD

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Un vistazo a los tres comicios regionales antes mencionados y celebrados hasta hora en este super año electoral en Alemania confirman la opinión de Vehrkamp: con un porcentaje de voto por correo del 66 y el 50% respectivamente, AfD obtuvo un 8,3% de los votos en Renania-Palatinado y un 9,7% en Baden-Württemberg.

En los comicios de Sajonia-Anhalt – Alemania oriental –, con un voto por correo del 29%, la ultraderecha fue la segunda fuerza más votada con más del 20 % de los votos. El voto a distancia, por tanto, no sólo muestra una brecha socioeconómica, sino también en el eje Este-Oeste de Alemania.

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