Nuevo escenario en Afganistán

Las niñas vuelven al colegio en la ciudad afgana de Herat

Las estudiantes asisten a clases en Herat, el 17 de agosto, tras la  toma del país por los talibanes.

Las estudiantes asisten a clases en Herat, el 17 de agosto, tras la toma del país por los talibanes. / AREF KARIMI (AFP)

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France Presse

Imagen para la esperanza en este Afganistán bajo el dominio de los talibanes. Las niñas, con sus velos blancos y sus túnicas negras, han vuelto a la escuela en la ciudad de Herat, al oeste del país, felices de poder continuar sus estudios. Algo que el domingo, con la toma del poder por parte de los islamistas, no estaba nada claro.

Según ha podido constatar un periodista de la agencia AFP, las estudiantes han ocupado sus pupitres y han continuado sus clases con normalidad, como hacían antes de la llegada de los talibanes. "Queremos progresar como otros países. Esperamos que los talibanes mantengan la seguridad. No queremos la guerra, queremos la paz", decía Roqia, una de las alumnas.

La directora de la escuela, Basira Basiratkha, ha expresado su satisfacción por haber podido abrir de forma rápida. "Nuestras alumnas vienen a clase con normalidad, con su hiyab. Los exámenes continúan", ha dicho. Uno de los portavoces de los talibanes, Suhail Shaheen, ha asegurado que miles de escuelas ya están abiertas.

Cercana a la frontera con Irán, Herat ha sido siempre una de las ciudades más cosmopolitas de Afganistán en comparación con otras regiones del país, mucho más conservadoras. Famosa por su arte y su poesía, en Herat, mujeres y niñas circulaban libremente por las calles y asistían a escuelas y universidades en mayor número que en otras ciudades afganas.

Promesas de respeto

Los talibanes, que en los años 90 impusieron un régimen de terror, especialmente duro con las mujeres, insisten ahora que serán más respetuosos con las mujeres, a las que dejarán trabajar "dentro de lo que marca el islam". Asimismo, diversos portavoces han asegurado que las mujeres no tendrán la obligación de llevar el burka y que se buscará otro tipo de vestimenta. También han garantizado que "las niñas podrán recibir educación de la primaria a la universidad".

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Sus promesas y su intento de dar una imagen de moderación despiertan, sin embargo, la desconfianza de buena parte de la comunidad internacional, empezando por la ONU y siguiendo por miles de afganos. Occidente está a la expectativa. El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, ya ha advertido de que "no juzgaremos las palabras, sino las acciones". Este regreso de las niñas al colegio puede ser una muestra de que las promesas van en serio.