Territorio espiritual

Buriatia, un remanso de paz budista en el agitado lejano oriente ruso

  • La república, centro espiritual de los 1,3 millones de fieles de esta religión en Rusia, mira hacia Moscú y se aleja de la crispación y la sensación de abandono que impera en los territorios vecinos

  • Pese a la proximidad con China, los lugareños recelan del gigante asiático, país al que acusan de "explotar los recursos naturales" de la región

Centro de Ulan Ude, capital de la republica rusa de Buriatia.

Centro de Ulan Ude, capital de la republica rusa de Buriatia. / Marc Marginedas

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

Escribe desde Moscú

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Las escarpadas montañas y los bosques boreales de coníferas ceden paso a suaves llanuras y frondosos prados a medida que el vehículo engulle kilómetros en dirección sur, a través de la carretera que une Ulán Udé, capital de la república rusa de Buriatia, con la cercana Mongolia. A lo lejos, en medio de un bucólico paisaje que el imaginario colectivo asocia con el estado vecino y no con Siberia, surgen, casi de repente, las onduladas siluetas de los templos de madera que conforman el monasterio budista de Ivolga, confiriendo a la exuberante y verde planicie un porte indefectiblemente asiático.

Construido en la década de los 40, en pleno periodo soviético, el complejo no solo alberga una universidad y ejemplos únicos de manuscritos en lengua tibetana y de 'tangkas', pinturas cromadas en seda o algodón que representan escenas, deidades budistas o configuraciones de símbolos. 'Ivolginski Datsan', como se le conoce en la región, se ha convertido desde su fundación en el centro espiritual del budismo, primero en la URSS y luego en la Federación Rusa, una suerte de Vaticano local de esta religión nacida en la India que deja una profunda impronta en el día a día de la república. En Buriatia, uno de los 11 sujetos federales que componen el Distrito del Lejano Oriente, todo irradia sosiego y quietud, un estado de ánimo muy alejado de la crispación y la sensación de abandono que predominan en territorios vecinos como Yakutia o Jabárovsk.

Unidos a la tierra

"Aquí estamos muy unidos a nuestra tierra y no nos quejamos tanto, tenemos un buen presidente, que no es corrupto", valora Shagdar Chimitov, un buriatio de 36 años. "Moscú está lejos, pero la preferimos mil veces antes que a Pekín; los chinos vienen aquí a explotar nuestros recursos", enfatiza a su lado Altana Adsheeva.

Buriatia cuenta con casi un millón de habitantes, dos tercios de los cuales son descendientes de colonos rusos que llegaron a la región en el siglo XVI en busca de oro y fortuna, mientras que el tercio restante está formado por buriatos, una etnia próxima a los mongoles que además habla una lengua similar y mutuamente inteligible. Según un sondeo de hace casi una década, un 27% de los habitantes profesan la religión ortodoxa, mientras que un 19% se adhieren al budismo.

"El 90% de los buriatos y el 10% de los rusos se proclaman budistas", apunta Geer Dorzhiev, funcionario del Fondo para el Desarrollo de la república. "Eso sí, los rusos que se han convertido practican la religión con mucho más esmero y fervor que los buriatos", apunta este responsable, mientras diserta acerca de la historia y la significación del monasterio de Ivolga. Y pese a que el budismo está reconocido por ley como una de las cuatro 'religiones tradicionales' de Rusia junto al cristianismo ortodoxo, el islam y el judaísmo, existen ciertos condicionantes y limitaciones a la hora de profesarla. El más relevante de ellos es la prohibición a que el Dalái Lama visite el lugar, vigente desde 2004, a pesar de que la inmensa mayoría de los 1,3 millones de budistas rusos son seguidores de la rama tibetana de esta religión.

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/ Marc Marginedas

La economía renquea, pero tampoco se ha convertido por el momento en motivo de queja. Pese a sus calles, limpias y bien asfaltadas para lo que se estila en el país, Buriatia es una de las regiones más pobres de Rusia, con un PIB per cápita de poco más de 3.000 dólares anuales, ocupando la 74º posición entre las 83 entidades que forman la Federación. Desde Moscú, la Corporación para el Desarrollo del Lejano Oriente ha establecido para todo el distrito federal un régimen de beneficios fiscales, que incluye la total exención del pago del impuesto sobre beneficios y el impuesto de la propiedad durante los primeros cinco años de vida de la compañía, una circunstancia que en Buriatia se ha traducido en un 'boom' de instalación de empresas tecnológicas. "Contamos con buenas universidades para formar cuadros, una población reticente a emigrar, y una estratégica posición geográfica", en la ruta entre la Rusia europea, Mongolia y China, explica Pável Anufriev, al frente del Departamento para las Relaciones con los Residentes. Según este responsable, Buriatia es el territorio del Lejano Oriente que mayor partido está sacando de este programa de exenciones fiscales.

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