Temporada de incendios

La trampa climática de California

La ola de incendios en el oeste de Estados Unidos supera el récord de hectareas arrasadas en 2020 a estas alturas del año

Un hidroavión descarga el depósito de agua en uno de los incendios que asolan el oeste de Estados Unidos.

Un hidroavión descarga el depósito de agua en uno de los incendios que asolan el oeste de Estados Unidos. / AFP

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El Periódico

Primero fue la sequía, después la ola de calor y ahora los incendios. Esa es la secuencia de los últimos meses en el oeste de Estados Unidos. Grandes extensiones de terreno vuelven a arder como una pira funeraria en California, Oregón y Washington, avivadas por unas condiciones extraordinariamente propicias para el fuego. A estas alturas de la temporada, California ha superado el número de hectáreas que se quemaron el año pasado, el más devastador de su historia desde que existen los registros.

“Les pondré al día: estamos batiendo cada uno de los récords”, dijo hace unos días el gobernador demócrtata del estado, Gavin Newsom. “Llevamos 5.700 incendios desde que empezó el año, y solo ayer extinguimos 59. Más de 200.000 hectáreas han ardido ya en California. Para ponerlo en perspectiva, el año pasado batimos el récord con 53.000 hectáreas y este año vamos ya por las 203.000”. El mayor de los fuegos que recorren el estado comenzó el pasado 14 de julio, y aunque más de 5.000 bomberos trabajan en su extinción, solo ha podido apagarse hasta ahora un tercio.

Sus causas están investigándose, pero la principal hipótesis apunta a que podría haberse originado por un fallo en el tendido eléctrico de la Pacific Gas & Electric (PG&E), una de las principales eléctricas del estado. De un accidente similar en uno de sus tendidos salió la chispa que envolvió en llamas la localidad de Paradise en 2018, una tragedia en la que murieron 85 personas.

Más allá de las causas, los incencios se están volviendo cada vez más frecuentes y devastadores en el oeste del país por los efectos del cambio climático. Siete de los diez más imponentes de su historia, se han producido en los últimos cinco años, según las autoridades californianas. “Esta conexión con el cambio climático no tiene mucho secreto: con el aumento de la temperatura crece la sequedad de los combustibles, y lo único que se necesita es una chispa”, ha dicho el climatólogo de la universidad de Columbia, Park Williams.

Dos años de sequía

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Y en California no solo aumentan las temperaturas. El estado lleva dos años bajo una severa sequía, que obligó al gobernador a extender en mayo las restricciones derivadas de esa emergencia a 41 de los 58 condados del estado. La sequía ha reducido a su vez hasta en un 80% la capa de nieve que en el deshielo nutre los acuíferos y aporta humedad a la tierra, según el hidrólogo estatal David Rizzardo, cuando por regla general, en los años secos, se reduce entre un 10% y 20%.

“En términos sencillos, lo que ha sucedido es que la nieve estaba ahí y de repente dejó de estarlo”, le ha dicho Rizzardo al ‘L.A. Times’. El problema de la sequía, acentuado por la desertificación que aceleran los incendios, es tan grave que los reguladores estatales han prohibido esta misma semana a miles de agricultores a que puedan extraer el agua de ríos y acuíferos, a pesar de contar con derechos de explotación. Esas medidas se habían adoptado en tres ocasiones anteriormente, pero nunca con un alcance como el actual, según informan los medios locales.