Máxima tensión

¿Qué está pasando en Túnez? Cuatro claves de la crisis en el país del norte de África

Miles de tunecinos celebran en las calles la suspensión del Parlamento. En la foto, agentes de seguridad contienen a los manifestantes a las puertas del edificio del Parlamento, en la capital. / AFP / FETHI BELAID / VÍDEO: EFE

2
Se lee en minutos
Montse Martínez

Túnez, presentado como el único país en el que triunfó la Primavera Árabe del 2011, vive días convulsos. Tras multitudinarias manifestaciones el domingo por la tarde en las principales ciudades del país, el presidente Kais Saied ha suspendido la actividad del Parlamento y ha destituido al primer ministro, Hichem Mechich. Saied se ha atribuido plenos poderes ejecutivos para "salvar al país" mientras el partido en el poder habla de "golpe de Estado". Las siguientes claves ayudan a entender cuáles han sido los detonantes de esta crisis.

Denuncia de golpe de Estado

Tras suspender la actividad parlamentaria y destituir al primer ministro, el presidente de Túnez, Kais Saied, ha asegurado que la situación se mantendrá hasta recuperar "la paz social y salvar al Estado y la sociedad". Para ello, ha echado mano del artículo 80 de la Constitución que contempla que el presidente puede tomar medidas excepcionales en caso de "peligro inminente". Sin embargo, el partido en el poder, Ennahda, ha denunciado un golpe de Estado.

El éxito relativo de la Revolución de los Jazmines

Comparado con el desastre vivido en Egipto y Libia, por ejemplo, en la llamada primavera árabe que recorrió la zona en el 2011, la Revolución de los Jazmines tunecina siempre se ha puesto como ejemplo del éxito de una revuelta que tuvo como colofón la celebración de elecciones democráticas. Sin embargo, las mejoras sociales y económicas anheladas por los ciudadanos que en su día salieron a las calles no solo no han llegado sino que se han agravado por la irrupción de la pandemia de covid.

Noticias relacionadas

Pésima gestión del covid

Las muertes relacionadas con el coronavirus alcanzaron un récord en el país la semana pasada, superando las 300 en un periodo de 24 horas. La campaña de vacunación se está desarrollando con especial lentitud: sólo el 7% de los 11,7 millones de habitantes están totalmente vacunados. El Gobierno intentó acelerar la vacunación abriéndola a todos los mayores de 18 años durante las vacaciones de Eid al-Adha, la festividad mayor de los musulmanes. Sin embargo, el intento se convirtió en un caos, con estampidas, escasez de suministros e incidentes violentos. El primer ministro destituyó a la ministra de Sanidad, aliada del presidente Saied, lo que llevó al mismo a encargar al Ejército la gestión de la crisis del coronavirus.

Problemas profundos sin resolver

Túnez ha tenido nueve gobiernos desde la revolución de 2011, muchos de ellos de corta duración o fracturados. Nunca se han resuelto los profundos problemas de desempleo y el desmoronamiento de las infraestructuras estatales que motivaron el levantamiento. El país tiene déficits presupuestarios y problemas de pago de la deuda que podrían requerir un nuevo préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Dicha situación podría perjudicar a los tunecinos con la pérdida de puestos de trabajo estatales y la reducción de las subvenciones.