Colectivo LGTBI

Chile, a un paso de legalizar el matrimonio igualitario

  • El Senado da luz verde a la ley que permitirá las uniones civiles entre homosexuales, que ahora deberá pasar el trámite de la Cámara de Diputados

  • Los representantes del colectivo aplauden esta medida que "satisface todas las necesidades de la familia homoparental"

Celebración del Día Internacional del Orgullo gay, lésbico, bisexual y transexual en Santiago de Chile, en una imagen de archvo.

Celebración del Día Internacional del Orgullo gay, lésbico, bisexual y transexual en Santiago de Chile, en una imagen de archvo. / EFE / CLAUDIO REYES

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Victoria Flores

El matrimonio igualitario está a un paso de ser una realidad en Chile después de años de lucha. El Senado del país latinoamericano ha aprobado este miércoles la ley que permitirá el matrimonio civil entre personas homosexuales. Esto llega después de que el 1 de junio el presidente del país, Sebastián Piñera, sorprendiera a todos anunciando que iba impulsar con "urgencia" la ley del matrimonio igualitario. "Pienso que ha llegado el tiempo de garantizar esa libertad y esa dignidad a todas las personas", subrayaba el mandatario. De aquí pasará a la Cámara de Diputados, donde se espera que una mayoría de ellos la respalde.

Rolando Jiménez es el presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) y ha sido uno de los máximos promotores de esta legislación en la historia de Chile. "Llevamos diez años desde que planteamos el primer proyecto de ley en una moción parlamentaria con un grupo de senadores”, explica Jiménez. Hasta ahora, en Chile las parejas del mismo sexo podían suscribir el Acuerdo de Unión Civil, que les daba protección patrimonial y derechos civiles. "Eso fue un primer paso para el reconocimiento de las familias homoparentales", destaca Jiménez.

Denuncias a la CIDH

Ya en 1995, el presidente de Movilh demandó al Estado de Chile por discriminación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “Fuimos pioneros en los movimientos de América Latina en utilizar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como un mecanismo de justicia al no hallarla en nuestro propio país”, indica. 

Aunque esa primera demanda no salió adelante, sirvió como un primer paso para reclamaciones posteriores que sí fueron fructíferas en 2012. "Fruto de esta demanda, el segundo Gobierno de Michelle Bachelet accede a llegar a un acuerdo de solución amistosa", señala. "Esto significaba una agenda con la totalidad de las demandas desde el punto de vista legislativo y de políticas públicas", insiste Jiménez.

La ley, que fue redactada entre la Administración de Bachelet, la CIDH y Movilh, se demoró en llegar a las cámaras y con la llegada del Ejecutivo de Piñera, de carácter conservador, el proceso se estancó. "Nos dimos cuenta de que no había ninguna voluntad", asegura Jiménez. Sin embargo, finalmente ha sido Piñera quien ha llevado la normativa al Senado.

Apoyo social

Ahora, Movilh espera que la ley esté lista para ser firmada por el presidente antes de que termine el año. No solo las cámaras están a favor, las encuestas a la sociedad revelan que la mayoría de los chilenos también apoyan el matrimonio igualitario. "Ha habido una revolución cultural enorme por parte de la sociedad civil, que apoya mayoritariamente el matrimonio igualitario, sin embargo, la clase política se demoró 10 años en legislar", lamenta el presidente de Molvilh.

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Esta norma busca "abrir las puertas y las ventanas del matrimonio civil para la personas del mismo sexo". "Es un proyecto que satisface todas las necesidades de la familia homoparental y de la diversidad sexual. Los votos están, se requiere voluntad política", señala el presidente de Movih. Asimismo, Jiménez aplaude también el desarrollo de la ley de adopciones que equipara los derechos de las familias hetero y homoparentales. "Estamos muy contentos", comenta refiriéndose a todos estos cambios legislativos.

Pese a todos estos avances en materia legal, las violaciones de derechos de las personas del colectivo LGTBI han aumentado en los últimos años. "A medida que avanzan las legislaciones, las políticas públicas, el reconocimiento social, la igualdad ante la ley, el último estadio que les queda para rechazarlo es la violencia directa", lamenta Jiménez. También insiste en que, con este progreso, "son muchos más los gays y las lesbianas que por la apertura se atreven a ir a un tribunal, se atreven a ir a la policía, se atreven a denunciar públicamente que están siendo agredidos por su identidad sexual o su identidad de género".