Autora de 'Mujeres valientes'

Txell Feixas Torras: "Las mujeres en Oriente Próximo son feministas solo para no morir"

  • La corresponsal de TV3 y Catalunya Ràdio pone en tinta 13 historias de mujeres supervivientes del sistema que se enfrentan al machismo, al patriarcado y al colonialismo que impregna a sus sociedades

La periodistaTxell Feixas.

La periodistaTxell Feixas. / ORIOL ANDRÉS GALLART

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Mujeres veladas, mujeres jóvenes, mujeres mayores, mujeres víctimas, mujeres supervivientes, mujeres luchadoras, mujeres cuidadoras. En definitiva, mujeres valientes. Durante cinco años como corresponsal en Oriente Próximo, Txell Feixas Torras se ha topado con decenas de mujeres que desde su cotidianidad llevan a cabo la revolución feminista. La periodista de TV3 y Catalunya Ràdio ha recogido 13 de sus historias en su libro 'Mujeres valientes', ahora traducido al castellano por la editorial Península.

"Si un reto vale la pena es, sin atisbo de duda, el de contar el planeta en femenino. Solo así el relato del mundo en el que vivimos estará completo", reza la icónica periodista Rosa María Calaf en el prólogo. Estas mujeres alivian sus relatos de violencia, matrimonios forzosos, violaciones, injusticia, ostracismo y pobreza con enormes dosis de esperanza, fuerza, compromiso y pasión. Feixas Torras las ha escuchado y las ha puesto en tinta.  

¿Quiénes son estas mujeres valientes?

Son 13 mujeres pero podrían ser miles en esta región. Son heroínas anónimas con heroicidades cotidianas. Mujeres que por algún motivo en estos cinco años me enamoraron, me sacudieron, me hechizaron, me dolieron, me curaron. Me enseñaron de una forma que yo no imaginaba que pudiera existir. Durante décadas nos ha llegado información de esta región con la mirada de un hombre dirigida a hombres. Yo, como mujer, he conectado mucho más con ellas. Son voces que no suenan lo suficientemente fuerte para lo importantes que son.

¿Qué es lo que te han enseñado?

A escuchar más que a hablar. A intentar no juzgar y ser muy conscientes que pese a que lo neguemos acarreamos muchos estereotipos y prejuicios en nuestra mochila de vida. La manera más honesta de remediar esto es admitiéndolo y trabajando para construir una nueva narrativa y una mirada más crítica. 

La nueva traducción del libro, publicado originalmente en catalán por Ara llibres, muestra el creciente interés del público en el feminismo en Oriente Próximo.

El primer objetivo del libro se ha conseguido. Hemos demostrado que hay feminismo aquí, donde mucha gente no lo presupone. Después hemos roto con otro prejuicio que es que solo hay solo un tipo de mujer en el mundo árabe. Eso no es así: hay tantas mujeres como países y habitantes tiene la región. La mujer en el mundo árabe no se reduce a la mujer velada, pasiva y sometida. Los lectores reconocen que leer el libro les sacude al constatar sus tristes realidades pero a la vez, se quedan con la esperanza que desprende cada historia y cada una de estas mujeres que no son víctimas, sino supervivientes del sistema.

El libro viaja hasta Afganistán, Líbano, Siria, Gaza… Hay destinos que se cruzan, como los de las refugiadas sirias en el Líbano que acaban siendo víctimas de redes de explotación sexual y tráfico de personas. ¿Cómo sobreviven estas mujeres en un mundo que les es tan hostil?

Muchas lo hacen sin ser conscientes de la heroicidad que están haciendo a diario porque ni han tenido alternativa ni han conocido otra cosa. Son mujeres valientes no porque lo hayan escogido, sino como modo de sobrevivir. Son mujeres feministas solo para no morir. La realidad les ha puesto en esa única vía que tienen para superar este sistema patriarcal y machista.

En Jinwar, un pueblo habitado sólo por mujeres en el Kurdistán sirio, te dijeron que "alejarse de los hombres es una cuestión de supervivencia".

Esta experiencia me tocó, ya que veía retrógrado esto de aislarse solo las mujeres en una sociedad avanzada. Pero cada una de ellas tiene una historia sobre cómo los hombres habían querido aniquilarlas. Estar lejos de ellos era su decisión como la única manera de salvarse. Ese pueblo era pura energía de crecimiento y empoderamiento. Fuera de ese espacio era imposible crecer porque cualquier brote de esperanza, de poder femenino era aplastado al momento por una roca machista y patriarcal. 

Cuando hablas de las mujeres yazidís, escribes "de nuevo y como siempre, el cuerpo y el destino de la mujer convertidos en arma de guerra".

A sus 16 años, Hiyam sufrió el claro ejemplo de cómo la mujer y su cuerpo pueden ser armas de guerra. Fue secuestrada por el Estado Islámico, vendida como esclava sexual, violada y embarazada por yihadistas. Esta organización consiguió de forma planificada destruir a las mujeres, que es lo más que odian, con técnicas inimaginables. Pero cuando esa mujer volvía a su comunidad con su mal llamado honor mancillado hacía que su propia gente se girara en contra de quién fue víctima y superviviente del genocidio yazidí. Te rompe oírla contar el infierno que vivió durante cuatro años bajo EI pero te destroza escuchar cómo su comunidad la culpa de lo que le ha ocurrido.

Algunas feministas de esta región del mundo abogan por un feminismo laico pero, ¿qué ocurre con aquellas que no quieren desprenderse de la religión y encuentran en ella su libertad?

Para mí el feminismo debería estar libre de religión. Tendría que ser un feminismo universal, inclusivo y sin ponerle tantos adjetivos como se hace hoy. Eso nos divide ante un machismo que no tiene ningún adjetivo. Pero también creo que desde el islam se puede hacer un buen feminismo, yo lo he visto desde el terreno. Se pueden defender los derechos de la mujer pese a estar velada, sabiendo que el velo es en muchas zonas un elemento que simboliza opresión y que no siempre puedes escoger llevarlo.

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Rosa María Calaf en el prólogo habla de este "hilo invisible que conecta a todas las mujeres dispuestas a caminar hacia la libertad". ¿Cuál es nuestro rol como mujeres occidentales al conocer a estas mujeres valientes? 

Tenemos que leer más libros como 'Mujeres valientes' ya que hay mucho y muy buen trabajo hecho sobre feminismo en la región. Debemos concienciarnos, formarnos, informarnos y no dejar de hacer nuestra lucha como mujeres desde la parcela en la que nos encontramos. Podemos acompañar a las mujeres de Oriente pero no aleccionar a las mujeres de Oriente. Ellas hacen su lucha a su ritmo, a su paso, a su manera, que es la buena, la que funciona.