Tragedia en Florida

Un centenar de desaparecidos tras el derrumbe de un edificio de apartamentos en Miami

  • Se desconocen las causas del desplome parcial de la torre de 12 plantas de Surfside, al norte de Miami Beach

  • Biden declara el estado de emergencia y el gobernador de Florida llama a prepararse "para malas noticias"

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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12 horas después del desplome parcial en la madrugada del jueves de un edificio residencial en Surfside, en el condado de Miami-Dade en Florida, la búsqueda desesperada por supervivientes continuaba por la tarde. La alcaldesa del condado, Daniella Levine Cava, ha elevado hasta 99 la cifra de desaparecidos en una tragedia que antes había definido como "lo inimaginable", una "pesadilla" en la que, hasta el momento de escribir estas líneas, se han registrado oficialmente un fallecido y 12 heridos, aunque por la mañana el gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, advertía que se preparan “para recibir malas noticias dada la destrucción”. Pese a que las autoridades mantienen la cifra de un muerto, canales de televisión como ABC7 elevan a tres los fallecidos tras el desplome por causas no determinadas del edificio Champlain Towers, en la citada ciudad aledaña a Miami Beach.102 de los residentes están localizados.

El presidente de EEUU, Joe Biden, ha declarado el estado de emergenca en Florida, una medida con la que busca agilizar la gestión de la tragedia.

Los equipos de búsqueda y rescate, con más de 80 unidades del condado y de zonas vecinas desplegadas, con unidades caninas y ayuda de cuerpos de policía, trabajan en condiciones extremadamente peligrosas y han detectado sonidos de golpes pero no voces humanas según han explicado las autoridades. Por la tarde habían empezado sus tareas en una zona de aparcamiento que estaba bajo la estructura de 12 plantas que ha colapsado la pasada madrugada, sobre la 1.30 de la mañana, en lo que algunos de los supervivientes han comparado con "el impacto de un misil".

Champlain Towers South, el edificio situado en primera línea de playa en la pequeña localidad de 5.600 habitantes justo al norte de Miami Beach, tenía 12 plantas y 136 unidades, de las que 55 han colapsado y al menos 15 más han quedado seriamente dañadas. Parte de un complejo de torres junto al océano, el edificio había sido construido en 1981 y en él se estaban iniciando las inspecciones para completar la renovación de certificación que la ley local impone cada 40 años. Se desconocen aún de momento las causas del derrumbe.

El alcalde de Surfside, Charles Burkett, ha definido el derrumbe parcial como “un fallo catastrófico del edificio” y el jueves por la mañana explicaba en NBC que “parece que hubiera estallado una bomba”. “Es difícil imaginar cómo pudo pasar esto”, ha dicho. “Los edificios no se caen sin más”.

El presidente de EEUU, Joe Biden, ha hablado por teléfono con la alcadesa Levine Cava y ha mostrado la disposición del gobierno a prestar "inmediatamente" ayuda a través de la agencia federal de gestión de emergencias (FEMA por sus siglas en inglés), cuyos operarios ya están sobre el terreno en Surfside inspeccionando el lugar de la tragedia. La ayuda, ha recordado Biden, solo puede llegar si el gobernador DeSantis hace una declaración de emergencia.

Latinoamericanos

Casi un tercio de los ocupantes del edificio que aún no han sido localizados son extranjeros según ha confirmado en su cuenta de Twitter el senador republicano de Florida Marco Rubio, que ha asegurado también que se está trabajando con diversos consulados para conseguir visados humanitarios para que los familiares puedan entrar en Estados Unidos.

Una parte de los desaparecidos son latinoamericanos. La Cancillería argentina confirmó desde Buenos Aires que hay 10 argentinos no localizados y desde Asunción la Cancillería de Paraguay dijo que hay seis desaparecidos de esa nacionalidad, entre ellos Sophia López-Moreira, la hermana de la primera dama del país, Silvana López-Moreira, y sus familiares. Hay también al menos cuatro venezolanos y cuatro colombianos, según una reportera local de Univisión.

Se ha establecido un centro de reunificación de las familias en el Centro Comunitario Surfside, donde la Cruz Roja presta ayuda y atención psicológica a los supervivientes desplazados, a los que también ayuda a buscar lugares de residencia temporal. Al centro acudían también personas que esperaban ansiosas noticias de sus familiares, entre los que estaba Sergio Barth, un residente de Miami que ha explicado a 'The New York Times' que no había tenido noticias de su hermano, que había llegado de Colombia con su esposa y su hija y se estaba quedando en el apartamento de un amigo en el edificio.

En proceso de renovar la certificación

El edificio colapsado, que tenía piscina, gimnasio, pistas de tenis, garaje y zona de barbacoa, justo ahora estaba siendo inspeccionado siguiendo normas locales que obligan a renovar la certificación cada 40 años. Se estaban llevando a cabo también unas obras en el tejado.

Estaba compuesto de residencias de dos y tres habitaciones con precios que oscilaban entre 500.000 dólares y 1,2 millones y, según ha explicado al ‘Miami Herald’ Kenneth Direktor, un abogado que trabaja con la asociación de vecinos, “son gente trabajadora, familias con niños, gente en edad de jubilación... Es una comunidad diversa, no de una etnia o religión particular”, ha dicho al diario, aunque la alcaldesa del condado ha asegurado en rueda de prensa que se trata de “una comunidad predominantemente judía”.

Daniel Ciraldo, director ejecutivo de la Miami Design Preservation League, ha explicado también en el 'Herald' que el edificio fue un imán desde su apertura para compradores internacionales. “Mucha gente se estaba mudando al sur de Florida por la estabilidad política y querían vivir en la playa”, ha dicho.

Florida declara el estado de emergencia

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, declaró este jueves el estado de emergencia en el condado de Miami-Dade ante un llamado del presidente de EEUU, Joe Biden, para brindar asistencia a las familias afectadas por el derrumbe. Mediante una orden ejecutiva, DeSantis consideró que "una parte sustancial de la estructura ha sido destruida y el resto se ha vuelto inhabitable". Además, cita que varias agencias se han movilizado de inmediato para responder a este incidente, incluida la División de Manejo de Emergencias y los departamentos de Transporte y de Oportunidades Económicas, y que se están realizando "actividades y operaciones de ayuda en coordinación y cooperación con funcionarios locales". "Como gobernador soy responsable de enfrentar los peligros que presenta esta emergencia para este estado y su pueblo", dice la orden ejecutiva.

La medida prevé instruir a todas las agencias gubernamentales estatales, regionales y locales, incluidas las agencias de aplicación de la ley, para que identifiquen al personal necesario (...) para ayudar a satisfacer las necesidades de respuesta, recuperación y mitigación creadas por esta emergencia. Igualmente, el texto firmado por el DeSantis declara "ilegal (...) que una persona alquile o venda (...) a un precio desmedido dentro del área para la cual el estado de emergencia se declara cualquier producto esencial, incluidos, entre otros, suministros, servicios, provisiones o equipos necesarios". Asimismo, el gobernador ordenó que "se pongan a disposición fondos suficientes, según sea necesario, transfiriendo y gastando dinero asignado para otros fines".

Los familiares intentan mantener la esperanza

Las horas pasan en el centro de reunificación de familias de víctimas del derrumbe, y, aunque eso casi siempre son malas noticias en estos casos, los allegados del centenar de desaparecidos mantienen una actitud positiva y no pierden la esperanza. No todavía.

Rachel Spiegel, hija de Judy, de 65 años, dice que tiene mil preguntas sobre lo ocurrido, pero ahora solo quiere volver a abrazar a su madre, con la que habló horas antes de que su apartamento se desplomase la pasada madrugada. Judy vivía en el apartamento 603, dos pisos debajo de donde estaban pasando la noche los argentinos Andrés Galfrascoli y Fabián Núñez, y su hija, Sofía, de 6 años, y que también están desaparecidos. Entre las 99 personas de las que no se tienen noticias hay argentinos, uruguayos, colombianos, puertorriqueños, venezolanos y paraguayos, incluida la hermana, cuñado y sobrinos de la primera dama paraguaya, Silvana López Moreira. Rachel explicó que tienen poca información y casi todo se limita a una tensa espera, pero hacen "todo lo posible" por mantener la confianza en el trabajo de los equipos de salvamento. Y eso a pesar, de que como informó el canal CBS, en este centro solo se ha producido una única reunificación familiar. El resto, por ahora, debe esperar.

Moisés Rubinstein, vecino y miembro de la comunidad judía local, que se ha volcado con damnificados y familiares de los desaparecidos, llegó a primera hora de la mañana y desde entonces ha estado ayudando a unos y otros en el centro. Dentro, explicó a EFE, hay más de un centenar de personas, separadas en grupos familiares, entre los que va aumentando el "enfado" porque consideran que las autoridades se están demorando demasiado en las tareas de rescate. No ayuda el hecho de que en el interior del centro se están tomando ya muestras de ADN de los familiares de los desaparecidos para poder identificar a posibles víctimas, según explicó Rachel.

Un grupo de perros de apoyo emocional les ayudan a superar estas primeras horas desde la tragedia ocurrida en esta pequeña ciudad de Surfside, vecina de Miami Beach, donde la población judía es numerosa. Mientras, otros canes, entrenados para otra función, hacen una tarea todavía más vital, la de encontrar a posibles supervivientes bajo las toneladas de escombros del edificio. Pero van pasando las horas y los rostros de angustia se van intensificando en este centro al que se acercó la puertorriqueña Estela María para ver si había novedades de su sobrina Annie, de 42 años, y Luigi, de 19, que vivían en el edificio siniestrado y de los que no tienen noticias desde el colapso de la estructura. "No contestan y ella era muy eléctrica y enseguida contestaba cuando la llaman", dice a la prensa con los ojos llorosos la mujer, que intenta aplacar el dolor que sufre su hermana, madre y abuela de los desaparecidos, que, explica, no para de llorar.

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Este centro también es punto de reunión e información para los vecinos damnificados, que han sido trasladados a hoteles cercanos por la Cruz Roja, quedando solo los familiares de los desaparecidos. Una de estas vecinas es Sarah Nir, una mujer que vivía en el primer piso en el sector sureste del edificio siniestrado, es decir, anexo al que colapsó esta pasada madrugada. Nir explicó a EFE que lo suyo y sus hijos fue un "milagro". Acababan de llegar a casa cinco minutos antes de que todo comenzase. Su hija Honey se preparaba para ducharse antes de acostarse cuando comenzaron a oír ruidos de golpes, "como de obra", por lo que bajó a protestar al vigilante del turno de noche y amenazar con que o cesaban o llamaría a la Policía. No tuvo tiempo. Se oyó una gran explosión, y ella y sus hijos salieron corriendo pensando que era un terremoto y lo mejor era salir a la calle. Cuando salieron parte de su edificio se había derrumbado. Nir acudió al centro comunitario para saber dónde podrán dormir y ver si hay opciones de poder regresar en algún momento al edificio a recoger sus enseres y documentación más importantes.

Al lugar, a donde fueron trasladados muchos damnificados que tuvieron que salir de casa sin apenas ropa ni calzado, ha ido llegando la ayuda por parte de vecinos y organizaciones. Uno de ellos fue el joven Daniel Beaoliel, que al conocer la situación de los afectados no lo dudó y se acercó al centro de reunificación con dos grandes bolsas llenas de calzado de todo tipo, desde zapatillas de andar por casa a deportivas. Otros llevaron colchones, mantas, sábanas, toallas y almohadas para los que pasarán la noche en el centro mientras esperan noticias positivas y rezan porque sus familiares sigan vivos.