Crisis medioambiental

La Gran Barrera de Coral, "en peligro" para la Unesco

  • La ONU propone que entre en la lista de lugares de Patrimonio Mundial amenazados, pero Australia niega el deterioro y alega motivos políticos ocultos tras el informe

Un hombre bucea en la Gran Barrera de coral australiana.

Un hombre bucea en la Gran Barrera de coral australiana. / REUTERS / DAVID GRAY

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El Periódico

Un grupo de expertos de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado este martes que la Gran Barrera de Coral situada en el Océano Pacifico debe ser incluida en la lista de lugares del Patrimonio Mundial que están "en peligro". El Gobierno australiano a rechazado el deterioro y ha señalado que la motivación de la misma es simplemente política. Australia lleva años negando que la Gran Barrera sea incluida en la lista de sitios en peligro ya que, de esta forma, el mayor ecosistema de arrecifes de coral del mundo perdería su estatus como patrimonio de la ONU, lo que haría que perdiese turistas.

El comité de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) afirmó en su recomendación que era necesario actuar cuanto antes para contrarrestar los efectos del cambio climático. Los expertos han asegurado que las perspectivas de que el arrecife conserve esa preciada condición han descendido significativamente. Los delegados de la UNESCO visitaron un tramo virgen del arrecife en 2015 después de una invitación de la propia Australia. Sin embargo, los científicos han insistido en que, desde entonces, la graves olas de calor marinas que ha vivido la zona han hecho que el arrecife haya sufrido tres grandes episodios de decoloración de corales.

El deterioro de la Gran Barrera de Coral

/ Greenpeace

Acusaciones a China

La ministra australiana de Medio Ambiente, Sussan Ley, ha defendido los esfuerzos de su país por proteger este enclave marino y ha asegurado que el Gobierno de Canberra impugnará esta decisión. No solo eso, también ha denunciado que alguna agenda oculta había influido en las conclusiones de los científicos. "Esta decisión es errónea. Está claro que hubo política detrás", ha comentado Ley. También ha añadido que Australia había transmitido su preocupación a la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay.

Reuters ha tenido acceso a unas declaraciones bajo condición de anonimato de un funcionario del Gobierno, quien ha insinuado que China habría sido la responsable de la postura del comité. China es quien preside este órgano en la UNESCO, pero, después de ser preguntada en el Parlamento, la ministra no quiso confirmar si estaba inculpando a Pekín. "Apelaremos, pero China tiene el control", ha comentado el funcionario.

Por su parte, China ha rechazado estás afirmaciones. "Lo que usted ha mencionado es una calumnia infundada contra China", dijo el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Zhao Lijian, en una sesión informativa diaria en Pekín, añadiendo que la acusación era similar a otras realizadas contra China, relativas a sus "motivos políticos ocultos". China es el mayor cliente de exportaciones de Australia, pero las relaciones entre ambos países se han visto deterioradas en los últimos años hasta llegar a su peor momento después de que el primer ministro australiano, Scott Morrison, solicitara una investigación independiente sobre los orígenes de la pandemia de coronavirus.

Importancia para el turismo

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Los grupos ecologistas han subrayado que Australia no está haciendo lo necesario para proteger el arrecife. "No hay ninguna vía para que ningún gobierno haga ninguna aportación. Esta recomendación ha sido elaborada por científicos de renombre mundial", afirmó Richard Leck, responsable de Océanos del Fondo Mundial para la Naturaleza de Australia. Leck ha sido uno de los conservacionistas que ha presionado al panel de la UNESCO para tomar esta recomendación, que ahora será estudiada por el comité de países miembros. Aunque Australia forma parte de este grupo, no podrá votar la decisión.

Según cómo maneje el Gobierno la amenaza de perder el estatus de patrimonio de la ONU también podría afectar a la política nacional, ya que unos cinco millones de personas visitan la Gran Barrera de Coral cada año, lo que supone el mantenimiento de casi 70.000 puestos de trabajo en el estado de Queensland. El estado del noreste será un importante campo de batalla cuando Morrison vuelva a las urnas el próximo año, en busca de un cuarto mandato consecutivo para su partido.