Cita con las urnas

Etiopía celebra unas elecciones cuestionadas por la comunidad internacional

  • Solo una de cada cinco circunscripciones votarán este lunes

Un grupo de taxistas frente a un cartel el electoral del presidente Abiy Ahmed.

Un grupo de taxistas frente a un cartel el electoral del presidente Abiy Ahmed. / Baz Ratner / Reuters

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El Periódico

Los colegios electorales han abierto ya en Etiopía y lo hacen en medio de una importante presencia militar. Muchos ciudadanos han querido acudir desde primera hora a sufragar y, tanto en la capital como en otras importantes ciudades del país, se han visto largas colas en las puertas de los recintos electorales. Los etíopes están llamados a las urnas para votar a los diputados parlamentarios que escogerán al próximo primer ministro. Después de haber sido retrasados hasta en dos ocasiones, estos serán los sextos comicios generales y regionales que celebra el país.

El país llega a esta cita bajo la lupa de la comunidad internacional, que duda sobre la credibilidad de las mismas y tiene la vista puesta en la hambruna que avanza en la región norteña de Tigray, devastada por la guerra. Sin embargo, muchos etíopes ven estas elecciones como más democráticas que otras anteriores.

"Voto porque quiero que mi país se transforme. Esta elección es diferente. Puedes elegir entre diferentes partidos políticos. Antes sólo había uno", ha comentado a la a la agencia AFP en Addis Abeba Milyon Gebregziabher. El primer ministro Abiy Ahmed había prometido un renacimiento democrático cuando llegó al poder en 2018, durante su Gobierno ha propiciado el regreso de los opositores exiliados, también había prometido que estas elecciones parlamentarias y regionales serían las más democráticas que jamás haya visto Etiopía.

Baja participación

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En esta ocasión, solo 37,4 millones de votantes se han registrado para poder votar, según la agencia Efe, una cifra muy baja teniendo en cuenta que Etiopía es el país más poblado de África con alrededor de 110 millones de habitantes. Esto se debe en gran medida a que no se votará en una quinta parte de los territorios del país. En el caso de  la región de Oromia, la más poblada del país y la región de origen del primer ministro, los dos principales partidos regionales de la oposición boicotearon las elecciones para protestar por el encarcelamiento de sus líderes y para denunciar la falta de equidad.

La mayoría del resto de las zonas, afectadas por la violencia o la insurgencia armada o con problemas logísticos, votarán el 6 de septiembre. Quienes todavía no tienen fecha para acudir a votar son los ciudadanos de Tigray. Después de siete meses de conflicto, la guerra no parece que vaya a terminar pronto y el hambre se extiende cada día a mayor velocidad, con más de 300.000 personas al borde de la hambruna. Este conflicto ha ensombrecido la figura de pacificador y democrático que quería proyectar Ahmed.