Recuento

Se posterga la proclamación de Pedro Castillo como ganador de las elecciones peruanas

  • El maestro rural le lleva una ventaja de unos 50.000 votos a su rival que son matemáticamente irremontables

  • El fujimorismo juega su última carta ante la justicia electoral en medio de una creciente tensión política

Castillo, durante una intervención ante sus seguidores este sábado en Lima.

Castillo, durante una intervención ante sus seguidores este sábado en Lima. / EFE

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Periodista

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Los peruanos se preparan para una semana de definiciones y una mayor tensión política. Al escrutarse el 99,93% de las actas electorales, el maestro rural Pedro Castillo mantiene unos 50.000 votos de distancia de Keiko Fujimori. El candidato izquierdista ha obtenido el 50,14% de los votos, contra el 49,86 de su rival. La suerte de la hija del autócrata encarcelado, parece echada: solo faltan solo 65 actas por procesar, que equivaldrían a máximo 19.500 sufragios. Aunque todos fueran favorables a la líder de Fuerza Popular, no existen posibilidades matemáticas que modifiquen el agónico resultado final. La derechista Fujimori cifra todas sus expectativas de cambiar el curso de los acontecimientos en los reclamos de nulidad ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

Para el influyente periodista César Hildebrant, el objetivo de la abanderada de Fuerza Popular es "enlodar el proceso, dilatar la proclamación oficial del nuevo presidente y, por último, ilegitimar al régimen acusándolo de haber surgido de un fraude".

Lucha contra el comunismo

Fujimori ha redoblado en las últimas horas su apelación a la sociedad sobre lo que está en juego. No solo ha repetido la hipótesis de anomalías, aun sin contar con pruebas o avales de las misiones de observación de la contienda. A la prensa internacional acreditada en Lima le dijo el pasado sábado que ella lleva adelante una "dura batalla" para "no caer en manos del comunismo". Perú, aseguro es "un país geopolíticamente muy importante para la izquierda internacional". Y esa, dijo, es la razón por la que "vamos a defender democráticamente todos nuestros votos".

Por lo pronto, sectores del fujimorismo ha comenzado a la par una ola de amenazas dirigidas a quienes dudan de la probidad de su candidata o no validad los pedidos de nulidad de 802 actas electorales. "Condenamos toda campaña de hostilización a ciudadanas/os en redes sociales. Los discursos de odio son inaceptables", señaló la Defensoría del Pueblo. A su vez reclamó a la Fiscalía y a la Policía a "tomar cartas en el asunto".

A través de su editorial dominical, el diario La República rechazó la ofensiva que busca cambiar el estrecho veredicto de las urnas. "¿Hay derecho para esta presión grosera y lumpenesca ejercida por prontuariados?", dijo en alusión a Fujimori, acusada de haber lavado activos y otros delitos. "Es fundamental que el juego político no requiera de estos refuerzos delincuenciales para imponer sus criterios y es necesario que las fuerzas de la legalidad no acepten este atropello. La fuerza es inaceptable si existe la razón".

Peligros

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Para el diario El Comercio, las idas y venidas del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) respecto a la ampliación de plazos para presentar los pedidos de nulidad de actas "pusieron un manto de duda sobre las autoridades electorales y generaron mucha mayor desconfianza". En este contexto, "eso es posiblemente lo peor que puede suceder, pues incita a quienes se vean desfavorecidos por los resultados finales a cuestionar todo el trance electoral".

Todo lo que sucede por estos días tiene algo de déjà vu para los peruanos. La historia se repite como en 2016, cuando  Pedro Pablo Kuczynski derrotó a Keiko Fujimori por apenas 42,597 votos. La diferencia en relación a lo ocurrido hace cinco años es que la disputa involucraba a dos candidatos conservadores. La novedad que trajo Castillo es su pertenencia a la izquierda, a pesar de ciertos mensajes confusos.