Cumbre en Bruselas

Biden en la OTAN: "Estados Unidos está de regreso"

  • La Alianza Atlántica endurece el tono hacia China y advierte del riesgo que supone su comportamiento represivo y su creciente influencia

El presidente de EEUU, Joe Biden, se quita la mascarilla durante su encuentro con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este lunes en Bruselas.

El presidente de EEUU, Joe Biden, se quita la mascarilla durante su encuentro con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este lunes en Bruselas. / STEPHANIE LECOCQ (AFP)

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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Si hay algo de lo que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha querido dejar constancia en su estreno en una cumbre de la OTAN, en claro contraste con su predecesor Donald Trump, es que Estados Unidos está de vuelta en la escena internacional, que la Alianza Atlántica tiene una “importancia crítica” para los intereses estadounidenses y que el artículo 5 del Tratado, la piedra angular de la organización que estipula que un ataque contra uno de los aliados es un ataque contra todos, “es una “obligación sagrada” para la Casa Blanca. “Quiero que toda Europa sepa que Estados Unidos está de regreso”, ha proclamado.

Un compromiso que, tras cuatro años de desacuerdos y desencuentros con el republicano, el resto de dirigentes aliados han celebrado como un balón de oxígeno mutuo que coincide con la nueva estrategia 2030 destinada a revitalizar la Alianza Atlántica y responder a los nuevos desafíos y retos que tienen por delante. “Todos los líderes están de acuerdo en que en una era de competencia global Europa y Norteamérica deben permanecer unidas en la ITAN para defender nuestros valores e intereses, especialmente en un momento en el que regímenes autoritarios como Rusia y China desafían el orden basado en reglas”, ha avisado el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, tras una cumbre de poco más de tres horas.

Rusia sigue siendo una fuente de máxima preocupación para la Alianza Atlántica –se menciona en 61 ocasiones en el comunicado final- y sus relaciones están en el momento más bajo desde el final de la guerra fría pero ha sido China quien ha copado buena parte de la atención y las preocupaciones. La OTAN no quiere entrar en “una guerra fría” con China porque ni es “nuestro adversario” ni “nuestro enemigo” pero “necesitamos abordar como aliados los retos que supone China para nuestra seguridad”, ha admitido Stoltenberg sobre un país que supone un “desafío sistémico”.

Los aliados comparten la idea de que ambos bloques deben trabajar en cuestiones como el cambio climático o el control de armas y de que hay que mantener vivo el diálogo con la que es la principal economía del mundo con el mayor gasto en defensa. Pero ven con extrema preocupación las políticas coercitivas de Pekín, que contrastan con los valores europeos, la expansión militar de China, incluido su arsenal nuclear y la adquisición de sistemas de lanzamiento más sofisticados, así como la cooperación con Rusia o el uso que hacen de la desinformación.

“Vemos (que tiene) un comportamiento represivo, por ejemplo, en el mar del sur de China y sabemos que no comparte nuestros valores. Hemos visto como reprimen a los votantes democráticos en Hong Kong, persiguen a las minorías en su propio país y utilizan tecnologías modernas, medios sociales y reconocimiento facial para controlar y vigilar a su propia población como nunca antes habíamos visto”, ha relatado el político noruego advirtiendo que todo esto afecta a la seguridad de los países de la Alianza Atlántica porque ningún país ni ningún continente puede gestionarlo por sí solo.

Biden-Putin el miércoles

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De ahí la importancia de revisar e impulsar una nueva agenda 2030 que eleve la ambición y aporte una “clara dirección para la adaptación futura de la Alianza”. La cumbre también ha servido para hacer balance de las relaciones con Rusia, que atraviesan según Stoltenberg el momento más bajo desde el final de la guerra fría debido a “sus acciones agresivas”. Por ello, la OTAN mantendrá un doble enfoque hacia Moscú: una fuerte defensa combinada con el diálogo”. “Mientras estemos unidos y seamos fuertes podremos hablar con Rusia”, ha recordado Stoltenberg.

Precisamente, la próxima parada de Biden este miércoles será Ginebra donde se reunirá con el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien dirigentes como el británico Boris Johnson o el propio Stoltenberg esperan transmita un mensaje contundente. El presidente estadounidense también ha aprovechado su primera parada en Bruselas para entrevistarse con los mandatarios de las tres repúblicas bálticas –Letonia, Estonia y Lituania- y también con el presidente de Turquía, Tayyip Erdogan. El comunicado final de la cumbre también menciona la salida de las tropas de Afganistán, la situación en Ucrania y Bielorrusia, los ciberataques a la seguridad y el compromiso con elevar al 2% del PIB en gasto en defensa para el año 2024.

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