Adiós a Netanyahu

La tensión aumenta en Israel a tres días del voto al nuevo gobierno

  • El primer ministro saliente intensifica su campaña de acoso a los miembros de la coalición formada por Lapid y Bennett que supondría su caída tras 12 años en el poder

  • "El discurso de incitación a la violencia puede llevar a algunos individuos a cometer acciones con resultado mortal", ha alertado el Shin Bet, el servicio de seguridad interior

El primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu.

El primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu. / AMIR COHEN (REUTERS)

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Israel se descubre sumido en un clima de tensión en plena cuenta atrás para el adiós definitivo a Netanyahu. Este domingo el pleno de la Kneset, el Parlamento israelí, tiene la misión de confirmar el nuevo gobierno Bennett-Lapid que supondría el fin del reinado de Bibi tras 12 años en el poder. Pero el camino está repleto de peligros. "El discurso de incitación a la violencia, sobretodo en las redes sociales, puede llevar a algunos individuos a cometer acciones con resultado mortal", ha alertado el Shin Bet, el servicio de seguridad interior.

Gideon Saar se ha convertido en el quinto diputado en recibir un refuerzo de seguridad en medio del alarmante aumento de las amenazas. El líder del partido Nueva Esperanza es uno de los integrantes de la coalición que pretende destituir a Netanyahu este domingo. "Estamos siendo testigos del mayor fraude electoral en la historia del país", ha dicho el primer ministro saliente. Sus palabras recuerdan a las incendiarias declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump: su derrota en noviembre fue "el crimen del siglo".

"Nadie nos silenciará", ha declarado el líder del Likud ante sus diputados. "Cuando un gran público siente que ha sido engañado, cuando el campo nacional se opone con vehemencia a un peligroso gobierno de izquierda, es su derecho y su deber expresar la protesta por todos los medios legales y democráticos", ha añadido tras aplaudir a los manifestantes que presionan al partido de Bennett. En una estrategia a contrarreloj, la desesperación de Netanyahu lo lleva, de nuevo, al límite de la ley. 

Presión frente a sus casas

Durante el fin de semana, el Likud tuiteó la dirección de la casa de un diputado de la oposición para seguir con las protestas frente a los hogares de miembros de la coalición. "Parece que Netanyahu no ha olvidado ni aprendido nada desde el asesinato de Rabin", firmaba el columnista Nahum Barnea en Yedioth Ahronoth. Ante los recuerdos que trae este clima polarizador, el exdirector del Shin Bet, Hezi Kalo, ha insistido en la importancia de "actuar antes". "No debemos esperar a que se produzca un derramamiento de sangre", ha dicho a la radio estatal.

Precisamente desde el servicio de inteligencia interior, su director Nadav Argaman ha pedido evitar declaraciones que puedan ser "susceptibles de ser interpretadas por ciertos grupos o por individuos como una que permita actividades violentas e ilegales que puedan, Dios no lo quiera, causar lesiones mortales". Idlit Silman, diputada de Yamina, ha confesado en una entrevista al Canal 13 que la han amenazado con "masacrarla" y le han dicho a su hijo en la puerta de la escuela que su "madre ardería en el infierno". Romper a Yamina

La intención es romper a los legisladores del partido de ultraderecha para evitar que se unan a la coalición. Pero parece que un gobierno sin Netanyahu es inminente. Este domingo los diputados de la Kneset emitirán el voto de confianza para después llevar a cabo la ceremonia de juramento del nuevo Ejecutivo. Unas 24 horas antes, el tándem Lapid-Bennett está obligado a dar a conocer sus acuerdos de coalición. Esta obligación dará más tiempo a sus oponentes para que presionen con la intención de conseguir votos en contra. 

Naftali Bennett, de Yamina, será primer ministro durante dos años para después ser sustituido por el centrista Yair Lapid, líder de Yesh Atid. Nir Orbach, diputado de Yamina, ha confirmado que dará su apoyo a este acuerdo garantizando que el domingo sumen la mayoría de 61 legisladores.

"No es una decisión simple, pero es obligada por la realidad con la que nos levantamos cada mañana, más de 700 días de inestabilidad gubernamental, en una crisis civil, con un discurso violento, en el caos, al borde de la guerra civil", ha publicado en Facebook. Así, se formará un Ejecutivo con ocho partidos que van desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, incluyendo a un partido árabe por primera vez en la historia del país. 

Ambiente caldeado

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Además, la tensión que se vive en los despachos israelís también se sufre en las calles. Este lunes el fiscal general, Avichai Mandelblit, se negó a intervenir en el desalojo de las familias del barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Este. Allí decenas de palestinos se enfrentan a la expulsión de sus hogares para ser entregados a colonos israelís. La negativa de Mandelblit la hace aún más inminente. El pasado 10 de mayo Hamás inició el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza hasta la ciudad santa precisamente por este caso. 

También fue por la celebración de una marcha judía de extrema derecha en zonas palestinas de la Ciudad Vieja. Esta finalmente fue cancelada pero ahora, el gabinete de seguridad de Netanyahu ha desoído las recomendaciones de la policía y la ha vuelto a convocar para el próximo martes. El rey Bibi busca dejar a sus sucesores un panorama caldeado que podría llevar al país a otra crisis de seguridad.