Putin escenifica de nuevo su apoyo a Lukashenko tras el desvío del vuelo de Ryanair

  • En su primer encuentro tras el incidente aéreo, el presidente ruso califica de "estallido de emociones" la reacción de Occidente por lo sucedido, comparándolo con el aterrizaje forzoso del avión del presidente boliviano Morales en 2013

  • Lukashenko acusa a Occidente de lanzar una campaña para desestabilizar a los dos países

Alexander Lukashenko (izquierda) junto a Vladimir Putin (dcha)

Alexander Lukashenko (izquierda) junto a Vladimir Putin (dcha) / EFE / KREMLIN

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

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Bromas, risas y comentarios sobre la calidez de las aguas marítimas en este inicio de la temporada veraniega en Sochi. En un ambiente de camaradería y compadrazgo, los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Bielorrusia, Aleksándr Lukashenko, han mantenido este viernes, en el balneario ruso a orillas del mar Negro, su primer cara a cara tras el polémico desvío de un avión en pleno vuelo por parte de las autoridades de Minsk. El líder del Kremlin ha aprovechado la ocasión para expresar de nuevo, públicamente y contra viento y marea, un respaldo sin fisuras al dictador bielorruso, despreciando la reacciones de condena vertidas en Occidente ante lo sucedido y comparando los hechos con el aterrizaje forzoso del avión del presidente boliviano Evo Morales en el aeropuerto de Viena en julio de 2013.

"Gracias por venir, tal y como pactamos, antes incluso de la última escalada", ha agradecido Putin al inicio del encuentro, en referencia al incidente aéreo del domingo pasado. Una "explosión de emociones", ha definido su homólogo bielorruso, despreciando la multitud de críticas contra su persona pronunciadas en estos últimos días. "Una explosión de emociones", ha corroborado, a su lado, el mandatario ruso, antes de establecer la mencionada comparación con el avión boliviano. "El avión del presidente de Bolivia fue obligado a aterrizar; sacaron al presidente y nada, silencio", ha ironizado Putin.

El 1 de julio de 2013, el Dassault-Falcon 900 de Morales volaba desde Moscú de regreso a su país, y se vio obligado a aterrizar en la capital austriaca después de que España, Francia, Portugal e Italia le cerrasen su espacio aéreo, ante las sospechas de que viajaba a bordo el programista estadounidense Eduard Snowden. Existen informaciones contradictorias acerca de si el avión fue o no finalmente inspeccionado; según la parte boliviana, fue el propio jefe del Estado quien se negó a permitir el acceso a nadie. A diferencia de lo sucedido el domingo, ningún caza militar escoltó al avión desviado durante el vuelo.

El papel de Rusia en esta crisis no está claro. Se sabe que algunos pasajeros a bordo desembarcaron en Minsk y no continuaron viaje a Vilnius cuando, tras siete horas, se permitió al Boeing de Ryanair reanudar el vuelo hasta la capital de Lituania. El presidente de la aerolínea irlandesa, Michael O'Leary, ha expresado su convencimiento de que a bordo del aparato viajaban agentes del KGB bielorruso, la inteligencia local, y algunos medios incluso han especulado que en la operación hubieran participado incluso agentes de los servicios secretos rusos en el seguimiento de Roman Protasévich, un promimente periodista crítico con el régimen de Minsk y muy cercano a la líder opositora Svetlana Tikhanóvskaya.

Mostrar documentos

Lukashenko ha prometido este viernes en Sochi mostrar a su homólogo ruso documentos del incidente que le permitirán entender "mejor" lo que ha sucedido. Se daba por descontado que ambos mandatarios han tratado durante sus conversaciones la suerte de Sofía Sapega, novia de Protasevich también arrestada por las fuerzas de seguridad bielorrusas el domingo y acusada de organizar desórdenes a gran escala. Sapega es ciudadana de Rusia y sus padres habían invocado públicamente, en las horas previas al encuentro, la ayuda del presidente.

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Una vez más, el dictador bielorruso ha empleado ante Putin el argumento de que lo que sucede en su país forma parte de una conspiración y una campaña de desestabilización ideada en Occidente para reemplazar al liderazgo en ambos países, una narrativa que siempre encuentra en Rusia numerosos adeptos. "Siempre hay alguien que nos causa problemas a los dos; usted sabe acerca de ellos y yo le voy a informar", ha asegurado Lukashenko dirigiéndose a Putin.

Al margen de la crisis en la aviación, los ojos han estado puestos en las medidas eventuales que ambos líderes pudieran anunciar para materializar una mayor integración de los dos estados. Lukashenko ha pedido al líder del Kremlin la reanudación de los vuelos directos entre Rusia y Bielorrusia. Putin, por su parte, se ha congratulado de los avances realizados, y ha citado como ejemplo el comercio bilateral y la construcción de una central nuclear.