Segundo país más golpeado

India supera los 300.000 muertos y suma la epidemia del "hongo negro"

  • Los contagios mantienen una tendencia a la baja, aunque muy atenuada, mientras se registra una cifra cercana a los 4.000 fallecidos al día

  • Médicos citados por la prensa local han alertado de que el “hongo negro” es ya un desafío mayor que el coronavirus porque el acceso a los antimicóticos es difícil

Entierro de un muerto por Covid en el cementerio cristiano de Faridabad, en la India.

Entierro de un muerto por Covid en el cementerio cristiano de Faridabad, en la India. / SAJJAD HUSSAIN (AFP)

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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India ha cruzado el umbral de las 300.000 muertes por coronavirus tras las 4.454 del domingo. Rozaron las 4.529 del miércoles pasado, la cifra más alta registrada en una jornada por cualquier país desde el inicio de la pandemia. Sólo Estados Unidos, con 589.893 muertes, y Brasil, con 449.068, superan a la India, según las cifras oficiales. Ocurre que, en el caso indio, los datos son apenas orientativos por la falta de tests en las vastas zonas rurales y los abundantes fallecidos con sintomatología sospechosa que nunca fueron diagnosticados. Cientos de cadáveres han sido retirados en las últimas semanas de las orillas del río Ganges a su paso por la provincia de Uttar Pradesh o enterrados en sus cercanías. Todo apunta a que son víctimas del coronavirus. 

La segunda ola está devastando la India después de que saliera con menos daños de los previstos de la primera. No registró ningún muerto hasta mediados de marzo de 2020, cuando la pandemia ya estaba desatada en medio mundo, y las siguientes cien mil se contaron siete meses después. Han bastado 27 días, en cambio, para contar las ultimas cien mil. La complacencia y el triunfalismo del Gobierno, que permitió las reuniones multitudinarias a pesar de los recelos de los expertos, devolvieron el virus con una beligerancia acentuada. En la India se gestó la tormenta perfecta: una red hospitalaria precaria, hábitos de higiene mejorables y la terca incompetencia de las autoridades. Los hospitales sin camas, los enfermos que mueren por la falta de tanques de oxígeno o los cadáveres incinerados en piras revelan un cuadro dramático. No ha menguado la segunda ola cuando los expertos ya vaticinan la tercera si la vacunación no se extiende. El primer ministro, Narendra Modi, la ordenó para todos los adultos a partir de mayo, confiando en el músculo de su industria farmacéutica, peo los resultados distan de los objetivos. Sólo el 3,8 % de la población ha sido inmunizada y varios estados han tenido que pausar la campaña por la falta de suministros. 

Segunda epidemia

Y en ese contexto faltaba por solaparse otra epidemia. Semanas atrás empezaron a llegar noticias de la mucormicosis, más conocida como “hongo negro”. Ha sumado ya 8.800 casos a pesar de que está catalogada de “enfermedad rara” y en condiciones normales no suma más de un puñado de víctimas. Los médicos explican el aluvión de casos por los esteroides con los que son tratados los enfermos de coronavirus y alertan de que los diabéticos están más expuestos. La mucormicosis mata a la mitad de los infectados y muchas veces es necesario extirpar el ojo para evitar que la infección alcance el cerebro. 

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La mitad de las infecciones han sido localizadas en sólo dos estados, los de Gujarat y Maharashtra, pero el Gobierno ha solicitado a otros 29 que declaren la enfermedad como epidemia. Médicos citados por la prensa local han alertado de que el “hongo negro” es ya un desafío mayor que el coronavirus porque el acceso a los antimicóticos es difícil y, sin ellos, la mortalidad supera el 90 %. 

En el capítulo de buenas noticias cabe consignar que los casos de coronavirus han empezado a remitir en grandes ciudades como Nueva Delhi o Mumbai. En la primera, sometida a cuarentena desde el 20 de abril, los tests positivos han caído del 36 % del pasado mes al 2,5% actual. Si la tendencia continúa, han informado las autoridades, la macrourbe empezaría a atenuar las restricciones la próxima semana.