Crisis sanitaria

La reapertura de las terrazas dispara las transgresiones en Francia

  • Frente a las imágenes de terrazas abarrotadas, sin distancia de seguridad ni gestos barrera, el primer ministro, Jean Castex, ha instado a sus conciudadanos a respetar las normas

  • Policías y gendarmes serán movilizados para hacer cumplir el toque de queda que muchos se resisten a respetar

Una terraza de París abarrotada en plena desescalada el 19 de mayo del 2021.

Una terraza de París abarrotada en plena desescalada el 19 de mayo del 2021. / BERTRAND GUAY (AFP)

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Irene Casado Sánchez
Irene Casado Sánchez

Periodista

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La Torre Eiffel es tan inseparable de París, como la ciudad de la luz de sus estrechísimas terrazas. Sin embargo, durante casi siete meses, los parisinos se han visto privados de ellas. Un lapso de tiempo que finiquitó este miércoles con la entrada en vigor de la segunda fase del calendario de desescalada en Francia. El coronavirus continúa circulando y las medidas sanitarias siguen en vigor, por lo que la reapertura llega acompañada de estrictos protocolos sanitarios. “Las normas están para romperlas”, parecen pensar muchos a la vista de las terrazas abarrotadas, desprovistas de distancia de seguridad y de gestos barrera.

“Ayer fue la reapertura, entendemos el entusiasmo, pero insto a todos, es nuestro interés común, a respetar las reglas”, comentó el primer ministro, Jean Castex, tras la primera jornada de reapertura. “A la gente le gusta estar en las terrazas, por supuesto. Nadie quiere que se cierren, ese no es el objetivo […] Esto supone una disciplina colectiva, está a nuestro alcance”, insistió el jefe del Gobierno.

Un protocolo sanitario poco respetado

Según el protocolo sanitario, las terrazas de restaurantes y cafeterías no pueden superar el 50% de su capacidad, salvo las más pequeñas que están exentas de esta limitación pero tienen la obligación de instalar separaciones físicas entre cada mesa. Además, el número de comensales en un mismo grupo no puede rebasar las seis personas. Basta dar una pequeña vuelta a la manzana, en cualquiera de los veinte barrios parisinos, para comprobar que estas normas no se implantan al pie de la letra.

"El miércoles, nada más salir del trabajo, fui con varios compañeros a tomar unas cervezas, las terrazas estaban tan desbordadas que yo acabé sentándome en la acera", relata Cecile, administradora de redes sociales. "Todos estábamos deseando volver a disfrutar de los bares y pocos pensamos en las restricciones", reconoce.

Desconcertada por el gentío, Laura, auxiliar administrativa, prefirió privarse de las terrazas y, en su lugar, celebró la desescalada con una visita a una galería de arte. “Parece que no hemos aprendido nada en los últimos meses, todos echamos de menos los restaurantes y los bares, pero la crisis sanitaria sigue aquí, estaría bien que no lo olvidásemos y respetásemos las normas si queremos recuperar una cierta normalidad”, comenta con hastío.

Policías y gendarmes movilizados

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Frente a las transgresiones del protocolo sanitario, muchos se preguntan sobre quién corre el riesgo de ser multado, ¿es el cliente o el comerciante? Según la normativa, los restauradores son los responsables de velar por que se respete el aforo máximo, de no hacerlo se exponen a una multa de 135 euros e incluso a un potencial cierre administrativo. "Nosotros preferimos no arriesgarnos, tenemos cuatro mesas con dos cubiertos cada una, no es mucho pero es mejor que nada, hemos pedido una autorización para ampliar nuestra terraza al otro lado de la calle, pero mientras no tengamos un permiso oficial, nos conformamos con lo que nos toca", explica Guido, gerente de una cadena de restaurantes asiáticos, mientras observa las mesas repletas de su vecino, un pub irlandés. 

A partir de las 21.00 horas, hora de entrada en vigor del toque de queda, restaurantes, bares y cafés deben echar el cierre y todos sus clientes volver a casa. Sin embargo, son numerosos aquellos que se resisten a cumplir la norma. La noche del miércoles, en París, Marsella, Rennes o Burdeos las fuerzas del orden tuvieron que intervenir para poner fin a la parranda. "La policía y los gendarmes serán particularmente severos a partir de las 21.00 horas para hacer cumplir las reglas establecidas", advirtió el ministro del Interior, Gérard Darmanin, frente a estas escenas "deplorables".