Tensión en Oriente Próximo

Biden aprueba el envío de misiles de precisión a Israel en plena guerra

  • La Casa Blanca autoriza la venta de armamento al Estado judío en plena ofensiva sobre Gaza

  • La Unión Europea reclama un alto el fuego y el inicio de conversaciones políticas para desatascar el conflicto

Un hombre porta el cuerpo de un niño herido tras uno de los bombardeos sobre Gaza.

Un hombre porta el cuerpo de un niño herido tras uno de los bombardeos sobre Gaza. / Reuters

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Ricardo Mir de Francia
Ricardo Mir de Francia

Periodista

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Las contradicciones de la Administración estadounidense respecto a la nueva guerra que libran israelís y palestinos no dejan de acentuarse. Horas después de que el presidente Joe Biden respaldara por primera vez un alto el fuego en Gaza, daba también su visto bueno a la venta de misiles de precisión a Israel como los que estos días siembran la franja de muerte y destrucción. La decisión del demócrata ha soliviantado a algunos sectores de su partido, que reclaman una posición más firme hacia Israel para que detenga la ofensiva. Esos llamamientos no han servido de momento para nada, como demuestra que EEUU bloqueara el lunes por tercera vez el lunes los intentos del Consejo de Seguridad de la ONU de condenar la violencia. La inoperancia norteamericana ha llevado a la Unión Europea y Rusia a intensificar sus esfuerzos diplomáticos.

La postura de la Casa Blanca sirve para constatar que Israel sigue disponiendo de carta blanca desde Washington para hacer y deshacer en los territorios ocupados, pese al reiterado compromiso de Biden de convertir la defensa de los derechos humanos y la ley internacional en uno de los pilares de su presidencia. Su secretario de Estado, Tony Blinken, insistió el lunes en el "derecho de Israel a defenderse" y volvió a cargar sobre Hamás las culpas de la escalada bélica en curso, saldada hasta ahora con la muerte 213 palestinos y 13 israelís. "Hay una falsa equivalencia entre un grupo terrorista como Hamás, que lanza cohetes contra civiles de forma indiscriminada, e Israel, que está respondiendo a esos ataques", dijo Blinken durante un viaje a Dinamarca. 

El alineamiento sin fisuras de la Casa Blanca con el Estado judío, que ha lanzado cinco ofensivas de gran envergadura sobre Gaza desde 2006, cuando selló sus fronteras con un bloqueo draconiano vigente hasta la fecha, ha generado las protestas de un sector creciente del Partido Demócrata, partidario de una postura más equilibrada en el conflicto. Una treintena de senadores demócratas reclamaron esta semana un "alto el fuego inmediato", una formulación bastante más enérgica de la que hizo Biden, quien se limitó a "respaldar" el cese de las hostilidades tras conversar con Binyamin Netanyahu el lunes. A esa moción se ha añadido también la jefa del partido en la Cámara Baja, Nancy Pelosi.

Luz verde a la ofensiva

Esas fisuras que se han acrecentado tras conocerse la intención de Biden de enviar a Israel tecnología para transformar las llamadas bombas tontas en misiles de precisión a cambio de 730 millones de dólares. "Sería espantoso que la Administración Biden procediera a venderle a Netanyahu armas de precisión sin condiciones en plena escalada de la violencia y de los ataques contra civiles", dijo la diputada demócrata, Ilhan Omar. "Será interpretado como una señal de luz verde por continuar con la ofensiva y socavar los intentos de negociar un alto el fuego". Los plazos para que el Congreso pueda frenar la transacción se han agotado, aunque Biden podría técnicamente vetarla, un escenario que en estos momentos se antoja lejano.

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Frente a la tibieza diplomática de EEUU, Rusia, China y la Unión Europea siguen haciendo llamamientos enérgicos al cese de las hostilidades. "Es imperativo que acaben los actos de violencia", ha dicho el presidente ruso, Vladímir Putin. Algo parecido a la posición consensuada este martes por los europeos al término de la reunión convocada por el jefe de su diplomacia, Josep Borrell. Todos sus ministros de Exteriores, salvo el húngaro, han afirmado que "la prioridad" debe ser el "cese inmediato de toda violencia" y la aplicación efectiva de un alto el fuego, informa Silvia Martínez desde Bruselas.

Aunque el grueso de los ministros ha condenado los ataques de Hamás sobre el territorio israelí y respaldado el derecho a defenderse de Israel, sostienen que esa defensa debe ser "proporcionada" y respetar "el derecho internacional". "El número de civiles fallecidos, entre ellos muchos niños, nos parece inaceptable. Cualquier cifra lo sería, pero esta lo es en particular", ha dicho Borrell antes de señalar que el fin de la violencia debe ir acompañado de "un horizonte político" para tratar de desatascar el conflicto.