Conflicto árabe-israelí

Hamás e Israel, a las puertas de una "guerra a gran escala"

Humo y llamas tras un ataque aéreo israelí en Gaza, el pasado 12 de mayo de 2021

Humo y llamas tras un ataque aéreo israelí en Gaza, el pasado 12 de mayo de 2021 / EFE / EPA / HAITHAM IMAD

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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La destrucción vuelve a adueñarse de Gaza. O eso muestran los restos de decenas de vidas esparcidas por el suelo. Y el contador de muertos sigue aumentando: 62 palestinos han perdido la vida desde el lunes en la Franja de Gaza, entre los cuales hay 14 menores, y más de 335 han resultado heridos. Se acumulan artillería y soldados tras la valla que separa el enclave de Israel. Allí, suman siete víctimas mortales, dos de ellas menores, mientras el caos y los enfrentamientos dominan sus ciudades árabes. Ambos bandos se instalan en una espiral de violencia que, por ahora, no parece tener fin.

En Gaza, a los hospitales ya no los desborda el coronavirus, sino los centenares de personas alcanzadas por los bombardeos israelís. Desde la ONU alertan del avance hacia una “guerra a gran escala” por parte de Hamás e Israel. También los bandos rivales coinciden en la llegada de un conflicto inminente. El Estado hebreo ha enviado una cantidad significativa de equipo militar hacia la frontera con Gaza. A su vez, el ministro de Defensa, Benny Gantz, forma un inaudito Comité de Economía de Emergencia, que permite al gobierno el control de la economía, herramienta usada poco antes de una operación militar importante. 

A ambos lados de la frontera, la retórica apunta a una perpetuación de la violencia. “Las Fuerzas de Defensa Israelís [el Ejército] continuarán atacando para traer un silencio total a largo plazo”, ha dicho Gantz. “En Gaza, las torres están cayendo, las fábricas se están derrumbando, los túneles están siendo destruidos y los comandantes están siendo asesinados”, ha celebrado desde la sureña Ashkelon. “No vamos a dar marcha atrás en nuestra resistencia sin importar cuál sea el precio”, ha dicho por su parte el brazo armado de la Yihad Islámica en un comunicado.

Sin tregua a la vista

El asesinato de tres comandantes de este grupo yihadista por parte de Israel ha acabado con los esfuerzos para facilitar una tregua. Egipto renueva sus intentos para mediar entre las partes, pero el Estado hebreo ha rechazado la solicitud de la milicia, transmitida por mediadores internacionales, para discutir un alto el fuego. Mientras, Hamás se corona como salvador indiscutible de la resistencia palestina. “Hemos logrado la victoria en la batalla por Jerusalén”, ha celebrado el jefe de la milicia, Ismail Haniyeh. 

“Jerusalén es el eje del conflicto”, ha añadido. Y Hamás se presenta como sus guardianes al nombrar ‘la espada de Jerusalén’ a su operación de lanzamiento masivo de cohetes. Más de un millar de proyectiles han salido desde Gaza en supuesta defensa de los palestinos amenazados en la Ciudad Santa. Así, la milicia palestina busca marginar al presidente palestino Mahmud Abás, muy deslegitimado entre la población tras la cancelación de las elecciones.

Conflicto civil en Israel

¿Dónde está la Autoridad Palestina?, se preguntan los palestinos a medida que se extiende la violencia. En las ciudades árabes, explota un conflicto civil que lleva años fraguándose. Ciudades como Lod, donde se ha declarado el estado de emergencia, o Haifa ahora parecen ser su principal campo de batalla. Sinagogas en llamas y coches calcinados constatan que tras 73 años de coexistencia, la convivencia jamás ha existido para los palestinos en Israel. También en la Cisjordania ocupada, dos palestinos, de 16 y 26 años, han perdido la vida por disparos del Ejército israelí. 

Israel ha respondido con 500 bombardeos sobre la franja de Gaza actuando “bajo las mismas pautas” que en la guerra del 2014 contra milicias palestinas. "Continuamos nuestros esfuerzos para detener la anarquía, para devolver el gobierno a las ciudades de Israel con mano de hierro", ha tuiteado Netanyahu. Desde La Haya, la fiscal del Tribunal Penal Internacional, Fatou Bensouda, ha advertido de “la posible comisión” de crímenes de guerra y de lesa humanidad en la reciente escalada de violencia, que su oficina “continuará monitoreando”. Hay una investigación abierta desde el pasado marzo por supuestos crímenes de guerra cometidos tanto por el Ejército israelí como por grupos armados palestinos.

Clamor internacional

A su vez, lejos de la tensión que se vive a esta orilla del Mediterráneo, la comunidad internacional expresa su profunda preocupación. Varios países claman por el fin de la violencia entre ambos lados y los ataques sobre civiles. De nuevo, el Consejo de Seguridad de la ONU se ha reunido de emergencia pero sin ponerse de acuerdo en un comunicado conjunto por la oposición del fiel aliado israelí, Estados Unidos. También se ha pronunciado la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, subrayando la "necesidad de una solución de dos estados". 

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Mientras, las negociaciones para formar un nuevo Ejecutivo se detienen. “La única opción es reanudar las negociaciones políticas para construir un gobierno después de que cesen los ataques”, ha anunciado Mansur Abás. El líder de la Lista Árabe Unida (LAU) tiene un rol clave para que el primer gobierno sin Netanyahu en 12 años sea una realidad. “Tenemos una oportunidad real de cumplir un papel importante en la política israelí, en beneficio de nuestra sociedad”, ha añadido, “ningún gobierno puede surgir sin la LAU”.

Pero ni bajo las bombas en Gaza, ni entre los decenas de policías en Lod, ni en las callejuelas de la Ciudad Vieja de Jerusalén ven en un nuevo Ejecutivo la clave para poner a fin a tanta violencia. Ni siquiera desde los refugios antimisiles de Ashkelon. La tensión lleva décadas ahí. Desde el lunes, se ha hecho más presente en los cielos. A la espera de su fin, la población aguarda a que les dejen empezar a recoger los retazos de su vida esparcidos por el suelo.