Un leopardo anda suelto por las calles de Hangzhou

  • La ciudad china emprende una masiva operación de captura por un gran felino huido tres semanas atrás

  • El zoológico silenció la huida del animal durante más de una semana

Un grupo de operarios participa en la búsqueda del leopardo huido del zoo de Hangzhou.

Un grupo de operarios participa en la búsqueda del leopardo huido del zoo de Hangzhou. / AFP

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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No escasean las razones para acercarse a Hangzhou, descrita por los chinos durante generaciones como "el cielo en la tierra" y por Marco Polo como la "ciudad más suntuosa y elegante del mundo": las fragantes plantaciones de té verde, el lago del Oeste que inspira a poetas y atrae a miles de recién casados... Y, en los últimos días, la posibilidad de cruzarse con leopardos, pollos o cazadores con los artilugios más sofisticados.

La capital de la provincia de Zhejiang es el escenario de una operación de captura con precedentes escasos. Se busca a un leopardo huido tres semanas atrás de un zoológico. Tiene dos años y es presumiblemente inocuo, pero su talento para la evasión explica que las autoridades amontonen recursos. Las últimas crónicas hablan de 4.000 funcionarios con aparatos de visión nocturna y de detección térmica, de 270 cazadores profesionales, de perros rastreadores, de drones y de paracaídas a motor. Este martes, agotado el factor humano y tecnológico, fueron arrojados a las calles un centenar de pollos como cebo.

A la historia le sobran ingredientes para atraer la atención nacional. Tres leopardos aprovecharon la limpieza de sus aposentos en el Área de Depredadores Peligrosos del Safari Park, a 18 kilómetros del centro urbano, para escapar el 19 de abril. El sentido común aconsejaba la inmediata alerta pero mandaron las matemáticas. Se acercaban las vacaciones del primero de Mayo: cinco días, casi 100.000 visitantes e ingresos de 15 millones de yuanes (casi dos millones de euros). Los dirigentes del zoo callaron y la vida transcurrió con placidez hasta que, una semana después, la policía empezó a recibir llamadas sobre avistamientos de felinos que desbordaban las dimensiones de un gato. Y los dirigentes del zoo negaron las ausencias. Sólo la semana siguiente, con la búsqueda ya en marcha y las recomendaciones de cerrar puertas y evitar la calle, confesaron.

Dos capturados

El primero de los leopardos fue capturado dos días después y el pasado viernes cayó el segundo. El tercero ha sido avistado deambulando por una urbanización de lujo y el domingo fue detectado por un dron pero huyó cuando los funcionarios se acercaron. Inquieta tanto su vida como las de los vecinos. Es joven, nació en cautividad y carece de aptitudes para la caza o la supervivencia. "No tiene comida y es muy probable que esté escondido o incluso muerto", ha alertado Zhang Jinshuo, subdirector del Instituto de Zoología en la Academia de Ciencias de China. "Pero el hambre, el estrés por un nuevo entorno o verse rodeado por un gran número de gente o perros puede desencadenar una respuesta atípica. En esas condiciones es posible que ataque a personas", ha añadido.

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El zoo monopoliza los reproches. La desatención de los protocolos de seguridad de los trabajadores se entiende como un pecadillo venial en comparación con la tozuda negación de la huida por los responsables. Su rueda de prensa del fin de semana no mitigó la ira. Se disculparon por el silencio y explicaron que pretendían evitar el pánico por unos animales jóvenes y escasamente peligrosos. La policía ha detenido a cinco funcionarios del zoo, director incluido, y lo ha cerrado indefinidamente.

El episodio ha servido para que la creciente corriente animalista en China cuestione los zoos y sus condiciones. La prensa local recordaba estos días que parques de Shanghái, Changzhou, Xiamen y Guangzhou han perdido cocodrilos, tigres, hipopótamos o monos.

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