Derechos humanos

Human Right Watch exige el fin de los castigos físicos a menores en Oriente Medio y África

  • La disciplina violenta mata a miles de niños cada año en el mundo

  • Un total de 13 países de la región consideran legal las agresiones a los chicos dentro del hogar

Unos niños juegan a tirarse al río Nilo este fin de semana.

Unos niños juegan a tirarse al río Nilo este fin de semana. / KHALED ELFIQI / EFE

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Victoria Flores

La organización Human Right Watch ha presentado este lunes un informe en el que exige a los países de la región de Oriente Medio y el norte de África poner fin a la disciplina violenta hacia los menores. El documento refleja que un 90% de los niños de esta región del planeta sufren violencia y castigos físicos al menos una vez al mes en lugares como Egipto o Marruecos.

Si bien es cierto que estos países tienen una legislación en referencia a las agresiones hacia adultos, no pasa lo mismo con los menores. Estas reprimendas son justificadas "como si fueran 'educativas' cuando la víctima es un niño", ha dicho Ahmed Benchemsi, director de comunicaciones y promoción de Oriente Medio y el norte de África de HRW. De hecho, el informe explica que, de los 19 países estudiados, la mayoría carece de una normativa que regule los castigos a menores. Únicamente 10 de ellos han impulsado políticas, que no leyes, para evitar estas prácticas, aunque al no estar reguladas, siguen produciéndose.

Solo Túnez e Israel han prohibido el castigo físico hacia los menores por ley, sumándose así a otros 62 países de todo el mundo, entre los que se encuentra España. Este tipo de castigo perjudica el desarrollo, el éxito educativo y la salud mental de los niños, como ha explicado la organización, que también ha insistido en la importancia de que los menores se desarrollen en un entorno libre de violencia. Los estudios que han realizado revelan que el uso de fuerza lleva a que pensamientos suicidas, ansiedad, violencia doméstica, criminalidad y abandono escolar aumenten entre los niños. Además de recalcar que estos castigos acaban con la vida de miles de niños todos los años. "Acabar con los castigos corporales supondrá un enorme beneficio para los niños y sus sociedades, y debe terminar ya", ha manifestado Benchemsi.

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Enemigo de la educación

Es por ello que HRW ha pedido a estos gobiernos que desarrollen las normativas necesarias para poder proteger a sus niños. "Los niños de Oriente Medio y el norte de África merecen más, y no menos", han compartido en redes. Sin embargo, actualmente, 13 de estos países permiten explícitamente la violencia contra los menores en el hogar. Muchos de ellos tampoco la prohíben en las escuelas, pese a que sus gobiernos han recalcado la importancia que estas tienen en el desarrollo de los menores. "El castigo corporal impide el desarrollo feliz y saludable de los niños hasta su máximo potencial, y es un enemigo de su educación", ha recalcado Benchemsi.