El Senado de Brasil comenzó a investigar la responsabilidad de Bolsonaro por las muertes en la pandemia

• La comisión parlamentaria se propone dilucidar 23 posibles casos de graves irregularidades y omisiones en el combate contra el virus.

• Desde que comenzó la pandemia han muerto en Brasil más de 395.000 millones de personas por covid-19

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. / EFE

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Con el luctuoso telón de fondo de las 3120 muertes de este martes, y un total de más de 395.000 decesos por covid-19, el senado brasileño instaló una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) que debe evaluar la responsabilidad del Gobierno de ultraderecha frente a la pandemia. El presidente Jair Bolsonaro le restó importancia al hecho político que puede cambiar el curso de los acontecimientos en el gigante sudamericano: en su cuenta de Twitter se aplaudió a sí mismo por la velocidad de una campaña de vacunación que hasta el momento benefició a unos 25 millones de personas entre la primera y segunda dosis. Más allá de la indiferencia del capitán retirado, la CPI puede abrir las puertas de un proceso de destitución. Si sus integrantes, en su mayoría opositores, arriban a la conclusión de que Bolsonaro, con sus decisiones, agravó las circunstancias de la pandemia, el presidente de la Cámara de Diputados, el derechista Arthur Lira, tendrá en sus manos la posibilidad concreta de que el Congreso siente al mandatario en el banquillo de los acusados.

"Fue un día difícil para el Gobierno. Los perdió a todos en la CPI. El ministro jefe de la Casa Civil, Eduardo Ramos, admitió por su parte que tenía una vacuna oculta y el ministro de Economía, Paulo Guedes, dijo que China inventó el virus y tiene la vacuna menos eficiente. Además, se quejó del aumento de la esperanza de vida y que todo el mundo quiera vivir 100 años. Fue un ataque de sincericidio", señaló Miriam Leitão, columnista del diario carioca O Globo.

Maniobras fallidas

Bolsonaro intentó licuar la capacidad de la comisión investigadora antes de su puesta en funcionamiento. La CPI es presidida por Omar Aziz, del Partido Social Democrático (PSD), y puede interrogar a las autoridades. Por lo pronto, ya tiene en su horizonte citar al actual ministro de Salud, Marcelo Queiroga y a los tres hombres que ocuparon antes esa cartera, entre ellos Eduardo Pazuello, un general que carecía de todo tipo de antecedentes en cuestiones sanitarias y solo exhibió como credencial su absoluta lealtad al presidente.

Renán Calheiros, del centrista Movimiento Democrático Brasileño (MDB), se desempeñará como instructor en las investigaciones. La ultraderecha fracasó en el empeño por impedir su nombramiento por la vía judicial. "No fue la casualidad o el azote divino lo que nos llevó a esta situación. Están los responsables, están los culpables, por acción u omisión. Los crímenes de lesa humanidad nunca prescriben y son transnacionales. Slobodan Milosevic y Augusto Pinochet son ejemplos históricos. Hagamos nuestra parte", respondió Calheiros.

Los senadores contarán con un plazo de tres meses para redactar su informe. Durante los últimos meses, Bolsonaro cooptó a varias figuras del centro político con el propósito de evitar el impeachment. Ofreció cargos y dinero. Pero la profundización de la crisis ha debilitado esa alianza coyuntural.

Las acusaciones

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Un informe interno de la CPI, filtrado por la prensa, enumera 23 posibles casos de irregularidades y omisiones en el combate contra el virus, entre ellos la subestimación de la pandemia, el rechazo a las medidas restrictivas, la promoción de la cloroquina sin evidencia científica, la ausencia de una campaña de prevención contra el covid-19, las demoras para hacer frente al desastre en la región de Amazonas y la ausencia de un comité nacional que coordinara las acciones preventivas a nivel nacional. A su vez, los legisladores deben analizar los efectos de la falta de competencia en cuestiones de salud del general Pazuello, el impacto de sus políticas en los pueblos originarios,  la elaboración y difundió de fake news través de su "ministerio del odio", como se conocen a las oficinas que controla Carlos Bolsonaro, uno de los hijos del presidente. Por último, la CPI se propone dilucidar las razones por las cuales se demoró en la compra de vacunas, oxígeno y otros medicamentos. Todos esos errores han convertido a ese país en el epicentro regional de los contagios con la aparición, a además, de una cepa brasileña.

"La lista de sabotajes, malas prácticas y otras fechorías cometidas por el Ejecutivo Federal en el manejo de la pandemia es, en su mayor parte, irrefutable. No hay malabarismo retórico capaz de negar, en uno de los ejemplos más importantes, la negligencia del gobierno en la adquisición de la vacuna china Coronavac y el intento de desacreditar al agente inmunizante", comentó al respecto el diario paulista Folha en su editorial.