Incertidumbre en Perú

La derecha peruana arropa a Keiko Fujimori como "mal menor" para evitar el triunfo de la izquierda

  • La hija del expresidente se medirá en la segunda vuelta del 6 de junio al izquierdista, Pedro Castillo, un maestro de escuela primaria

  • El histórico 'antifujimorismo', liderado por la élite del país, ha entrado en pánico y ha decido cerrar filas con la candidata de Fuerza Popular

Keiko Fujimori, durante una rueda de prensa esta semana en Lima.

Keiko Fujimori, durante una rueda de prensa esta semana en Lima. / EFE

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Perú ha tenido tres presidentes y un Congreso cerrado en los últimos tres años. Cerca de 60.000 personas han muerto por covid-19 desde que comenzó la pandemia. Un nuevo desastre político se asoma en el horizonte: dos candidatos que han reunido menos del 35% del censo electoral, uno de izquierda y otro de derecha, pasaron a la segunda vuelta prevista para el próximo 6 de junio: el dirigente de los maestros Pedro Castillo, de Perú Libre, y Keiko Fujimori Higuchi, la hija del expresidente. Una parte del histórico antifujimorismo ha entrado en pánico y ante la posibilidad de que se inicie un proceso de radicalización el 28 de julio, fecha prevista para que tome el cargo el nuevo presidente, han llamado a votar desesperadamente a la hija del autócrata encarcelado.

"Si gana Keiko, los ladrones y asesinos saldrán de los calabozos al poder", alertaba en 2016 el Premio Nobel Mario Vargas Llosa. Las inéditas circunstancias lo han obligado a respaldar a la candidata de Fuerza Popular por tratarse de un "mal menor". Su hijo, Álvaro, fue más elocuente. "No nos equivoquemos", dijo, y recordó que "casi un millar de venezolanos" sobreviven en las calles peruanas porque su país de origen "se convirtió en un infierno". Rafael López Aliaga, el magnate célibe, miembro del Opus Dei, que quedó en tercer lugar en la primera vuelta, decidió imitar a los Vargas LLosa. "Me cuesta, pero yo no quiero algo peor que Venezuela". Semejante peligro fue repetido desde las diferentes vertientes de derecha. El almirante retirado Jorge Montoya, quien se ha garantizado un escaño en el Congreso, reconoció que, a estas alturas, la denostada Keiko "es la única forma de salvar al país". Ella "puede que sea inestable" emocionalmente, "pero un Gobierno comunista sería la perdición".

La posición mediática

Buena parte de los principales medios de prensa hicieron suyo ese argumento. "El proyecto expropiador de Perú Libre, que incluye nacionalizar las actividades productivas en manos de empresas extranjeras, quizá pretenda también apoderarse de estas instituciones", advirtió en su editorial el diario 'Perú21'. 'El Comercio' llamó a sus lectores a rechazar la idea de que la segunda vuelta sea una "lucha entre el patrón y el peón".

"No seremos Cuba ni Venezuela", dice Castillo, quien, de cara a la segunda vuelta, aparece en primer lugar de preferencia con el 42% de los votos y a 11 puntos de Fujimori, según la encuesta de América TV - Ipsos Perú. La consultora Datum asigna al candidato de Perú Libre una ventaja de 14 puntos. Más de un 11% del electorado todavía no sabe qué hacer el 6 de junio.

Una semana antes de la primera vuelta, casi nadie daba un centavo por Castillo, un maestro de escuela primaria. El espectro conservador se concentró en atacar a Verónika Mendoza, quien ahora es considerada una izquierdista razonable. Cuando la derecha detectó el ascenso de Castillo en los sondeos, ya era tarde. Suele hacer proselitismo a caballo. Siempre lleva un sombrero de paja de ala ancha y un lápiz. Lo acusaron de simpatizar con Sendero Luminoso, pero, en realiad, fue un "rondero", integrante de los grupos campesinos de autodefensa ante los ataques terroristas.

Hasta ahora, el maestro, cuya consiga es ''No más pobres en un país de ricos', ha evitado tranquilizar a los peruanos de clase media temerosos. Ha concentrado sus esfuerzos en el castigado sur del país, donde reúne mayores simpatías. Obtuvo el primer lugar en la primera vuelta en 46 de los 50 distritos donde el papel de contención social del Estado es inexistente. En Anguía, considerada la tercera ciudad más desigual de todo el territorio nacional, Castillo obtuvo un 88,7% de las adhesiones.

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Su campaña es simple: ha priorizado a las radios pequeñas ante los grandes medios, y el mensaje puerta a puerta frente a las redes sociales. Castillo necesita convencer a sectores urbanos que no es el "mal mayor". Para derrotar a Fujimori Higuchi debe acercarse a Mendoza, de quien se había mofado, y atemperar su rechazo a las cuestiones de género. El expresidente uruguayo, José Mujica le recomendó mayor moderación para que en Perú no se repita la reciente experiencia ecuatoriana, donde el banquero Guillermo Lasso venció en la segunda vuelta agitando el fantasma de Venezuela. Por lo pronto, Castillo tomó distancia de Nicolás Maduro y le pidió que no se meta en los asuntos de Perú. "Primero arregle sus asuntos".