Búsqueda contra reloj

Angustiosa cuenta atrás para rescatar el submarino desaparecido en Indonesia

  • Barcos y helicópteros de la Marina peinan las aguas del norte de la isla de Bali donde la madrugada del miércoles se perdió el contacto con la nave en la que permanecen 53 tripulantes

  • Los equipos de búsqueda tienen hasta la madrugada del sábado para hallar posibles supervivientes

Yudo Margono explica las últimas actualizaciones de la búsqueda del submarino desaparecido.

Yudo Margono explica las últimas actualizaciones de la búsqueda del submarino desaparecido. / MADE NAGI / EFE

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“Escribo a tientas”, aclaraba el teniente Dmitry Kolesnikov en la nota de trazo vacilante que sería encontrada en un bolsillo de su uniforme. “Parece que no hay posibilidades. Quizás entre un 10 y un 20%. Espero que alguien lea esto”. En esas frases secas se compendiaba la angustiosa espera a una muerte lenta, silenciosa y oscura en el submarino ruso Kursk. 

El guion se repite dos décadas después en las cálidas aguas del mar de Java. El submarino indonesio Nanggala-402, un paquidermo de 1.400 toneladas con 53 tripulantes a bordo, agota sus últimas horas de oxígeno en algún punto indeterminado del lecho marino mientras una masiva operación internacional de rescate se afana en evitar la tragedia unos metros más arriba. Las reservas de oxígeno se acabarán a las 3 de la mañana del sábado, según los cálculos de la Marina indonesia. Ningún indicio apuntala el optimismo. El presidente, Joko Widodo, ha pedido al país que rece y el ministro de Defensa, Prabowo Subianto, ha desaconsejado a los familiares que alberguen demasiadas esperanzas. 

Estas se concentran en un objeto de “gran fuerza magnética” detectado a un centenar de metros de profundidad y cercano a una balsa de combustible que había sido avistada horas antes por los aviones. Si es el submarino y sigue intacto, el rescate sería viable. Las alternativas son menos favorables. El mar de Java no es demasiado profundo en su conjunto pero cuenta con simas que superan el millar de metros. Teme el Gobierno indonesio que el submarino cayera hasta los 600 o 700 metros, mucho más allá del umbral de supervivencia. Ingenieros de la naviera surcoreana Daewoo, que reacondicionó la nave años atrás, han revelado estos días que la presión destrozaría el casco por debajo de los 200 metros. Y, aún si el submarino siguiera sin grietas, los equipos de rescate especializados han cifrado en 600 metros su límite operativo. Los aparatos podrían arañar algunas decenas de metros más pero las bombas y otros sistemas serían inservibles, ha aclarado el australiano Frank Owen, desarrollador de un equipo de rescate submarino, a la agencia AP. Owen ha apuntado otro problema: el Nanggala-402 carece la escotilla especial que permite su apertura en operaciones de salvamento sin que el aparato quede anegado.  

Ensayo de lanzamiento de torpedos

Del submarino indonesio se carece de noticias desde su inmersión del miércoles a 96 kilómetros al norte de la costa de Bali para participar en un ensayo de lanzamientos de torpedos. Los aparatos de sónar perdieron su señal poco después. Ahí empiezan las hipótesis. Quizá un fallo eléctrico súbito dejó sin control la nave e impidió que regresara a la superficie o lanzara llamadas de auxilio. Quizá fuera una explosión. Sobre la mancha de combustible, si pertenece al submarino, caben varias posibilidades: el tanque se rompió por una inmersión excesivamente veloz o fue liberado intencionadamente en su intento de subir, ha explicado el almirante Yudo Margono. Otros han apuntado que la tripulación quizá pretendía dejar un rastro para los equipos de rescate.   

La operación recuerda por su magnitud a la que siguió a la desaparición en 2014 de un vuelo malasio. Australia, India, Malasia, Singapur y Estados Unidos han enviado barcos y aviones. Alemania, Francia, Rusia, Turquía y Corea del Sur también ofrecieron su ayuda. Decenas de aparatos escrutan las aguas desde las profundidades, la superficie o el aire, algunos con sónares para mapear el lecho marino.  

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Indonesia, que llegó a contar con una docena de submarinos soviéticos, dispone hoy de cinco, de construcción alemana y surcoreana. Su Marina responde a las necesidades de un archipiélago de 17.000 islas que en los últimos tiempos ha coleccionado incidentes con China en las islas Natuna. Algunos expertos habían aconsejado una urgente modernización . 

Tanto el Kursk como el Nanggala-402 desaparecieron en maniobras de lanzamiento de misiles pero ahí acaban las coincidencias. A Yakarta no se la puede acusar de la criminal desidia de Moscú en comunicar el accidente, emprender el rescate o aceptar la ayuda internacional. Pero sólo dispone de unas horas para diferenciarse también del desenlace.