La lucha contra el coronavirus

Bélgica pagará terapia psicológica a los autónomos afectados por la pandemia

  • Un 63% de belgas se declara insatisfecho con las restricciones y un 29% declara sentirse "muy solo", según una encuesta

Paseantes con mascarilla por una de las principales calles de compras en Bruselas.

Paseantes con mascarilla por una de las principales calles de compras en Bruselas. / EFE / OLIVIER HOSLET

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El Periódico

El Gobierno de Bélgica, país con unas de las restricciones contra la pandemia más duras de la Unión Europea, ha anunciado este martes que va a subvencionar íntegramente ocho sesiones de terapia psicológica para los autónomos que estén sufriendo a causa de la crisis de la pandemia. "La prioridad siguen siendo las ayudas públicas a los autónomos, pero también se ha puesto de manifiesto la necesidad de una solución para la salud mental", ha explicado el ministro de Autónomos, David Clarinal, a los medios belgas LN24 y RTBF. Además, se ha habilitado una línea telefónica de ayuda psicológica, a la que pueden acudir no solo los autónomos afectados, sino quienes quieran alertar sobre el estado emocional de un conocido.

El malestar entre la población por las restricciones del Gobierno belga está en auge, tal y como indica una encuesta publicada este martes sobre el covid-19 del instituto de investigación de salud pública belga Sciensano. El 63% de los encuestados declara sentirse insatisfecho con su contacto social actual (cuatro personas máximo en el exterior y una en casa) y el 29% declara sentirse "muy solo", lo que para Lydia Gisle, investigadora del Sciensano, es prueba de que "el malestar social se traduce en sentimientos de soledad". "La población sigue desestabilizada y muy sometida a tensiones psicológicas", explica en un comunicado Gisle, quien apunta que uno de cada cuatro adultos belgas padece trastornos de ansiedad o depresión. Además, uno de cuatro belgas (el 26%) ha tenido pensamientos suicidas, mientras que el 7% reconoce incluso haber intentando quitarse la vida en alguna ocasión.

Las medidas belgas, las más duras

Hoy por hoy, las restricciones belgas se encuentran entre las más duras del continente, ya que al cierre de toda la hostelería en noviembre y el toque de queda a las 22:00, se les sumó en enero la prohibición de entrar o salir del país sin un motivo esencial y acreditado, y en marzo el cierre de colegios y negocios de contacto. La "burbuja social" en exteriores, es decir, el número de personas que se pueden reunir en parques o en la calle, está limitado a cuatro, aunque el pasado marzo hubo un oasis de una semana en el que este límite se vio incrementado a diez, el cual se tuvo que volver a reducir ante el aumento de los contagios y la presión hospitalaria.

Estas medidas, sumadas a otras como el distanciamiento social o la prohibición de invitar a más de una persona a casa (que son las que menos se cumplen, según Sciensano), provocan que el número de personas que no acatan las restricciones haya aumentado desde la encuesta de diciembre hasta la actual, cuyo cuestionario se realizó entre el 18 y el 25 de marzo. De los que no cumplen, el 49% se justifica en que las medidas son "demasiado estrictas", mientras que el 67% las considera demasiado cautelosas con respecto a la propagación del virus.

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Este miércoles está previsto que el Comité de concertación del Gobierno belga se reúna para estudiar una posible relajación de las medidas, tras la reducción de los contagios en un 20% en el periodo entre el 3 y el 9 de abril, de acuerdo con los datos de Sciensano.

El pasado enero, la televisión pública belga, RTBF, acordó limitar el volumen de información que emitía diariamente sobre el coronavirus para intentar compensar la fatiga pandémica de los ciudadanos. Así se comprometió a que la información sobre el covid-19 no supere el 50% del total de noticias emitidas.